Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Quizá Aceitar La Neuronas
Eduardo García Gaspar
27 junio 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un marco mental. Una forma de pensar. androjo

Una manera de enfocar problemas e intentar resolverlos.

Una fórmula reducida y de escasa imaginación. Demasiado simple, en extremo llana.

La sufren mucho en nuestros días, de demasiado gobierno y pocas libertades.

Funciona así: busque usted un problema, el que sea, hágalo grande y déle un tono de imperativo moral, adórnelo haciéndolo un derecho y resuélvalo por medio de una acción coercitiva de gobierno.

Por debajo de la mesa, sin darnos mucha cuenta de ello, ese marco mental forma la manera en la que razonan demasiados. El resultado es el crecimiento del gobierno y la reducción de libertades (más un riesgo de crisis en las finanzas públicas).

Un ejemplo, el del tabaco. El problema se concibe como la situación en la que los fumadores afectan a los no fumadores en los lugares en los que ambos coinciden, como un restaurante. El problema ha sido encontrado.

Ahora es cuestión de hacerlo grande, por ejemplo, con evidencia científica que pruebe algo, como que produce cáncer en el no fumador. No importa la calidad de la evidencia, sólo se necesita que amplifique la percepción del problema. El problema ha sido intensificado.

Luego se trata de crear una indignación moral, es decir, concebirlo en términos de bueno o malo. Aunado a lo intenso del problema, ahora se tiene un sabor que provoca cierta furia y repugnancia ética. Hay enfado en el problema.

Ahora, otro paso normal de nuestros tiempos, el colocar al problema en el lenguaje de los derechos humanos. La fórmula no falla y la situación de fumar en lugares públicos se conceptualiza en un nivel superior: los no fumadores tienen derecho a vivir en espacios sin humo.

Ahora el problema ha sido desarrollado y concebido de forma tal que no hay otra manera de atenderlo que una acción gubernamental que emplee la fuerza: estará prohibido fumar en restaurantes y bares, con castigo de multas y amenazas de cierre.

El proceso es casi perfecto y concluye siempre con la adición de poder al gobierno. Digo perfecto en su capacidad para persuadir a demasiados.

Incluso a personas razonables e inteligentes, que terminan convencidas de la necesidad de la intervención gubernamental. Nada las persuadirá de lo opuesto.

No importa que el problema haya sido agrandado artificialmente y con evidencias cuestionables; ni que haya creado una indignación moral que lleva a acciones impulsivas y poco meditadas; ni que se haya creado un nuevo derecho artificioso; ni que la intervención sea la única opción.

El producto final de ese proceso de concepción de problemas es la adición gradual de poder al gobierno. Sucede en todo o casi todo.

Así quiere resolverse la obesidad, la educación infantil, el adelanto tecnológico, la situación de madres solteras, el consumo de drogas, la diversión personal, la creación de empleos, lo que usted imagine.

Es una forma de pensar y de entender lo que sucede a nuestro alrededor. Por diseño, ella nos lleva a la acumulación de poder en el gobierno y a la construcción de un sistema autoritario por la vía democrática. Una curiosa paradoja de nuestros tiempos.

Si nos remontamos a los orígenes de la democracia, allí veremos una ciudadanía celosa de sus libertades y que veía con recelo la intervención del gobierno al que entendía como una fuente potencial de abusos. Pero ahora, la democracia se ha convertido en el descuido de las libertades y el ansia de la intervención estatal.

Curiosa metamorfosis de un sistema nacido en defensa del ciudadano libre y autónomo, que ahora anhela ser dependiente y no tener responsabilidad.

Las perspectivas que eso produce no son agradables para el futuro de siguientes generaciones, que crecerán en un ambiente de pasividad, dependencia y estancamiento.

Lo que he querido hacer es explicar una manera de pensar sobre los problemas y situaciones que enfrentamos. Un marco mental que provee una forma de entender la realidad y que sin mucho darse cuenta conduce a un resultado final indeseable, la sumisión al gobernante.

Esta forma de pensar no es explícita, ni consciente. Funciona como una línea de análisis que procesa la información y la modela de tal manera que se hace inevitable la conclusión de que para vivir mejor se necesita más gobierno.

Este proceso funciona incluso entre la población mentalmente activa, esos de los que se esperaría siquiera un poco de escepticismo y una ligera defensa de las libertades.

Recuerdo el caso de un amigo, persona inteligente en los negocios, que defendió la prohibición de fumar y el impuesto a los alimentos de alto contenido calórico, porque la única solución era obligar por la fuerza a la gente. Le dije que necesitaba aceitarse las neuronas.

Es triste realmente ver algunas manifestaciones de ese marco mental. Quizá el más patético de todos es el de jóvenes que marchan y protestan en favor de menores libertades y más gobierno. Si algo se esperaría de esa gente es exactamente lo opuesto: la defensa de su independencia y autonomía, no la sumisión al estado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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