¿Qué es neutralidad? Significado, definición, naturaleza, ejemplos. Una posición personal de abstención y alejamiento voluntario en temas importantes. Y neutralidad moral.

Presentación

ContraPeso.info presenta una idea de Fernando Pascual, autor de la columna. Agradecemos a Arcol.org el amable permiso de publicación. La idea central del escrito es examinar la opción deseada como estándar en terrenos religiosos, morales y políticos, la neutralidad. El título original de la columna es ¿Es posible la neutralidad?

Introducción

Empieza una discusión sobre temas religiosos. Uno defiende que la Iglesia católica fue fundada por Cristo, otro exalta la religión islámica, un tercero defiende el agnosticismo.

¿Es posible ser neutrales en discusiones sobre temas religiosos, políticos, éticos y similares?

Neutralidad como ideal

Una idea difundida en muchos ambientes no sólo considera que es posible la neutralidad, sino que aspira a ella como si se tratase de algo bueno, seguramente mejor que los puntos de vista contrapuestos.

Por eso se habla de neutralidad en la enseñanza o de neutralidad en la prensa. En esa misma línea, Wikipedia ha adoptado, como uno de sus rasgos característicos, la búsqueda de elaborar los artículos desde un punto de vista neutral.

¿Puede haber neutralidad?

Volvemos a la pregunta: ¿es posible la neutralidad? A la hora de responder, se hace necesario alcanzar cierta comprensión de lo que signifique neutralidad.

El Diccionario de la Real Academia define ‘neutral’ como aquello que «no participa de ninguna de las opciones en conflicto». Neutralidad es el sustantivo derivado de neutral.

La definición supone que hay un conflicto, una diferencia en puntos de vista, y que la persona (o el texto) neutral no apoya ni a unos ni a otros.

Significado y dificultad

En realidad, querer ser neutrales significa adoptar el punto de vista de quien no acoge puntos de vista contrapuestos.

En otras palabras, una persona que pretende ser neutral ante una discusión religiosa o de otro tipo, cree situarse en una postura de no alineación sobre las creencias de unos o de otros, cuando en realidad lo que hace es situarse en una perspectiva que también puede ser objeto de discusión.

De esta manera, quien presume de poseer un punto de vista neutral, como si no tuviera ninguna predisposición hacia quienes discuten sobre un tema, está colocándose en un punto de vista, precisamente el de quien cree no tener ningún punto de vista…

Estamos, así, ante una extraña paradoja, acompañada, normalmente, por otra idea más o menos implícita: suponer que quienes son neutrales están en una situación privilegiada a la hora de juzgar sobre los temas debatidos.

Suposición de superioridad

Tal suposición de superioridad muestra, nuevamente, que la idea de neutralidad es engañosa y se destruye a sí misma, pues quien piensa que entiende mejor un asunto por autoproclamarse neutral, incurre en una predisposición que lo acerca a posiciones de intolerancia respecto de los otros puntos de vista.

Dos contradicciones de la neutralidad

La neutralidad, por lo tanto, encierra una contradicción doble.

Por un lado, adopta un punto de vista que supone no adoptar ningún punto de vista.

Por otro, mientras una persona «neutral» supone tener una perspectiva mejor para afrontar un tema concreto, en realidad piensa y actúa con un prejuicio que le impide esa apertura mental que tanto ayuda a la hora de escuchar a unos o a otros.

Entonces…

Por eso, en vez de defender una y otra vez una idea de neutralidad imposible y paradójica.

Lo más honesto, ante cualquier tema difícil de nuestro mundo pluralista, consiste en tomar conciencia de cuáles son los puntos de vista que uno posee.

Para luego presentarlos con sinceridad a los interlocutores, y buscar con ellos caminos para avanzar hacia esa meta que desea todo corazón humano: la verdad.

Nota del editor

La columna de Fernando Pascual ha sido modificada para adaptarla a un formato de lectura más amigable en línea. Se han incluido títulos y los párrafos han sido divididos. El texto permanece igual.

Entre los sinónimos de ‘neutralidad’ hay muchos y con connotaciones distintas. Por ejemplo: imparcialidad, rectitud, probidad, ecuanimidad y objetividad. Estos términos tienen connotaciones positivas.

Pero cuando neutralidad se asocia a indiferencia, insensibilidad, tibieza, despego y desinterés, ellos muestran el significado del término al que se ha referido el autor.

Bonus Scriptum

Neutralidad Moral

Por Eduardo García Gaspar –   4 junio, 2015

La neutralidad moral es un asunto de lógica aparente. Pero también de lógica falsa. Representa un peligro, el de personas que pretenden permanecer neutrales creyéndose superiores.

Creen que la neutralidad moral es superior a tomar partido por algo. Y, por eso, defienden lo indefendible.

Un caso concreto

Tomemos un caso específico y real. Una cierta persona se definió como neutral en el tema del aborto.

Dijo que en lo personal se oponía, que ella no aprobaría un aborto, pero que eso no implicaba que reprobara el aborto en terceros.

Su posición, según insistió, era la de permitir que las personas, cada una de ellas, decidiera por sí misma sobre el tema.

No quería tomar partido, ni quería que el gobierno lo hiciera. Su mundo ideal, por tanto, era muy claro.

Un mundo en el que quien quisiera abortar, lo hiciera. Y quien no lo quisiera, no lo hiciera. Cada persona tiene sus propias ideas y se rige por ellas, a las que se debe tratar con tolerancia, dijo.

Lo resumió diciendo que era moralmente neutral, que no deseaba imponer la obligación de abortar ni la de no abortar. Que ella apoyaba la idea de la decisión libre de cada persona, a la que los gobiernos no debían oponerse.

Neutralidad moral, resultado

¿Cuál es el resultado de esa posición neutral? Necesariamente es una en la que los gobiernos se ven obligados a tener leyes que permitan el aborto, incluso que lo faciliten.

Me parece obvio que esto está lejos de ser neutral, al contrario, es una posición con una lógica defectuosa.

Queriendo ser neutral se termina favoreciendo una de las dos posiciones, la de permitir el aborto. Independientemente de si abortar o no es inmoral, esa manera de razonar es equivocada. La neutralidad es solamente aparente.

Un caso extremo

Veamos esto más de cerca con otra posibilidad extrema, la de permitir o no el consumo de carne humana. Sí, ya sé que suena exagerado, pero eso ayuda a ver el error de lógica al que me refiero.

Imaginemos que la misma persona adopta la misma posición de neutralidad moral con respecto a la antropofagia.

Ella diría que defiende el derecho de las personas a decidir si comerla o no, que el los gobiernos deben defender ese derecho con leyes que no castiguen eso.

En esa posibilidad, no hay duda, el resultado final es la victoria de una de las posiciones, la de poder comer carne humana. Lo hará quien quiera hacerlo.

Mi punto es claro ya. Esa postura de neutralidad es solo aparente. La realidad es que incluso sin darse cuenta, la persona favorece una de las dos posiciones.

La conclusión

La lección es muy directa. Hay cosas en las que la neutralidad es imposible y, si acaso se intenta, entonces se termina favoreciendo a una de las posiciones (aunque ello no se quiera).

La única cualidad positiva de esa neutralidad es que calma la conciencia del ingenuo.

La cosa no para allí. Hay más. La persona que desea permanecer moralmente neutral defiende el que cada uno tome la decisión que más le parezca.

Es una defensa de la libertad humana general, de todos y eso presenta un problema. El niño abortado también es un ser humano, uno al que no se le consulta sobre si quiere que lo maten o no.

Quien quiere permanecer neutral, por tanto, dando a todos la oportunidad de decidir acaba negando eso mismo que promete a uno de los involucrados, el niño.

Una contradicción severa, de la que se pretende salir con una excusa artificial, diciendo que el niño no es una persona con derechos aún.

La posición de neutralidad moral es una salida fácil para quien quiere evitarse la molestia de pensar y dar la apariencia de ser sabio.

En la realidad es una posición ilógica, contraria a la razón y que queriendo solucionar problemas termina por agravarlos.

La razón de fondo es algo que da cierta vergüenza tener que recordar: no se trata de permitir que las personas decidan todo lo que quieran sino de qué cosas pueden decidirse. Seré obvio.

Neutralidad moral, contradicción

Bajo el marco de la neutralidad, la persona se vería obligada a respetar las posiciones de quienes quieren decidir entre robar y no robar, forzando a los gobiernos a dejar libre esa decisión.

¿Debe dejarse libre esa decisión? No lo creo. Aunque algunos roben, eso no significa que sea una opción respetable de conducta.

Insisto en el error de razonamiento que tiene la posición de neutralidad que esa persona adoptó creyendo que era superior a la de tomar partido a favor o en contra del aborto. Es una posición inferior, errónea, equivocada.