¿Qué es liberación personal? La definición de un tipo de decisión personal que pone atención en eso que deja atrás perro descuida a lo que que dirige.

Introducción

La idea de “liberación” forma parte del vocabulario usual de estos tiempos. Es una que se repite casi siempre en tonos positivos, que le dan una connotación de avance y progreso.

La impresión que se deja es la de que es mejor estar liberado, que la de no estarlo. Pero con un problema que se deja sin resolver, el de qué es eso de lo que la persona se ha liberado.

«[…] es un acto de liberación personal, en la que una persona afirma y reivindica la verdad absoluta de que ella significa. Es un acto de aceptación, perdón y gratitud por el don de la propia vida y el valor de vivir una vida auténtica y libre». lamenteesmaravillosa.com

¿De qué se libera la persona?

Sin determinar qué es lo que la persona ha dejado atrás, eso de cuyo yugo se ha liberado, es lógicamente imposible saber si la liberación de la que se habla es positiva o no.

Esto es algo usualmente ignorado. Al afirmar que la liberación personal es buena, suele olvidarse eso de lo que se ha liberado. Y eso puede cambiar notablemente las cosas.

Por ejemplo, es posible definir a un delincuente como alguien que se ha liberado de su obligación de cumplir con la ley. Es una liberación real y palpable a la que sería aberrante considerar favorablemente.

Significado de liberación personal

En lo que sigue trato esquemáticamente el significado de liberación personal, con el propósito de demostrar que no merece la imagen inevitablemente positiva que tiene.

Salir de una situación de yugo

La esencia de liberación personal es la de librarse y dejar atrás un dominio que limitaba a la mente y la conducta personal.

Un ejemplo claro es el de la liberación de la esclavitud, a la que se le da un significado positivo.

Liberación personal ¿de qué?

Una correcta evaluación de un acto de liberación necesita claridad en el apuntar qué es eso de lo que se libera la persona. Es un dato sin el que es irrealizable un juicio sobre tal liberación.

Es posible que la persona se libere de la esclavitud que le hacía trabajar cultivos de algodón bajo la autoridad ilimitada de un capataz.

Pero también es posible que ella se libere de su obligación de respetar la propiedad ajena. Obviamente son dos liberaciones dispares.

Liberación personal ¿hacia qué?

Igualmente la correcta evaluación de un acto de liberación requiere conocer hacia qué se libera. Es decir, la dirección a la que lleva esa liberación —y que como en el caso anterior pueden variar.

Esta dirección de la liberación no suele entenderse con claridad. Significa aceptar que la liberación desde algo tiene una aprobación hacia algo.

Toda liberación tiene una dirección: se deja algo atrás y se va hacia algo delante.

Una persona puede decir que se libera de las convenciones sociales y que ha decidido consumir drogas sin hacer caso de lo que el resto piense. Un caso en el que se sale desde las convenciones sociales y se dirige hacia el consumo de droga.

El tránsito en el sentido opuesto es muy diferente. Salir desde la adicción hacia su no consumo.

El punto central y otras precisiones

El punto básico aquí es que una liberación personal en abstracto es imposible de evaluar si no se hace claro desde dónde se realiza y hacia dónde se dirige.

Esos dos elementos son los que dictarán un juicio sobre si la liberación es positiva o no.

Adicionalmente deben hacerse consideraciones de retórica. Cuando se usan palabras que significan liberación personal pero que son diferentes —como cuando se habla de “renovación”, “cambio”, “modernización” y similares.

Hay en ellas siempre un contenido, a veces oculto, de abandono de algo y aceptación de otra cosa. La misma idea de dejar algo atrás y aceptar algo diferente. Algo que muestra una obsesión por lo nuevo, sea lo que sea.

Esto presenta un peligro real y presente, que consiste en liberarse de algo y dirigirse a lo nuevo por el solo hecho de ser nuevo. Y hacerlo sin saber exactamente qué es eso nuevo. La falla de la decisión es obvia: lo nuevo no puede asegurar que es mejor que lo existente.

El terreno más ilustrativo de la liberación es seguramente el de la sexualidad y donde puede demostrarse ese problema de querer liberarse de normas sexuales sin plena conciencia de a dónde lleva esa liberación.

El error es también obvio. Juzgando opresivas ciertas normas se dejan ellas atrás en un acto de liberación y esa liberación se dirige hacia algo no muy claro y conocido. Quizá sólo reducido a una idea de tener relaciones sexuales sin límite.

En resumen

Lo que he querido hacer es enfatizar que la liberación personal en sí misma no puede ser calificada de buena ni de mala, sin conocerse esos dos elementos:

Desde dónde se realiza la liberación personal, eso que deja atrás, la vieja situación que se abandona —y que significa el abandono de algo.

Hacia dónde se realiza la liberación personal, eso a lo que se dirige, la nueva situación que se busca —y que significa la aceptación de algo.

Finalmente, también he querido prevenir sobre una posibilidad —una que lleva al despeñadero. La de quien en sus avidez de liberación solo pone su ímpetu en lo que abandona y olvida entender cuál es la nueva situación a la que se dirige.

Al menos el lector debe quedarse con una idea, la liberación personal no es solo el abandono de algo, es sobre todo la aceptación de otra cosa.

Si la libertad se usa para dejar atrás algo, ella se rinde necesariamente a la aprobación de otra cosa. Véase La libertad necesita Ética.

[La columna fue revisada en 2019-07]