Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Políticos: ¿Inteligentes o no?
Eduardo García Gaspar
20 junio 2014
Sección: GOBERNANTES, POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un rasgo poco mencionado. Algo que se olvida. androjo

Se habla de todo, se critica la mayoría, pero de esto no se habla.

Quizá sea que en nuestros tiempos ello ya no importa.

Las cosas de la mente han pasado a segundo plano, o tercero.

Seamos francos: es que el contenido intelectual de la política en México es miserable. Quienes pueden ser excepción a esto, deben ser una minoría que se adapta a la masa que le rodea.

No la masa del pueblo, sino la de quienes están en puestos de gobierno.

No sé usted, pero no puedo nombrar a uno solo que realmente se distinga por eso que le podría llevar a ser calificado de estadista. Ha sido expresado con palabras claras:

“El hecho mismo de que los hombres de la Revolución [mexicana] fueran ignorantes, el hecho mismo de que no gobernaran con la razón sino con el instinto, parecía una promesa… Pero lo dicho… todos los revolucionarios fueron inferiores…”

“… Madero destruyó al Porfirismo, pero no creó la democracia en México; Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas acabaron con el latifundio, pero no crearon la nueva agricultura mexicana… A los hombres de la Revolución pueden juzgárseles ya con seguridad: fueron magníficos destructores pero nada de lo que crearon para sustituir lo destruido ha resultado sin disputa mejor”.

“En las legislaturas revolucionarias jamás ha habido un solo debate que merezca ser recordado… A los ojos de la opinión nacional, sin miramientos de grupos o de clases, nada hay tan despreciable como un diputado o un senador; han llegado a ser la medida de toda miseria humana”.

“Su magnitud hace suponer que si se le ignora o desprecia… México principiará por vagar sin rumbo, a la deriva, perdiendo un tiempo que no puede perder un país tan atrasado en progreso…”

La cita es de Cosío Villegas, Daniel. El Intelectual Mexicano y la Política (2002, México, Planeta/Conaculta). El libro se editó en 1947.

Es un defecto serio el despojar a la política de su componente intelectual. Eso produce al gobernante sagaz, astuto, taimado. No al gobernante avispado, inteligente, sesudo, sabio. Son dos personajes muy distintos.

Uno gobierna para el corto plazo, con sentimientos, intempestivamente. El otro gobierna con prudencia, para el largo plazo, fríamente. Los estilos de uno y de otro producen resultados distintos. Usted puede verlos en la situación que tienen algunos países, como México. Como Argentina y, en lo general, América Latina.

Cuando hace tiempo expresé que nuestros gobernantes eran “listos pero no inteligentes”, expresé de mala manera lo que no pudo ser bien entendido. ¿Son inteligentes los gobernantes mexicanos?

Se me dijo que sí, que eso lo demostraba su subida a puestos de poder, sus victorias sobre opositores, sus fortunas personales cuantiosas, la forma en la que mucha gente los había elegido y los consideraba buenos.

Tienen su punto, pero yo quería diferenciar entre la inteligencia del astuto y ladino, de la inteligencia del prudente y visionario. La inteligencia que se necesita para ganar una elección y lograr popularidad, de la inteligencia que se necesita para el juicio mesurado y la prudencia.

Se entiende, por supuesto, que los gobernantes son personas como el resto, ni mejores ni peores, con las mismas virtudes y los mismos vicios que padecemos los demás. No debemos esperar mucho de ellos (hacerlo es una falta común en nuestros días).

Pero aún así, el gobernante ha llegado a un nivel de desprecio, como dice la cita arriba.

Quizá ahora ni siquiera se tenga una razonable expectativa de que sea un hombre como el resto. Al contrario, nos resulta normal que sea peor, con esa inteligencia que permite al malvado salirse con la suya.

Cuando mucho, en la mejor de las opiniones, un gobernante puede ser un tipo preocupado por los problemas sociales, pero ¿no lo estamos todos?

Y sobre esa preocupación general, se piensa que gobierna bien quien emite los más numerosos programas de ayuda. No hemos olvidado de que gobernar es algo más profundo, más trascendental.

Gobernar es crear y mantener un estado de derecho, es tener el imperio de la ley sustentado en el respeto a toda persona por igual, con reglas conocidas y esperadas, que hacen sentir que existe el orden y la justicia, donde es posible trabajar esperando que sus frutos sean respetados.

Es la inteligencia que crea eso lo que falta en los gobernantes de nuestros días y que son ahora poco más que trabajadores sociales en puestos de gran poder y que aprovechan en beneficio propio. Les falta mente, filosofía, contenido intelectual, para entender su real responsabilidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras