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¿Qué es un subsidio? ¿Cómo funcionan los subsidios? La definición de una práctica común que logra popularidad para el gobernante, pero tiene poco sentido económico.

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Subsidio, definición

La petición de subsidios a industrias y sectores industriales es una costumbre establecida en muchas partes. Una práctica que pretendo examinar de manera esquemática en lo que sigue.

La definición de subsidio es clara. Es la asistencia o ayuda en dinero o equivalente que otorga un gobierno a personas o entidades teniendo como justificante un motivo de interés público.

«El subsidio es una ayuda extraordinaria por parte de la administración pública para estimular la demanda de un bien o proteger a un colectivo. En economía, los subsidios son ayuda que los poderes públicos otorgan a determinados ciudadanos con el fin de poder acceder a los bienes y servicios básicos». economipedia.com

Una definición más rica en significado es esta:

«Trasferencias unilaterales que una persona o institución da a otras. El término se usa, generalmente, para designar las Transferencias de los gobiernos a los particulares. Los subsidios son lo contrario a los Impuestos, que implican Transferencias del sector privado hacia el sector público de la economía». eco-finanzas.com

La esencia del subsidio

De lo anterior, es posible establecer la naturaleza del los subsidios. Son transferencias que van del gobierno a particulares. Las intenciones son buenas y toman formas muy diversas y variadas. Los particulares objeto del subsidio son un grupo seleccionado.

¿Cómo funcionan los subsidios?

A partir de eso, explico el funcionamiento del subsidio con un ejemplo simplificado. El de una cantidad de dinero dada por el gobierno a los productores de maíz para que reduzcan sus precios.

Lo visible

• Lo visible en primer lugar es ese dinero que reciben los agricultores que cosechan maíz. Aunque quizá no todos lo reciban, sino lo que tienen mejores contactos en el gobierno.

• Lo siguiente muy visible es la reducción en el precio del maíz y los productos que con él se elaboran.

Esto tendrá un efecto en la demanda del maíz, que se consumirá en mayor cantidad (lo que presionará hacia la elevación del precio).

Lo no visible

• En la parte no visible el subsidio dado por el gobierno es cubierto con la entrada de ingresos, es decir, impuestos.

El gobierno es un intermediario que da a unos lo que ha quitado a otros. Ese subsidio, en realidad, ha sido pagado con dinero de impuestos, de la misma gente que consume el maíz barato.

Otro camino

Así es como funcionan los subsidios, pero existe otro camino más eficiente para lograr lo mismo. Es el dar el subsidio directamente. El ciudadano paga más por el maíz no subsidiado pero paga los impuestos que se dedicarían a ese propósito.

Es más eficiente porque no tiene costos de administración del subsidio —un costo burocrático— y tampoco presenta riesgos de corrupción, ni de favoritismo o nepotismo. Y mejor aún, reducir los impuestos en el monto en el que se dedican al subsidio.

Subsidios, otras consideraciones

Sin embargo, los subsidios son una realidad y ella se explica por varias razones:

• El cabildeo y presión que ejerce quien busca rentas y logra convencer al gobierno de las bondades de subsidiar el maíz, o cualquier otro producto. La justificación es usualmente que eso es socialmente bueno.

• La falta de conocimiento económico de casi todos —gobernantes, productores y consumidores—, que solamente entienden lo fácilmente visible. Ven la reducción de precios, pero no los mayores impuestos; ni los riesgos de mal uso.

• Un aprovechamiento político del subsidio que favorece al gobierno. Le hace ver como uno que ha logrado bajar precios y beneficiar a la economía nacional.

Esto último puede explicarse suponiendo dos escenarios esquemáticos que trato a continuación.

Subsidios dos escenarios

Igualdad sin subsidios

En el primer escenario, todos los ciudadanos tienen iguales ingresos y pagan iguales impuestos. Es una situación en la que no tiene sentido el subsidio. Lo que se ahorran en precios es casi igual a lo que pagan en impuestos extra para financiar el subsidio.

Si pagaran el precio más alto del maíz se ahorrarían el costo burocrático de su administración y se evitarían problemas de corrupción y nepotismo.

Desigualdad con subsidios

En el segundo escenario, hay diferencias de ingresos y de impuestos pagados. Existe gente que no paga impuestos y gente que los paga; y gente que tiene ingresos altos, medios y bajos.

En este escenario, quienes no pagan impuestos tienen un beneficio neto con el precio más bajo del maíz —independientemente de su ingreso.

Pero quienes pagan impuestos tienen un daño neto pues pagan más en impuestos de lo que se ahorran con el precio más bajo del maíz.

En el segundo escenario se tiene una situación de provecho político muy socorrida. El gobierno hablará de reducir precios en beneficio de los de menos ingresos y eso le dará popularidad entre un segmento cuantioso.

El resultado neto en el segundo escenario sigue siendo una pérdida general neta para todos, incluso por encima del beneficio de un maíz siquiera momentáneamente con precio menor.

Se presentan los mismos problemas de costo burocrático por administración del subsidio, además de riesgos reales de corrupción y nepotismo. A los que se adicionan efectos producidos por la distorsión en los incentivos.

Más impuestos llevan a productos más caros y de menor calidad —en adición a costos de oportunidad del uso de los fondos del subsidio, e incentivos guiados a crear más subsidios a otros sectores y que aumentan su atractivo por razones artificiales.

En pocas palabras, esto es un subsidio y cómo funcionan en su mecanismo central. Con un inconveniente extra: una vez otorgados resultará en extremo difícil retirarlos y se volverán fuente de financiamiento para campañas políticas.

Conclusión

Los subsidios, si es que son buenos para una industria, deben serlo para todas. Dar subsidios a unos pero no a otros, es injusto. ¿Por qué no dar subsidios a todos por igual y así ayudar a la economía nacional? Por ejemplo, reduciendo impuestos a todos, absolutamente a todos.

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Y unas cosas más para los curiosos…

Conviene ver algunas de estas ideas:

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Subsidio al arte, un ejemplo

Una persona hablaba en la radio y afirmaba que sería una buena idea que el gobierno subsidiara expresiones artísticas como la publicación de libros de escritores de la localidad.

El entrevistador, como muchos otros, quiso quedar bien con su invitado. Sería una maravilla que el gobierno dedicara una parte de su presupuesto a subsidiar la publicación de esos libros e incluso la producción de obras de teatro.

Descaro

Lo primero que permite admirar es el descaro del que pide eso. Era uno de esos escritores y estaba pidiendo dinero para que publicaran sus libros y los de otros, quizá amigos y conocidos.

¿Por qué no los publican comercialmente? No lo sé, pero quizá sea que se piensa que no se venderán, que a pocos interesan sus obras.

La excusa del arte

Lo segundo que puede contemplarse es el clisé del arte: lo artístico debe ser merecedor de apoyos gubernamentales. Por supuesto, el problema es el de saber si las obras de esos escritores son o no realmente arte. Es posible que solo sean basura, o algunos malos intentos.

La petición real

Lo que la persona pedía era un subsidio para que se publicaran sus libros, los de él y los de otros en casos similares.

La definición de subsidio, la más clara que conozco, la dio un economista. M. N. Rothbard lo definió como el monto de dinero transferido a unos y que proviene de los impuestos pagados por otros.

Es interesante que usted y yo paguemos por libros que posiblemente nunca nos interese leer. El descaro de pedir eso es fascinante, no tanto en sí mismo, sino porque suele ser recibido con gran aprobación.

Un subsidio a lo que sea es una trasferencia de fondos a grupos favorecidos por el gobierno y esos fondos salen de un cobro forzado impuesto a otro grupo mayor, el de los contribuyentes.

Resultado visible

Si acaso el subsidio se otorga y algunos de esos libros se publican, en algunas librerías se verán tales obras. Y, es posible, algunos pensarán que se ve el resultado tangible de un subsidio.

Incluso el gobierno se pondrá una medalla a sí mismo anunciándose como un patrocinador de la literatura.

Aquí es donde surge la idea de otro economista, F. Bastiat. Diría él, esos libros es lo que se ve, pero es más importante lo que no se ve. Y lo que no se ve es lo que se hubiera hecho con ese dinero dedicado a un subsidio para la publicación de obras consideradas artísticas.

¿Qué es lo que no se ve? Lo que se hubiera hecho con ese dinero. Si hubiera permanecido en las manos de quienes lo ganaron, ellos hubieran hecho algo con él, algo que les hubiera elevado poco o mucho su bienestar, cosa que es dudable que hubieran logrado esos libros.

Si el dinero hubiera permanecido en manos del gobierno, tal vez se hubieran hecho otras cosas. Quizá tapar un bache en una calle, pintar un par de paredes en una escuela, y otras muchas cosas posibles. Es una buena idea esta de Bastiat, la de poner atención en lo que no suele verse.

[La columna fue revisada en 2020-03