Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pobreza a Injusticia
Eduardo García Gaspar
25 junio 2014
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una de varias reacciones. Hay varias, pero una de ellas es la más común. androjo

Y sobre esa reacción se hace política. Incluso se construye una moral.

Me refiero a la pobreza y las respuestas que frente a ella emergen.

En particular una de ellas.

Es como una parte del pensamiento políticamente correcto, el decir que la pobreza es una injusticia. O más concretamente, que la pobreza es un índice de injusticia. A más pobreza, más injusticia.

Se desarrollan entonces mediciones de pobreza que se interpretan como parámetros de injusticia. Por ejemplo, el de ingresos menores a uno o dos dólares diarios: quien sea que esté dentro de esa medición es una víctima de la injusticia.

O, todavía más intensamente, se mide la pobreza relativa, por ejemplo, diciendo que es pobre todo el que gane menos de la mitad de la mediana de ingreso del país (una medición que asegura que la pobreza jamás desaparecerá). La medición se interpreta como un parámetro de injusticia.

Hasta aquí, en resumen, estamos frente a una situación llamativa: la medición de una cosa, bien o mal hecha, se toma como la medición de otra. Es como si se midiera la longitud de un objeto y se interpretara como su temperatura. No tiene sentido.

Habrá alguien que niegue lo anterior y que diga que no importa lo anterior, que la pobreza ilustra la injusticia de nuestro mundo y que impone una obligación moral para solucionarla. No digo que no conmueva la pobreza extrema pero no puede interpretarse una medición de pobreza y hacerla equivalente a injusticia.

Y ya que la acción gubernamental hace equivalentes a los asuntos morales, como la justicia, con asuntos sociales, todo el problema de la pobreza se replantea. De ser una medición económica pasa a ser un indicador de justicia y de allí se transforma en una responsabilidad social.

Si eso se hace, tomaremos medidas equivocadas para enfrentarla. Si de manera directa la pobreza se interpreta como injusticia, las soluciones aconsejables serán las que caen bajo la denominación general de justicia social: política fiscal redistributiva, impuestos progresivos, estado de bienestar y similares.

Todas, acciones gubernamentales que funcionan al revés. Me explico.

El gobernante tiene una herramienta de acción, sus políticas sociales, para las que busca problemas en los que pueda usarlas. Es como tener un martillo y andar en busca de clavos, creyendo que son clavos las cosas que no lo son.

Si se es disciplinado y se va paso a paso, las cosas cambian. Las mediciones de pobreza son variadas y amplias. No todas son buenas. Pero aceptemos que en lo general ellas sí indican la existencia de una situación que mucho merece atenderse.

El siguiente paso no es claro que es algo injusto, sino el tratar de entender las razones y causas de esa situación. No hacer esto sería igual al médico que diagnóstica unan enfermedad y la concibe como algo injusto. Lo lógico será encontrar cómo remediarla con medidas concretas.

El diagnóstico de la pobreza, si es más o menos razonable, encontrará causas internas principalmente. Cosas como falta de estado de derecho, sistema corrupto de justicia, violaciones a derechos de propiedad, bajos niveles educativos, políticas económicas equivocadas y otras por el estilo.

Armados con una diagnóstico razonable, entonces puede comenzar la implantación de los remedios, los que sean. Es como el tratamiento del médico que enfrenta un caso de infección viral en su paciente, al que recetará curaciones, antibióticos y demás.

Eso, además toma tiempo y puede ser doloroso. Lo que nos lleva a un problema de impaciencia ante la pobreza. Cuando ella se interpreta como injusticia directamente, la urgencia de respuesta lleva a medidas inmediatas, como impuestos redistributivos que pueden decretarse en poco tiempo.

Eso dará la ilusión de creer que se está haciendo algo, aunque en el largo plazo nada se logre y, probablemente, la situación empeore.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es poner sobre la mesa el error de tomar índices de pobreza e interpretarlos como indicadores de injusticia. Esta equivocación lleva a intentar soluciones urgentes que ignoran la realidad y, en lo general, llevan a políticas sociales erróneas.

Todas esas políticas de combate a la pobreza son primitivas. Llamadas políticas sociales todas ellas contienen una solución cruda y sin imaginación, la de creer que la pobreza es sólo falta de dinero y que, por tanto, se soluciona poniendo dinero en manos de los pobres, directa o indirectamente.

Seamos más concretos: el error está en definir a la pobreza con una tautología: pobreza es no tener dinero y no tener dinero es pobreza. La conclusión, falsa, es obvia: déle dinero al pobre y la pobreza desaparecerá. Es difícil pensar en una peor solución.

Post Scriptum

Véase Pobreza: Una Definición Causal. Para más ideas sobre el tema ContraPeso.info: Pobreza.

En mi experiencia, en muchos caso, no importa lo razonable y prudente que sea el aconsejar analizar las causas de la pobreza y apuntar el riesgo de implantar soluciones equivocadas, siempre existen personas que reaccionan con tal sentimentalismo y urgencia que están dispuestas a aceptar cualquier política pública con tal de que se aplique de inmediato.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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