Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Subsidios: su Funcionamiento
Leonardo Girondella Mora
21 febrero 2014
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


La petición de subsidios a industrias y sectores industriales es una costumbre establecida en muchas partes separador.001—una práctica que pretendo examinar de manera esquemática en lo que sigue.

La definición de subsidio es clara: la asistencia o ayuda en dinero o equivalente que otorga un gobierno a personas o entidades teniendo como justificante un motivo de interés público.

A partir de eso, explico el funcionamiento del subsidio con un ejemplo simplificado, el de una cantidad de dinero dada por el gobierno a los productores de maíz para que reduzcan sus precios.

• Lo visible en primer lugar es ese dinero que reciben los agricultores que cosechan maíz —aunque quizá no todos lo reciban, sino lo que tienen mejores contactos en el gobierno.

• Lo siguiente muy visible es la reducción en el precio del maíz y los productos que con él se elaboran —lo que tendrá un efecto en la demanda del maíz, que se consumirá en mayor cantidad (lo que presionará hacia la elevación del precio).

• En la parte no visible el subsidio dado por el gobierno es cubierto con la entrada de ingresos, es decir, impuestos. El gobierno es un intermediario que da a unos lo que ha quitado a otros —ese subsidio, en realidad, ha sido pagado con dinero de impuestos, de la misma gente que consume el maíz barato.

• Existe otro camino más eficiente para lograr lo mismo: dar el subsidio directamente —el ciudadano paga más por el maíz y no paga los impuestos que se dedicarían a ese propósito.

• Es más eficiente porque no tiene costos de administración del subsidio —un costo burocrático— y tampoco presenta riesgos de corrupción, ni de favoritismo o nepotismo.

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Sin embargo, los subsidios son una realidad y ella se explica por varias razones:

• El cabildeo y presión que ejerce quien busca rentas y logra convencer al gobierno de las bondades de subsidiar el maíz, o cualquier otro producto —con la justificación de que eso es socialmente bueno.

• La falta de conocimiento económico de casi todos —gobernantes, productores y consumidores—, que solamente ven lo fácilmente visible, la reducción de precios, pero no los mayores impuestos; ni los riesgos de mal uso.

• Un aprovechamiento político del subsidio que favorece al gobierno en turno —haciéndole ver como uno que ha logrado bajar precios y beneficiar a la economía nacional

Esto último puede explicarse suponiendo dos escenarios esquemáticos que trato a continuación.

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En el primer escenario, todos los ciudadanos tienen iguales ingresos y pagan iguales impuestos —una situación en la que no tiene sentido el subsidio. Lo que se ahorran en precios es casi igual a lo que pagan en impuestos extra para financiar el subsidio.

Si pagaran el precio más alto del maíz se ahorrarían el costo burocrático de su administración y se evitarían problemas de corrupción y nepotismo.

En el segundo escenario, hay diferencias de ingresos y de impuestos pagados —hay gente que no paga impuestos y gente que los paga; y gente que tiene ingresos altos, medios y bajos.

En este escenario, quienes no pagan impuestos tienen un beneficio neto con el precio más bajo del maíz —independientemente de su ingreso. Pero quienes pagan impuestos tienen un daño neto pues pagan más en impuestos de lo que se ahorran con el precio más bajo del maíz.

En el segundo escenario se tiene una situación de provecho político muy socorrida: el gobierno hablará de reducir precios en beneficio de los de menos ingresos y eso le dará popularidad entre un segmento cuantioso —aunque en realidad no sean sólo ellos los beneficiarios, sino los que no pagan impuestos.

El resultado neto en el segundo escenario sigue siendo una pérdida general neta para todos, incluso por encima del beneficio de un maíz siquiera momentáneamente con precio menor.

Se presentan los mismos problemas de costo burocrático por administración del subsidio, además de riesgos reales de corrupción y nepotismo —a los que se adicionan efectos producidos por la distorsión en los incentivos.

Más impuestos llevan a productos más caros y de menor calidad —en adición a costos de oportunidad del uso de los fondos del subsidio, e incentivos guiados a crear más subsidios a otros sectores y que aumentan su atractivo por razones artificiales.

En pocas palabras, esto es un subsidio y así funcionan en su mecanismo central —con un inconveniente extra: una vez otorgados resultará en extremo difícil retirarlos y se volverán fuente de financiamiento para campañas políticas.

Nota del Editor

Los subsidios, si es que son buenos para una industria, deben serlo para todas. Dar subsidios a unos pero no a otros, es injusto. ¿Por qué no dar subsidios a todos por igual y así ayudar a la economía nacional? Por ejemplo, reduciendo impuestos a todos, absolutamente a todos.

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