Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Poder Judicial: Precisiones
Eduardo García Gaspar
16 enero 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en: ,


La teoría es clara. Cualquiera la entiende.androjo

Tiene sentido y utilidad. Pero su implantación es compleja. Tiene sutilezas

Y cosas que no se ven a la primera. Es la democracia.

La teoría es admirablemente sencilla: lo más temible que puede enfrentar la gente es el abuso de su gobierno. ¿Cómo minimizar esta posibilidad?

Evitando concentrar el poder en una sola persona o institución.

A quien tenga el poder de hacer leyes, que no se le dé el poder de aplicarlas. A quien tenga el poder de juzgar a personas, que no se le de el poder de hacer leyes, ni el de ejecutarlas. No tiene complicación mayor.

Intenta hacer al ciudadano un ser con más defensas posibles. Un juez, por ejemplo, sólo lo podrá juzgar de acuerdo con la ley. Además, no podrá ser arrestado sin que otro otorgue un permiso al ejecutor del arresto.

Esa es la esencia de la democracia, la de evitar el abuso del poder mediante la división del poder. Tiene lógica, pero en la práctica tiene sus problemas y no son menores.

Pero son preferibles a los problemas que enfrenta la gente donde no hay esa división del poder.

En concreto, el poder judicial es ese que nos imaginamos que está formado por jueces y tribunales. Hace lo que pensamos: juzga personas usando a las leyes aprobadas por el poder legislativo. Juzgar significa declarar o no culpabilidad de la persona.

La culpabilidad es la que tiene quien ha violado una ley. En el poder judicial, por tanto, radica la capacidad de determinar si la persona que se piensa es culpable de violar una ley, lo es o no. Un poder inmenso es este de declarar a alguien culpable o no de ir contra la ley.

Tan grande es ese poder que en algunas partes y para ciertos juicios, no se deja en manos del juez, sino en las de un jurado, compuesto por ciudadanos. Son ellos los que determinan la culpabilidad o falta de ella.

El poder judicial, entonces, es una separación del poder de juzgar en una rama separada del ejecutivo y del legislativo. Obviamente no siempre fue así. En regímenes viejos esos poderes se concentran en unas pocas manos, las mismas que hacen la ley, ejecutan y juzgan.

Esta concentración de poderes es propia, en estos tiempos, de regímenes dictatoriales o totalitarios, en los que típicamente un hombre fuerte reúne esos poderes y los usa en su provecho. Corea del Norte es un ejemplo notable, pero no el único (véase esta lista de dictadores de la revista Forbes).

El poder judicial, en resumen, toma a la ley, la interpreta en un caso concreto y llega a una conclusión, la de declarar si el supuesto violador de esa ley es culpable o no. Incluso hay variaciones en esas funciones, cuando el poder judicial realiza él mismo tareas de investigación que usualmente quedan en manos del poder ejecutivo, el que juega el papel de acusador.

Las faltas contra la ley pueden ser parte de conflictos entre ciudadanos, cuando, por ejemplo, se acusa de incumplimiento de contratos, o un fraude. También, puede ser un conflicto entre ciudadanos y el gobierno.

La responsabilidad del poder judicial, la central y básica, es la de tomar a la ley e interpretarla en un caso concreto.

Esta tarea interpretativa tiene sutilezas que pueden acrecentar el poder de la autoridad judicial: cuando esa interpretación se vuelve laxa, amplia e incorpora creencias de los jueces, que no coinciden con la intención de la ley y su espíritu.

Es decir, el poder judicial, cuando hace eso, en la realidad y para todo propósito práctico está creando una ley, lo que le correspondería al legislativo no al judicial. Esta es una queja que surge con frecuencia en los EEUU.

La división funcional del poder político en una democracia persigue el reducir notablemente los abusos de poder de los gobiernos. A unos da poder ejecutivo, a otros legislativo y a otros más judicial. Sin embargo, en la práctica se presentan dificultades y variaciones de consideración.

No es la democracia, por mucho, un sistema perfecto, pero sí es una herramienta que tiene ventajas considerables sobre sus opuestos, esos regímenes de concentración de poderes en unos pocos o uno solamente.

Post Scriptum

Una forma de expresar eso último es la de un amigo que suele decir que en caso de ser arrestado por cualquier motivo, preferiría serlo en países como Canadá, el Reino Unido, Suecia y demás, que en países como Cuba, Venezuela y otros.

Véase la columna sobre el Poder Ejecutivo.

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