Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Poder Ejecutivo: Precisiones
Eduardo García Gaspar
8 enero 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


Todo comienza con la idea del poder ejecutivo. androjo

Una parte de un gobierno en una república democrática. Es una pieza básica.

Una que tiene modalidades distintas, pero una misma esencia.

Veamos esto algo más de cerca.

Dependiendo de la modalidad particular, existe en algunos países la posición de jefe de estado. Una posición que acarrea las ideas de existencia estable y unidad nacional. En una monarquía parlamentaria, es el rey. Es una especie de representante ante el resto del mundo. Tiene un poder limitado y excepcional.

Donde existe un jefe de estado existe un jefe de gobierno, lo que suele llamarse primer ministro, canciller y otros, y es la cabeza y poder ejecutivo, el responsable diario del gobierno en su tarea de hacer, de ejecutar, administrar, realizar.

En otros sistemas, como el mexicano, los dos puestos están unidos en uno sólo, el de presidente.

Se llame como se llame y se tenga el sistema que se quiera, el poder ejecutivo tiene una particularidad que define la esencia del gobierno: el uso de la fuerza. Sí, el poder de la fuerza gubernamental es legítimo y justificado, aunque temible y radica en el poder ejecutivo. No hay gran posibilidad de escapar de él.

Esto es lo que hace temible unir el poder legislativo al ejecutivo, pues el ejecutivo podría usar la coerción bajo leyes que sean las que él desea. Lo mismo sucedería en su unión con el poder judicial, cuando añadiría la coerción a la capacidad de juzgar.

El principio es el obvio: el poder para usar la fuerza es temible y debe ser acotado por la noción de obligarse a respetar leyes que ha promulgado otro y acatar juicios que otro ha realizado. No está mal, nada mal, pero aún así debe ser visto al menos con recelo el poder ejecutivo.

Vea usted, por ejemplo, la posibilidad de legisladores sumisos al ejecutivo y entenderá que donde eso suceda, se hará la voluntad irrestricta del presidente. Peor aún si también se tiene una corte de justicia que le es dócil. Los ejemplos cubano y venezolano ilustran muy bien esta posibilidad.

Quien sea que, por otro lado, quiera retirarle fuerza al ejecutivo para evitar posibilidades de abuso, debe proceder con cuidado. Sin la coerción que tiene el ejecutivo, las leyes y los tribunales servirían de nada. Peor aún, el poder ejecutivo tendería a trasladarse en buena parte a los otros dos poderes, con malos resultados para todos.

El poder ejecutivo, adicionalmente, es una considerable fuerza de influencia en el gobierno. Sus creencias y formas de pensar afectarán a la nación entera. Representa una figura doctrinal o ideológica que marca dirección general de gobierno, como el liberalismo de M. Thatcher y el socialismo de Obama.

Es el personaje que suele recibir más atención de los medios, que siguen todos sus pasos y tienden a descuidar a los otros dos poderes. Para muchas personas, quien ocupe el poder ejecutivo es la pieza clave de todo el gobierno, el responsable de todo lo bueno y lo malo que acontezca.

Esta mentalidad puede ser un efecto de la herencia de gobiernos monárquicos, en los que el rey actuaba con poder ilimitado e incluso sin considerar ley alguna. Los regímenes presidencialistas son una consecuencia de esa mentalidad de la ciudadanía con escasa preparación política.

Y suelen darse con facilidad en todas partes, especialmente donde la democracia es nueva y el electorado no posee valores políticos arraigados de libertad e independencia personal.

Neto, neto, el poder ejecutivo, cualquiera que sea su modalidad, contiene la capacidad de usar la fuerza y la coerción, una cualidad necesaria pero que debe ser vista con recelo. Especialmente cuando se une a los otros poderes.

Son estas consideraciones las que en su fondo muestran la importancia de la fragmentación del poder que promueven las democracias republicanas con el sólo objetivo de evitar gobiernos despóticos. Porque, al final de cuentas, ésa es la razón de ser de la democracia, el minimizar los abusos de poder.

Quien sea que vea en el ejecutivo la pieza clave para el bienestar social, cometerá un serio error, que puede llevar a crear gobiernos autoritarios que a todos dañarán. El gran poder del ejecutivo debe ser visto con recelo y sospecha siempre, jamás pensando que pueda ser el un iluminado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras