Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Quién Hace Las Leyes?
Eduardo García Gaspar
17 febrero 2014
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La respuesta debe ser más o menos estándar. Primero, se responderá que las leyes las hace el gobierno. androjo

Es cierto, pero no exacto. Hay más que eso.

Segundo, se contestará que las leyes las hacen los legisladores. Cierto también, pero no muy exacto.

Bien vale una segunda opinión examinar quién hace las leyes.

En una régimen dictatorial o totalitario, la respuesta es obvia: el dictador en turno, al estilo de Hugo Chávez o Fidel Castro. No hay complicación en estos casos.

En una democracia, las cosas se complican. Las leyes son, por supuesto, hechas por el poder legislativo. Ese poder tiene la capacidad legítima de crear, abolir, modificar las leyes.

Ese poder tiene sus modalidades: la parlamentaria al estilo Reino Unido y la cameral al estilo EEUU.

El parlamento o las cámaras de legisladores son quienes hacen las leyes, pero no suelen ser los únicos. Es posible que el poder ejecutivo emita leyes también, o algo parecido en la práctica: decretos, órdenes ejecutivas, reglamentos.

Entonces, la emisión de leyes puede tener varios orígenes formales: el legislativo y el ejecutivo. Pero también puede hacer algo similar el poder judicial, cuando crea jurisprudencia o interpreta leyes en juicios o califica la constitucionalidad de leyes.

En fin, los tres poderes tienen de una manera u otra la capacidad para emitir órdenes de aplicación universal en el país, llámense propiamente leyes o no.

Esta realidad se opone hasta cierto punto a la teoría de la división del poder, según la que la emisión de leyes debe corresponder solamente a un poder, no al ejecutivo ni al judicial.

En fin, una complicación más de la democracia y sus intentos por evitar abusos de poder. Nada que sorprenda, la democracia está lejos de ser un sistema ideal, menos aún un estilo de vida.

Pero la cosa no para allí, hay más, y es cuando las cosas se ponen de verdad interesantes.

¿De dónde obtiene las leyes quien sea que las promulga? Sabemos que debe ser una autoridad legítimamente formada, pero aún así la idea central de cualquier ley tiene que tener un origen, alguna idea de la que salga, que la inspire.

Un ejemplo obvio, las leyes penales que castigan el robo y el asesinato, son ellas emitidas por el poder legislativo, el que las redacta, corrige, afina y detalla.

Pero la interrogante se mantiene: la del origen que tiene esa ley, lo que hace que esas conductas sean penalizadas. La cosa se complica.

Una respuesta buena y posible, pero no suficiente, es la de aceptar que antes que la ley existe una idea moral abstracta y general sobre algo que es indeseable: el matar y el robar. No está mal, pero también hay una idea de al que eso proviene, la de que la vida y las posesiones de las personas deben ser respetadas.

Otra manera de ver eso es aceptar que los seres humanos tienen dignidad, igual en todos sin excepción. Dañar a las personas resulta indebido debido a esa dignidad y de allí salen las leyes que ya en detalle, por ejemplo, crean figuras legales como el homicidio imprudencial y el intencional y el de defensa propia.

¿Quién hace las leyes entonces?

El poder legislativo principalmente, pero no a su antojo y capricho, sino a partir de una idea moral sobre lo bueno y lo malo. Sería absurdo que la ley permitiera golpear a la suegra molesta, pero prohibiera hacer lo mismo con el resto.

Este es el problema de las leyes injustas, es decir, de las que no coinciden con la moral que es superior a la ley, las que están “fuera de armonía” con la elevación del ser humano, como escribió Martin L. King.

No está mal la solución, pero tiene sus problemas cuando no hay acuerdos sobre la ley moral superior, la ley eterna y natural. El problema es serio y muy de nuestros días, muy bien ilustrado en el caso del aborto.

En un concepto de ley natural, el respeto a la vida no tiene excepciones y protege también a los no nacidos. Su sustento es lo sagrado de vida para todos sin excepción. Pero si se altera ese origen de la ley natural, entonces se abren todas las posibilidades legales posibles, incluyendo la de decir que al aborto no es matar.

Y esto es a lo que quiero llegar: cuando desaparece la ley moral superior a la ley, el poder legislativo deja de tener limitaciones y comienza a actuar a su antojo y capricho, dando lugar a lo que se llama intervencionismo moral.

Esa situación en la que lo bueno y lo malo son definidos por los gobiernos. El totalitarismo peor que puede existir.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Leyes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras