Siete leyes inevitables del socialismo. Principios que suceden sin remedio cuando se implanta el socialismo y sus variaciones. Casi como leyes físicas, demuestran realidades ineludibles.

Son como el Principio de Peter. Tienen sentido. Pueden ser formulados de manera inteligible. Muestran sucesos reales y su tendencia. Ese principio establece que las personas detienen su avance organizacional en el punto de su mayor incompetencia.

Las siete leyes inevitables del socialismo

Para esto tomo parte de lo escrito en el libro de Brian Crozier y Arthur Seldon (1986, Socialism: The Grand Delusion. New York: Universe Books).

Comencemos con las primeras tres de las siete leyes inevitables del socialismo y la intervención estatal en la economía.

Primera ley del socialismo: siempre fallará

No hay excepción, el socialismo donde sea y cuando sea que se implante, fallará.

Existen varias razones de esto, como su inhabilidad para conocer el costo de los materiales y bienes, su inconsistencia con la naturaleza humana, su error al acumular demasiado poder en unas pocas manos.

Sea cual sea la causa, el socialismo fallará en todas partes en todos los tiempos.

Segunda ley del socialismo: fallará proporcionalmente

El fracaso del socialismo está en proporción directa a la intensidad con la que se implante. Cuanta mayor sea esa intensidad mayor será su fracaso. Una escasa intensidad producirá fallas pequeñas.

En esto influyen variables que pueden alargar el tiempo entre la implantación del socialismo y su caída final. Variables como la educación escolar, la violencia y terror con el que se implante, fuentes adicionales de ingresos como recursos naturales y otros más.

Casos de implantación del socialismo como los de China, Cuba y la URSS, muestran la importancia que tiene el terrorismo estatal para mantener un sistema socialista a pesar de sus notables fallas. Tal fracaso solo puede mantenerse por medio de la fuerza estatal.

Tercera ley del socialismo: anula la libertad

Es totalmente incompatible con la noción de la libertad humana. Conforme se eleva la dosis de socialismo implantado se pierde la libertad de la persona. Este es un fracaso antropológico, es decir, de oposición a la naturaleza humana.

Este es un fracaso antropológico, es decir, de oposición a la naturaleza humana.

Las otras cuatro leyes inevitables del socialismo

A esas tres leyes anteriores mencionadas por J. Cox, es posible añadir otras para que en total se llegue a esas siete leyes inevitables del socialismo.

Cuarta ley del socialismo: adeptos incondicionales

No importan las tres leyes anteriores ni las siguientes, el socialismo seguirá teniendo adeptos.

Más aún, ellos serán quizá proporcionalmente mayores entre personas que no viven bajo el socialismo que entre personas que sí viven dentro de un régimen socialista.

Quinta ley del socialismo: invisibilidad inicial

Cuando el socialismo se implanta gradualmente resulta difícil de percibirse. Incluso al llegar a un nivel de socialismo claro e inconfundible, la mayoría pensará que poco o nada ha cambiado.

Cuando ya se esté en un claro sistema socialista, la mayoría seguirá pensando que viven en libertad, como las ranas en el agua que se calienta poco a poco.

Sexta ley del socialismo: enemigos culpables de su fracaso

Los fracasos grandes y pequeños del socialismo en sus diferentes etapas de implantación serán explicados como actos de enemigos opositores, no como fallas estructurales del socialismo.

Es parte de los usos y costumbres del socialismo tener una lista de enemigos usuales a quien asignar la responsabilidad de los fracasos propios.

Séptima ley del socialismo: la solución al fracaso es más socialismo

Las fallas y los fracasos del socialismo serán tratados de remediar con más dosis de socialismo, creando así una inercia que produzca una espiral socialista que es muy difícil de detener.

Está dentro de la mente socialista el suponer que sus fracasos pueden ser remediados con una intensificación de sus políticas, como quien toma más ron para curar su cirrosis.

En resumen

Las siete anteriores leyes inevitables del socialismo permiten un mayor conocimiento de ese sistema político económico, cuya falla estructural central está colocada en su hipótesis no explícita.

El error central del socialismo

Suponer que los gobernantes son personas por encima del promedio, sabias y virtuosas como nadie más. Es la hipótesis de socialismo lo que produce las anteriores leyes, el creer que los gobernantes son perfectos.

Por supuesto, ningún sistema político-económico es perfecto, ni garantiza un mundo ideal, aunque lo intente. El socialismo en particular es uno de esos sistemas y uno que es particularmente defectuoso desde su mismo diseño y estructura.

Las fallas socialistas que esas siete leyes hacen explícitas son de ayuda para determinar indicios que lleven a un mejor sistema político-económico, el de respeto a la libertad económica, política y cultural de cada ciudadano.

Y unas cosas más…

Los siguientes enlaces llevan a columnas que explican con más detalle el tema:

[La columna fue actualizada en 2019-10]