Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Redescubrir a América
Eduardo García Gaspar
8 septiembre 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El contraste es notable. Las diferencias son llamativas. androjo

Me refiero a eso que sucedió en América.

El continente descubierto hace cinco siglos sigue siendo asombroso.

Requiere quizá otro descubrimiento. Ver algo que parece ser invisible a casi todos.

Partamos de la idea de que hay dos Américas y que eso es bien reconocido. No necesita ser descubierto.

Se sabe y consiste en separar a la parte del norte, que comienza en la frontera norte de México. De esa frontera hacia el sur, es otra América. Tenemos, pues, la del norte y la del sur (llamada muchas veces América Latina).

El contraste entre las dos llama la atención, especialmente en el terreno de la prosperidad. La parte norte es ostentosamente más rica que la parte sur. Lo sabemos y no hay necesidad de descubrirlo.

Pero lo que sí hay necesidad de investigar es la causa de esa aparatosa diferencia.

Eso es lo que creo que debemos descubrir. ¿Qué sucedió en el norte, qué pasó en el sur, qué produjo esa diferencia tan asombrosa? El tema es largo y complejo, pero aquí pueden anotarse algunas explicaciones, o mejor dicho, partes de la explicación total.

Una, muy simple y llamativa, no sé su autor, es la que afirma que en el norte se leyeron libros distintos a los leídos en el sur. La obra de J. Locke (1632-1704) sobre el gobierno civil es un ejemplo clásico.

Había, se dice, en el norte una idea clara sobre el gobierno independiente de Inglaterra justificado por la libertad humana.

No así en el sur, con menos ideas, menos acuerdos y más influencia de instituciones centralistas, mercantilistas, que poco consideraban a la libertad. Y eso sin mencionar la proliferación de facciones políticas que llevó a un desorden violento después de las independencias.

Una forma de verlo es acudir al orden que servía como modelo en el sur y en el norte. Eran diferentes. El norte, según he leído, era más una idea de avanzada, como un experimento, un nuevo orden que nunca había sido intentado en Europa. Y Europa no fue un modelo a seguir en el norte.

Por el contrario, en el sur sí fue un modelo a seguir. Uno en el que la libertad no tenía peso, pero sí lo tenía un gobierno grande con seres especiales y alejados a quienes se debía obediencia. Hubo en el sur, por supuesto, intentos liberales pero no fueron exitosos. Siempre se regresó a lo antiguo, como ahora lo hace Chile.

Esto me lleva a lo que creo que bien vale una segunda opinión, el considerar que la diferencia material entre el sur y el norte es en su fondo una diferencia mental, espiritual, cultural, o como quiera llamarle usted. Una diferencia entre formas de ver al mundo.

En el sur del continente, por ejemplo, predomina una mentalidad pasiva, apática, que entiende al gobierno como fuente única de bienestar. Una visión que coloca en manos del gobernante al futuro personal. No comprende a la libertad, ni la valora. No es ella una creencia ni un valor que defender.

Si en el sur se defiende a la democracia, no es porque se quiera libertad, sino porque así se puede elegir al gobernante preferido para que éste realice los favores que prometió en campaña. La democracia como un sistema de reparto de mayores dádivas.

Una forma de pensar individualista, atomizada, egoísta, que sospecha de todos y que vive en esa dicotomía de O. Paz, el chingar o ser chingado (ese mexicanismo tal iluminador).

Este es el medio cultural del sur, fomentado por nociones de lucha de clases y odios sociales que se promueven en escuelas y universidades.

El alumno, según libros de texto en México al menos, es adoctrinado en una vida que le hace entenderse como buen ciudadano si reclama derechos al gobierno. Jamás hay una idea de autonomía propia, de libertad personal responsable.

El norte tiene una mentalidad opuesta (o la tuvo hasta hace poco). Y esto es precisamente lo que creo que debe descubrirse otra vez en América, esa diferencia tan notable de mentalidades y formas de pensar.

La intención es descubrir a la libertad, otra vez. Igual que fue descubierta en el siglo 19 y poco antes.

Me refiero a abandonar esa mentalidad reaccionaria que solo puede pensar en regresar a los sistemas de grandes gobiernos mercantilistas, todopoderosos, que abusan de sus poderes y se legitiman con dádivas a pobres y privilegios a ricos.

Es redescubrir a la libertad. Es cambiar de manera de pensar, de esa forma que lleva a creer que haciendo más de lo mismo se podrá prosperar. La prosperidad será posible solo haciendo lo opuesto de, por ejemplo, lo que Chile ha iniciado.

Post Scriptum

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