Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Post-Modernismo: Significado
Eduardo García Gaspar
27 noviembre 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tuvo su gracia. Un comentario ingenioso. androjo

Un grupo de amigos en una conversación desordenada. Muy desordenada, gritona y alegre.

Se hablaba de futbol y cada uno mostró opiniones fuertes.

Nunca hubo una conclusión, ni un acuerdo.

Al final, uno de ellos dijo “¡Adoro estas conversaciones post-modernistas en las que todo es posible, no se necesita pensar y no hay manera de aprender nada”.

Tiene razón, aunque quizá no lo sepa. Lo post-moderno es el clímax de la indiferencia. Una postura muy propia de estos tiempos de demasiada televisión.

El post-modernismo propone examinar de nuevo al conocimiento bajo la idea de que es un invento que depende del tiempo y el lugar. Tome usted, por ejemplo, a la justicia y verá que el post-modernista la verá de manera relativa: en cada lugar y en cada tiempo es diferente.

Lo mismo, si usted toma otra idea, como la razón o la virtud o lo malo y lo bueno, el post-modernista asegurará que son nociones que cambian en el tiempo y en el lugar.

Es decir, si usted me habla de justicia y yo también de ella, ambos seguramente tendremos ideas diferentes de la justicia…

Y lo fantástico, que la diferencia entre las ideas de usted y las mías sobre la justicia son irrelevantes. Importan un comino. Igual que las ideas de equipos favoritos de futbol entre sus fanáticos. Igual que decir que yo odio el brócoli y otro decir que es lo mejor del mundo.

Digo que es fantástico porque el post-modernismo es la mejor salida posible del problema de usar las neuronas. Diga usted que el conocimiento es un invento cultural, una construcción del lenguaje y que todo eso cambia dependiendo de tiempo y lugar…, después de decirlo, ya no tiene sentido hablar de nada realmente.

Lo que, en su fondo, produce la mente post-modernista es lo que puede llamarse la negación de los universales. Esas cosas que son siempre lo mismo en todo tiempo y lugar. Un ejemplo simple de universalidad es el de los colores; con el verde siendo siempre verde en todo tiempo y lugar.

Otro ejemplo menos claro, la justicia; que el post-modernista ve como relativa, pero siendo uno de los universales se entiende como la misma idea en todo tiempo y lugar. Si en algún lugar es no concuerda, no es que haya cambiado, sino que no se conoce o se aplica erróneamente.

Para aclarar las cosas, a un post-modernista le resultaría imposible usar una brújula. Pensaría que las hechas en China en el siglo 19 contendrían diferente conocimiento que las fabricadas en Alemania en el siglo 21.

La idea universal de norte-sur, son para él, nociones particulares y únicas en cada circunstancia, y no ideas universales.

Es como una especie de nominalismo, la idea de que las cosas son únicas y que no se repiten fuera de su lugar y tiempo. Fido, el perro de hoy, no es Fido el perro de ayer. Simplemente hubo un Fido antes y otro Fido ahora.

Esto tiene ventajas, porque quien quiera divorciarse tendría un fundamento legal al decir que su esposa actual no es la misma que aquella con la que se casó y, por lo tanto, no es en realidad su esposa. Es más, ni siquiera él es el mismo y no le ata el matrimonio.

No es una idea nueva. Aunque dé la apariencia de ser moderno y actual, tiene antecedentes en el siglo 14, cuando un monje de nombre Ockham (1285?-1349?), propuso que no existen esas cosas universales, sino solamente las particulares.

Esa idea central es el corazón del post-modernismo.

La idea del post-modernismo tiene un pequeño problema, porque si niega que haya universales, resulta que también el post-modernismo es una particularidad que varía en tiempo y lugar, lo que la haría inválida.

No tendría caso siquiera sostener el ser post-modernista.

Pero tiene una ventaja enorme al permitir que cualquier persona con un mínimo total de conocimientos pueda aparecer como un intelectual consumado al decir que no hay universales y que todo varía en el tiempo y el espacio.

Ya no tendría que saber nada más, como la idea de esenciales y accidentales.

Y podría esa persona declararse como superior al resto, porque para ella no existe la idea de una naturaleza humana igual en todos. Podría redefinir justicia a su modo, argumentando que la justicia es variable en tiempo y en lugar.

En fin, esa persona no tendría freno alguno para erigirse en líder mundial y hacerse obedecer por todos.

Y sí, para el post-modernista la total indiferencia es la felicidad completa.

Post Scriptum

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