Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Reducción de Estándares
Eduardo García Gaspar
28 octubre 2014
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Tienen su atractivo. Resultan curiosas y pintorescas.androjo

Incluso son breves temas de conversación.

En ocasiones hasta bases de razonamiento sobre los humanos.

Me refiero a descubrimientos científicos en los animales y que, después, intentan ser añadidos a la naturaleza humana.

Cosas como que si tenemos el 98% del DNA de los bonobos, entonces es natural que nos comportemos como esos animales.

O, también, como el usar a la evolución biológica para explicar al altruismo como una estrategia de supervivencia de genes.

Me parece razonable creer que esas ideas son demasiado simples, muy reducidas ante la complejidad de la conducta humana.

Roger Scruton (1944-) lo describió bien:

“… cuando los biólogos tratar de desarrollar una forma del ser humano cimentada en el panorama darwiniano de cómo nos desarrollamos, con demasiada frecuencia terminan describiéndonos como más simples de lo que somos, o bien, describiendo a los animales como más complejos de lo que son”.

¿Compleja naturaleza humana? Por supuesto.

Tome usted una faceta tan solo, la capacidad para tener un sentido de culpa, de haber hecho algo malo. No parece razonable que un león macho lo tenga después de matara a crías de otro macho. Ni una serpiente después de engullir a un pájaro que deja solo un nido lleno.

Siendo nosotros capaces de crear, desarrollar, pensar, negar y aceptar razones para realizar acciones, tenemos como consecuencia inevitable la probabilidad de arrepentimiento: reconocer que hemos cometido errores, que hemos hecho mal las cosas, que hicimos lo que no debíamos haber hecho.

Del otro lado, eso es la admisión consciente de que debíamos haber hecho otra cosa, como quizá no jugar en un casino tanto dinero, o no haber hablado mal de alguien, o no haber mentido al cliente.

Esto significa algo único, la capacidad para pensar como “yo”.

Y si puede pensarse como “yo”, eso lleva a entender a otros como “tú”, esos con quienes estamos en relación y que son como nosotros.

Cuando le hablamos al perro como tú, lo hacemos sabiendo que es muy distinto al “tú” de quienes son iguales a nosotros.

Mi punto es sencillo: hay explicaciones sobre nosotros y ellas van mucho más allá de la ciencia que explica los compuestos físicos que nos forman. No creo que exista una explicación biológica del sonrojo, ni del arrepentimiento, ni de la risa. ¿Qué animal se divierte con una paradoja?

Y, sin embargo, parece existir una cierta fuerza mental que se complace en rebajar a los humanos con explicaciones reducidas de nuestra naturaleza. De nuevo, Scruton lo explica bien:

“La naturaleza humana, alguna vez algo a lo que se aspira, se convierte en algo inferior. El reduccionismo ideológico alimenta la idea de este ‘vivir inferior’, que es el por qué la gente tan inmediatamente lo acepta. Hace al cinismo aceptable y elegante a la degeneración. Es la abolición de nuestra especie, y con ella de nuestra amabilidad”.

Esto es lo preocupante. Cuando la explicación humana se busca y encuentra en la explicación animal, su consecuencia es el empequeñecimiento de nuestras personas.

Nos hace conformarnos con el estándar de la conducta de quien tiene un DNA casi idéntico al nuestro. Actuar como el bonobo será perfectamente natural.

Y será perfectamente aceptable, por tanto, vivir para la satisfacción inmediata, por la búsqueda del sensaciones placenteras en cualquier parte del cuerpo. Y esto no tiene límites. Terminará aceptando todo si es que lo hace un chimpancé.

Lo anterior puede ser tal vez explicado con un cambio de estándares. De estándar humano, mayor y más alto, hemos emigrado a un estándar reducido y menor que nos degrada. La sexualidad es un ejemplo llamativo.

La complejidad sexual humana nos hace actuar de manera distinta a los animales. No es lo mismo el sexo entre “yo” y “tú” que entre dos simios.

En los humanos implica compromiso, intimidad, sentido de unión, al mismo tiempo que placer y un sentimiento humano solamente, felicidad. Es natural que tenga reglas y normas.

Igual sucede con la caridad y la compasión. Ayudar a otros no es tratarlos como objetos a quienes se intentar dar medios para satisfacer necesidades materiales. Es también tratarlos en esa relación “yo” y “tú” y eso es amarlos como personas, como sujetos.

La pornografía es una instancia que ilustra la diferencia de los estándares a los que me he referido. Ella es la violación del sujeto humano mediante un tratamiento que lo vuelve objeto y coloca a partes del cuerpo como medios de diversión por instinto.

Cosas como estas preocupan porque reducen dignidad, quitan nobleza, anulan respetabilidad. En lugar de elevarnos a lo humano, nos llevan a lo animal creyendo que eso es lo natural. Pero cosa no puede sucederle a persona alguna. Es la renuncia a su libertad.

Post Scriptum

Las citas son de Scruton, R. (2012). The Face of God: The Gifford Lectures. Bloomsbury Academic.

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