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¿Qué es la Muerte?
Selección de ContraPeso.info
1 diciembre 2014
Sección: CIENCIA, RELIGION, SALUD, Sección: AmaYi
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La actitud frente a la muerte, la forma en la que ella sea comprendida, influye con fuerza en la manera en la que la vida es entendida.

Scruton propone tres perspectivas que proveen tres diferentes actitudes ante la muerte. Este es el tema central de este resumen.

La idea fue encontrada en Scruton, R. (2007). A Political Philosophy: Arguments for Conservatism. Bloomsbury Academic, pp. 70-74.

Scruton entra al tema de la muerte después de tratar el del aborto. Si el aborto trata sobre el significado de la vida, la eutanasia sobre el de la muerte. Y la muerte puede ser comprendida bajo tres perspectivas.

Bajo la perspectiva religiosa, la científica y la filosófica, las que no son obviamente compatibles.

Bajo el paraguas religioso, la muerte es un momento de transición entre un mundo y otro, siendo un momento de juicio.

Las tradiciones de siglos, dentro de un consenso religioso, presuponen sin hacerlas explícitas, las ideas cristianas sobre la vida humana. Matar a un ser humano es más que violar una ley divina, es enviar a una persona a un juicio divino prematuro, alterando sus posibilidades de una vida eterna feliz.

Más aún, no importa lo que en esta vida se sufra antes de morir. Ello no puede compararse con la vida posterior.

Naturalmente esto permite concluir lo reprobable que hay en quitar la vida para reducir sufrimiento. Esto es intervenir indebidamente en lo eterno considerando solo lo temporal; sustituyendo lo designado por Dios con lo deseado humanamente.

Esto es, en otras palabras, considerar sagrada a la vida humana. religiosamente, la persona es el vehículo del alma y es sagrada en sí misma, pero también para los propósitos de Dios.

Hay santidad en ciertos momentos, nacimiento, reproducción y muerte, que se ven con asombro y reverencia. Momentos sagrados que se visten de contextos ceremoniales por ser algo más allá de nuestra comprensión.

Incluso en ateos y agnósticos esos momentos causan deferencia. Se tiene un sentido más allá de las creencias que buscan su significado, un sentido de lo sagrado que se conserva incluso frente a la desaparición de lo religioso.

Como un significado de lo sagrado que lleva a la reprobación de la desacralización de lo humano, como la pornografía o la sexualización de menores.

Para al punto de vista científico, la muerte es la “extinción del organismo”, un momento en el que la persona cesa de ser y tener preocupaciones.

Esto es el colapso de un cuerpo vivo y que ocurre a todos ellos. Biológicamente no puede distinguirse entre la muerte de un insecto y la de un ser humano.

Es la desaparición de todo dolor posible. Lo que sucede después no está disponible para ser examinado científicamente.

Es posible conciliar a la perspectiva religiosa con la científica si se acepta que el destino del alma nada tiene que ver con el destino del cuerpo. Aún así, la visión científica desplaza a la religiosa y hace considerar solo lo biológico ignorando la vida después de la muerte.

La pérdida absoluta de la persona, sin vida posterior, es aliviada devaluando a la vida misma. Así se protege contra el sufrimiento: para aceptar mejor a la muerte la vida debe perder valor también.

El sentido de lo sagrado que tienen la muerte para la visión religiosa admite ahora un sencillo cálculo de costos. Y comienza una mutación que hace ver inmoral el evitar que los enfermos terminales tengan una muerte asistida.

Para un filósofo la muerte es algo cuyo significado debe examinarse, igual que se examina a una persona o a un libro. Como una “frontera a nuestros proyectos”.

Es la indagación de la significancia del morir, algo a lo que todos están condenados. No hay consenso entre filósofos sobre cómo tratar el tema, pero coinciden en que él no tiene una limitación que se detenga en lo científico.

Más aún, coinciden en que la muerte debe entenderse de la misma manera en la que debe entenderse la vida por parte de aquellos que buscan vivir en el bien. Entendiendo a la muerte se podrá entender mejor a la vida y evitar la desesperación que ella causa.

Bajo este punto de vista, debe apuntarse la diferencia entre sociedades que piensan diferente con respecto a la muerte. Aquella que la niega evitando enfrentarla, como la nuestra, se deja llevar por lo sensual y el gozo, dejando de lado el cultivo de las virtudes. Para esta sociedad la muerte es algo innombrable.

Quienes piensan en ella, viéndola con sentido de reverencia, por el contrario, contemplan su propia vida de diferente manera. Consideran a las generaciones pasadas y a las venideras, viéndose como una transición entre ellas. Tener reverencia ante la muerte motiva a cuidar el futuro.

Otra cosa que ven los filósofos es la distinción entre la explicación biológica de la vida y la vida misma con significado. Hay más en el ser humano de lo que puede explicar la Biología. Somos distintos al resto de la naturaleza.

La muerte puede ser entendida como la suspensión del funcionamiento orgánico. Pero al mismo tiempo, también como un suceso en la “vida de un ser moral”. Es como una frontera, no una terminación, que otorga sentido a los eventos anteriores a ella.

La tercera consideración del filósofo puede ser el examinar la diferencia entre la muerte en primera persona y en tercera; mi muerte contra la de otro.

Desde el punto de la primera persona, el pensar en la muerte propia es diferente a pensar en la de otro. Toda muerte invita a reflexionar, pero la propia hace ver a la muerte como parte de la vida misma, no solamente su fin.

Sin poder prever el tiempo ni la forma, vivimos de manera que la muerte no se entienda como un horror, sino como una “culminación”: el sentido de haber valido la pena nuestra vida.

El autor continúa hablando del tema en las páginas siguientes, lo que no es ya tratado aquí, donde solamente ha querido destacarse la idea de las varias perspectivas bajo las que la muerte puede ser examinada.

El simple hecho de que existan varias perspectivas es una indicación muy clara de la severa limitación de la perspectiva científica, la que se detiene en lo que puede ser observado y medido. La limitación deja fuera a territorios que enriquecen la idea de la muerte.

Y no solo de la muerte, sino de la vida misma, la que sufriría una terrible reducción si es reducida al mero funcionamiento de un organismo.

Nota del Editor

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La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

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