Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Realismo, Idealismo: el Origen
Eduardo García Gaspar
28 abril 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Con frecuencia se dice. Se afirma que la política necesita ser realista. androjo

Forma toda una manera de pensar. Es el llamado realismo.

En lo general tiene un mensaje positivo, el de no hacerse demasiadas ilusiones con nada.

Quizá el uso más común sea el que trata de relaciones internacionales.

Mientras que un progresista enfatizaría y promovería ideas de diálogo, negociación, mutuo entendimiento y tolerancia, el realista aconseja considerar cosas como el interés nacional, el engaño, la apariencia, el egoísmo.

El contraste es interesante. Entre el realismo y lo que podemos calificar de idealismo.

En el realismo se entiende que las otras naciones actuarán de acuerdo a sus intereses nacionales, que pueden disfrazar sus intenciones, que lo que dicen no será igual a lo que hacen, que pueden usar fuerzas militares.

El idealismo, por el contrario, parte de un supuesto. El resto de las naciones comparten la misma mentalidad propia: hablan de manera honesta, no consideran a la violencia un recurso posible, entienden de razones, los mueve el interés mundial.

Todo conflicto con ellos, para el idealista, se arreglará con diálogo respetuoso y negociaciones confiables.

En fin, las relaciones internacionales ilustran muy bien el contraste entre dos mentalidades políticas que se tienen en otras facetas de la vida pública. Por ejemplo, en el trato a criminales.

Un realista tenderá a considerar al criminal como uno que ha violado una ley, quizá robado a alguien, y que después de un juicio y declarado culpable, merece un castigo.

El idealista tenderá a ver al criminal como víctima más que cómo culpable, y recomendará menos la prisión que tratamientos terapéuticos.

Las opiniones sobre los terroristas muestran también estas dos mentalidades. Mientras que el realista se apresura a encontrarlos y aplicarles un castigo, el idealista tiende más a proponer entenderlos, dialogar e incluso justificarlos.

Son diferentes marcos mentales y que complican la discusión entre personas. Sus formas de pensar mandan a muy diferentes enfoques de política.

Por ejemplo, el idealista pensará que la criminalidad podrá reducirse si se acaba con la pobreza y sin necesidad de castigos legales. El realista se burlará de esa idea.

Hay en esto una idea bastante más oculta y que es lo que creo que bien vale una segunda opinión. Tendremos que irnos hasta terrenos filosóficos, que usualmente son molestos porque tocan fibras sensibles. Comencemos.

Existe y es común la idea de un mundo perfecto, en el que no existen problemas y todo es felicidad. Al mismo tiempo se reconoce que nuestra realidad dista mucho de ser perfecta.

Si juntamos ambas ideas, concluimos que es recomendable intentar perfeccionar nuestra realidad imperfecta.

Nada de malo hay en ellos. El problema está en aceptar o no la posibilidad de llegar a la perfección. Y aquí hay dos formas de ver las cosas. El Cristianismo representa una de ellas, la otra la ilustra el secularismo o laicismo.

Según el Cristianismo, somos seres imperfectos y, por necesidad, nuestro mundo es imperfecto. Alcanzaremos al mundo perfecto solamente en la otra vida, no en esta. Mientras vivamos aquí todo lo que podemos hacer es aceptar la imperfección y ser en lo posible mejores, sin hacernos demasiadas ilusiones. Esto es realismo.

Ahora, la otra posición, la usual de laicismo. Vivimos en un mundo imperfecto al que podemos hacer perfecto haciendo ciertas cosas. Podemos cambiar a la persona, logrando hombres nuevos, diferentes, que alcancen la perfección en este mundo. Esto es idealismo.

Esquemáticamente, para el realista, en términos cristianos, la tierra está en un lado, el cielo en otro, y no pueden fusionarse (la ciudad terrenal y la ciudad de Dios).

Para el idealista, la fusión es posible, podemos tener al Cielo en la tierra. Este es, creo, el origen de las diferentes mentalidades políticas que traté arriba.

Ahora viene lo mejor, qué mentalidad produce los mejores resultados en este mundo, ¿la realista o la idealista? Es un buen tema para que usted lo piense.

Cada uno defenderá su postura original, por supuesto, pero la respuesta puede estar en una paradoja.

Será aquel que acepte que nunca tendrá una vida terrenal perfecta quien tenga más dosis de realidad y cometa menos errores en sus acciones.

Quien no acepte la imperfección inevitable, se enfrentará una y otra vez con errores concatenados en sus decisiones. Cambiar a la naturaleza humana no es una meta realista.

Post Scriptum

Suele, en ocasiones, criticárseme la inclusión de cualquier mención del Cristianismo en asuntos de política, aduciendo razones de separación entre iglesia y estado (laicismo).

Sin embargo, resultaría un tanto absurdo que por razones “laicas” se dejara de mencionar un elemento valioso en la explicación de un fenómeno. Sería tonto que la explicación de una pintura religiosa dejara de tratarse el tema central de las imágenes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras