Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Religiones y Gobiernos
Leonardo Girondella Mora
9 diciembre 2014
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Quiero intentar explicar la posición de la religión en el contexto político actual, separador.001de democracias —especialmente en lo que se refiere al Catolicismo.

Comienzo con la aseveración del papel de las religiones como opciones de libertad de los ciudadanos, que entre ellas seleccionan la que en conciencia creen verdadera —e incluyendo la posibilidad de no creencia alguna.

Bajo ese paraguas general, hago las siguientes anotaciones con la expectativa de contribuir a una conversación más pausada entre quienes tienen opiniones opuestas en el tema.

• Hay alternativas religiosas que se entienden como opciones políticas también, como el Islam: su idea de religión incluye en su esencia un sistema político y de gobierno.

Otras alternativas religiosas no se entienden como opciones políticas que definen un tipo de gobierno, como el Catolicismo: su idea de religión no incorpora modalidad alguna de arreglo social.

• Las alternativas religiosas de este último tipo suelen hacer un solo reclamo al orden social y político, el de poder realizar su labor —referido a hacerse de adeptos y practicar su religión si riesgos de persecución política.

Este es un reclamo claramente liberal, igual al de la libertad económica, política, de expresión, educativa y el resto —algo que les serían negado en regímenes no liberales, alimentados o no por otra religión.

• La situación mejor que puede tener una religión cualquiera es, por tanto, la de un sistema social que permita esa libertad de creencia y práctica de culto de las diferentes alternativas religiosas.

La peor situación que puede tener una religión cualquiera es la contraria —la de un sistema social cuya autoridad política esté ligada a una religión opuesta y que produzca persecución de creyentes distintos.

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Esa mejor situación que tienen las religiones —las que no tienen sino un reclamo de libertad religiosa— no está exenta de problemas. Típicamente roces con la autoridad.

En el caso del Cristianismo, esos roces y dificultades con la autoridad política tienen un origen en las creencias mismas de ese grupo de religiones.

• Ellas creen en la jerarquía superior de lo divino sobre lo humano —la superioridad de lo espiritual sobre lo físico y de lo eterno sobre lo temporal.

Esto tiene una consecuencia natural y que es el deseo de acomodar lo físico y temporal en razón del orden espiritual y divino —lo que no siempre coincide con el ordenamiento legal y político.

Los casos en los que hay choques, como el de matrimonios homosexuales y abortos, es natural que las religiones se opongan —si es que los consideran opuestos al orden espiritual deseable de respetar en lo temporal. Esta posibilidad es muy visible en el caso del Catolicismo.

• A pesar de eso, sigue siendo la mejor de las situaciones sociales bajos las que vida religión alguna y cualquier intento de evitar las fricciones terminará en una situación peor.

Mi tesis aquí es debe mantenerse el sistema democrático que incluye a la libertad religiosa, aceptando los enfrentamientos que implica —entendiendo que querer anularlos significaría perder la libertad religiosa y dejar de tener democracia en ese sentido.

• Lo anterior implica una comprensión por parte de todos. Los gobiernos deben aceptar que habrá confrontaciones con las religiones y las religiones que tendrán desacuerdos con las medidas políticas.

Y aceptando lo dos que es mejor tener y mantener los medios y las instituciones democráticas —usándolos y aprovechándolos— que acudir a otras opiniones que llevarían a la opresión de un lado o del otro.

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En resumen, explico la posición de las religiones dentro de la democracia bajo el entendimiento de la libertad religiosa —donde los gobiernos permanecen imparciales y consideran a las religiones una voz influyente dentro de la democracia.

Donde las religiones, por su parte, se entiende a sí mismas como esa voz en medio de otras —incluso sabiendo una de ellas, el Catolicismo, que es custodia de la verdad misma.

Addendum

Lo anterior me lleva a rechazar la modalidad laicista que propone la anulación de las voces religiosas considerándolas opuestas a la democracia —cuando no lo son y perderlas sería una manera de perder a la libertad religiosa.

Nota del Editor

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