Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sencillez Capitalista
Eduardo García Gaspar
26 febrero 2014
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una falacia. Una manera tramposa de ganar discusiones. androjo

Consiste en atacar al opositor caricaturizando su posición. Es inventar cosas dañinas acerca de él.

Así se logran ventajas para la posición propia. A menudo se usa en política.

Por ejemplo, no hace mucho una persona ilustró muy bien esta falacia.

Dijo que prefería al socialismo y la propiedad estatal de los medios de producción a los monopolios del capitalismo y su competencia salvaje.

El problema de inicio es un pequeño detalle: no pueden tenerse al mismo tiempo monopolios y competencia.

Y, más aún, el capitalismo aborrece los monopolios, mientras que el socialismo los favorece con empresas estatales. El truco de la falacia es asociar a la posición del contrario con un elemento negativo y odioso, que todos reprueban.

Así la discusión será ganada con facilidad. Un truco sucio, pero efectivo, que sucede todos los días. En fin, no es esto lo interesante, sino lo que a esa persona respondió otra, explicando qué es el capitalismo en realidad.

Comparto lo que recuerdo de la explicación.

En lugar de acudir a definiciones teóricas, que son valiosas, pero tienen sus dificultades, la explicación comenzó con acciones comunes. Por ejemplo, usted va a un mercado, el que sea, y hace compras junto con otros muchos. Compra ciertas cosas, como tomate y papas, pero no otras como cebollas y manzanas.

Usted decide qué comprar, cuánto y a qué precios. El resto de los compradores hace lo mismo. Estas acciones de los compradores son la reacción a las de los vendedores, que llevan su mercancía, la que ellos quieren y la ofrecen a cierto precio.

Nada que no haya sido realizado por siglos y siglos. Y hacen sus compras y ventas sin darse mucha cuenta que en el agregado de sus acciones sucede algo curioso: los precios se determinan y ellos alteran las cantidades compradas y ofrecidas.

Es un proceso en el que nadie tiene el control de mando: todos pueden comprar y todos pueden vender. Compran lo que necesitan y venden lo que no necesitan. La simpleza es admirable, pero el resultado es complejo de comprender.

En pocas palabras, dijo la persona, eso es capitalismo: la determinación de los precios por parte de miles y miles de personas, sin que nadie realmente tenga el control del proceso, que en realidad es anárquico.

No está nada mal esta manera de explicar al capitalismo. La persona añadió otra faceta de esto. Dijo que son los mismos quienes venden y quienes compran. Que actúan en dos papeles diferentes siendo la misma persona.

Comprando buscan satisfacer sus necesidades y sólo pueden vender satisfaciendo las necesidades de otros. Esta faceta es la que, me parece, es difícil de comprender, especialmente entre la clase política.

Eso, dijo la persona, es “capitalismo para dummies”. Tiene razón la persona. En un sistema capitalista eso es lo que sucede: actuamos como vendedores y como compradores, sin que nadie nos obligue a comprar ni a vender y de manera condicionada: si queremos comprar tenemos que vender, si queremos consumir tenemos que producir.

Este proceso, añado, no es perfecto, pero funciona mejor que ningún otro que conocemos. Motiva a las personas a satisfacer a los demás y hace depender a lo propio de lo que hagamos por el resto. Es un buen sistema y crea abundancia y riqueza.

¿Es inmoral? No, no lo es, es un proceso que en sí mismo no es moral, ni inmoral. Simplemente funciona. Funciona para vender drogas y pornografía, pero también para vender misales y comida. Lo bueno y lo malo que pueda tener lo crea la gente, no el proceso.

Esto es lo que pocas veces se nota. Usted no va a cambiar los vicios de las personas modificando el sistema económico. Ellas se portarán mal dentro del capitalismo, pero también dentro del socialismo, porque estos son simples arreglos económicos.

Si usted se queja de que dentro del capitalismo la gente comete muchos abusos y acciones reprobables, tendrá razón. Pero lo mismo sucederá bajo otros sistemas. Creer que implantando el socialismo la gente se comportará como ángeles, es una hipótesis soñadora.

Creo que al final, la lección es clara. Las discusiones provechosas tienen la cualidad de buscar definiciones precisas y reales. Querer ganar una discusión inventando mentiras sobre el otro es un sucio truco que cierra la mente.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Capitalismo. Hay una buena colección de engaños en las discusiones en ContraPeso.info: Falacias.

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