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Socialismo: Tres Cualidades
Selección de ContraPeso.info
1 septiembre 2014
Sección: Sección: AmaYi, SOCIALISMO
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¿Cómo reconocer al socialismo? ¿Cuáles son los comunes denominadores de sus diferentes versiones? La respuesta la da Tocqueville, uno de los más afamados autores de política.

Su respuesta es simple y clara. El socialismo tiene tres cualidades que permiten reconocerlo, pero no solo eso. También permiten ver la similitud del socialismo con otras doctrinas políticas.

La idea fue encontrada en un discurso de A. de Tocqueville (1805-1859), sobre la cuestión del derecho al trabajo hecho en la Asamblea Constituyente de Francia, el 12 de septiembre de 1848. Dentro del libro de Esperanza Aguirre (2009), Discursos Para la Libertad, Madrid: Ciudadela Libros.

El tema de entrada es uno discutido en la asamblea, la propuesta de otorgar el derecho al trabajo, de manera absoluta. Ante esto, Tocqueville sostiene que pueden suceder una de dos cosas.

Podría ser que el gobierno sea quien da ese empleo a quienes lo pidan, lo que le llevará a transformarse en un empresario. Un empresario diferente, pues ya que no puede negarse a dar empleos y por lo general sus empleos son de poca carga, se convertirá en el principal empresario, el único a la larga.

Podría ser que el gobierno se negará a proveer él mismo los empleos, en cuyo caso tendrá que obligar a otros a que los provean. Esto lo transformará en un emisor de reglamentación detallada para distribuir a los trabajadores entre las empresas

Bajo esta segunda opción, el gobierno será “el único y poderoso organizador del trabajo”. Bajo la primera, el gobierno “se convierte en el único propietario de todo”, un sistema socialista.

De esa manera entra el autor al tema central de este resumen. Aclara que no tiene intención de examinar las varias versiones del socialismo, sino solamente tratar tres cualidades de todas ellas.

• La primera cualidad del socialismo, de todos los socialismos, es “una llamada enérgica, continua, inmoderada, a las pasiones materiales del hombre”.

La cualidad materialista del socialismo ha sido expresada de varias formas. Desde la retribución de acuerdo con necesidades, no méritos, hasta el consumo sin limitación.

• La segunda cualidad del socialismo es el combate a la propiedad. Puede ser un ataque fuerte o suave, oculto o abierto, pero es constante.

Ha sido afirmado que la propiedad es un robo, un ataque abierto que no es igual a otros, que son menos directos, pero que si no destruyen a la propiedad, “la transforman, la disminuyen, la entorpecen, la limitan”, haciendo de ella algo diferente al concepto original.

• La tercera cualidad del socialismo es un rasgo que viste a todos los socialistas, por distintos que sean. Tienen ellos “una profunda desconfianza hacia la libertad, hacia la razón humana”.

Esto significa menospreciar a la persona misma, frenando su libertad de todas las maneras imaginadas. Es colocar a la persona bajo la tutela del Estado, haciendo de éste “el dueño de cada hombre”.

Es el gobierno convertido en profesor, guía, propietario de la persona, a quien acompaña siempre cuidándola. Es el decomiso de la libertad personal, su misma expropiación, a la que Tocqueville llama “una nueva forma de servidumbre”.

Son esos tres rasgos generales las cualidades del socialismo, de todas las escuelas del socialismo. Las cualidades que permiten reconocerlo, sin tener que examinar sus pormenores. Donde ellas se vean, el socialismo existe.

En la siguiente parte de su discurso, el autor toma esas tres cualidades y las contrasta con las ideas de la Revolución de su país para negar que ella haya sido socialista.

Esa revolución no se hizo atendiendo solo a las necesidades físicas de la persona. Ella usó cosas más altas y nobles

Tampoco la revolución atacó a la propiedad, al contrario, la consagró y extendió; aunque sí combatió a algunos propietarios.

En cuanto a la libertad, fue el Antiguo Régimen el que desconfió de ella tratando a los súbditos como personas incapaces a los que el Estado debe guiar, como pretende ahora el socialismo.

Fue esa revolución la que luchó contra las cadenas que con otros nombres pretende implantar el socialismo. Y cita a Robespierre, cuando dijo que se debía huir del querer gobernar en demasía y entender que debe dejarse a las personas actuar con la libertad que el Antiguo Régimen anuló.

La pregunta que se hace Tocqueville es si la revolución de su país se hizo para tener la sociedad que describen los socialistas: “reglamentada, limitada, acompasada, en la que el Estado se encarga de todo, en la que el individuo no es nada. Para lograr esto habría sido suficiente mejorar al Antiguo Régimen, no hacer una revolución”.

La idea de Tocqueville en ese discurso que comienza con la propuesta del derecho al trabajo, ha permitido enumerar cualidades generales del socialismo, las que permiten reconocerlo sin necesidad de ver sus pormenores.

Pero quizá lo más valioso es lo que pocas veces se ha descrito tan crudamente, el gran parecido que existe entre el socialismo y los sistemas políticos de viejo cuño que menosprecian al ciudadano y piensan que lo mejor que puede suceder es impedir la libertad, limitar la propiedad.

Nota del Editor

El libro en el que fue encontrada esta idea es una muy buena colección de breves piezas bien descritas en su título, Discursos Para la Libertad, momentos que forjaron la civilización occidental. Una publicación altamente recomendable.

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La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

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