Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Teorías Ocultas
Eduardo García Gaspar
4 febrero 2014
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Le sucede a varias profesiones. El que ellas sean invadidas por el inexperto que da opiniones.androjo

Opiniones para las que reclama certeza.

Usted lo ha visto, cuando un amigo que es ingeniero da consejos médicos y receta medicinas.

Los publicistas lo sufren también, cuando un abogado se vuelve creativo y desarrolla una campaña de publicidad.

Es la invasión en campos fuera de su especialidad, por parte de quien nada sabe de ellos. Los economistas conocen muy bien esta vivencia.

Es un suceso en verdad común que ingenieros, médicos, abogados, físicos, químicos, hablen de economía dando opiniones y explicaciones. Hasta los gobernantes y legisladores lo hacen. Me parece que se trata de algo irresistible esto de crear una teoría económica propia y personal.

Sucede en otro terreno en el que es muy lamentable también, en los medios noticiosos. Los que se comportan curiosamente en este campo, publicando sus propias explicaciones o siendo altavoz involuntario del que hace lo mismo.

Un ejemplo reciente. Fue reportado que “‘Tritura’ el TLCAN granos mexicanos. Sube sólo 23% producción nacional en 20 años; importaciones 130%” (El Norte, 27 enero 2014).

Total, se producen menos granos, como maíz y trigo, y ellos se importan más.

La conclusión usual en estos casos es que se tiene ahora “una mayor dependencia alimentaria general”. Y, su consecuencia lógica, el pintar una idea general de alarma mezclada con abuso. Lo de siempre.

Lo que vale una segunda opinión, me parece, es examinar la teoría económica creada por esa noticia, la que la justifica y legitima que se haya convertido en noticia.

Los reporteros y editores, dicho de otra manera, hacen lo mismo que el ingeniero que hace diagnósticos médicos. Veamos esto, paso por paso.

Primero, la noticia se limita a ciertos cultivos (maíz, soya, trigo, arroz). Segundo, da a conocer el aumento de sus importaciones y el declive de su cultivo nacional. Hasta allí, la noticia y ella, me imagino, es correcta y exacta.

Pero esa idea de padecer “una mayor dependencia alimentaria general” es lo que ya no resulta noticia, como la de los datos anteriores. Es, mucho más, una conclusión de la teoría económica que está en la mente de quienes reportaron así la noticia.

Parece razonable suponer que, para ellos, es mejor la independencia alimentaria que la dependencia, es decir: el mejor escenario posible es el de que nacionalmente se produzcan todos los alimentos. Eso daría una independencia total (aunque imposible en realidad).

Por supuesto, es criticable que sin ver el panorama total de importaciones y exportaciones se saque esa conclusión: los datos parciales no permiten conclusiones generales. Podría ser, por ejemplo, que la exportación de automóviles permitiera pagar por la importación de unos cultivos.

Regresemos a eso de la independencia alimentaria. Si eso fuese el escenario ideal, llevado al extremo, lo mejor que a usted le podría pasar es que produjera todo lo que come, todo. Usted sería alimentariamente independiente.

Hay otra teoría que es diferente a la propuesta en ese reportaje. Es la teoría del comercio, por la que las personas intercambian entre sí lo que producen y les sobra. Como venderle trigo al que lo necesita. El pronóstico de esta teoría es que todos vivirán mejor así que siendo produciendo todos lo que necesitan sin intercambios.

Mi amigo el ingeniero que recomienda tratamientos médicos lo hace abiertamente, sin tapujos. En estos casos de reporteros y editores, la acción es más oculta, más difícil de detectar. Enterrada en medio de la noticia está una teoría económica, la de que es mejor un mundo de independencia comercial que uno de interdependencia.

A esto es a lo que me refiero con esa invasión de terrenos por parte del que no sabe de ellos. David Friedman lo expresó muy bien, al decir:

“No sólo geólogos sino comentadores en la radio, escritores editoriales, predicadores y políticos, sucumben a la tentación, crear su propia economía en el instante, y proceder a decirnos al resto de nosotros con gran confianza, lo que todo significa, porqué sucede todo y qué es lo que entonces debemos hacer”.

Es el caso del predicador que alegaba que el subir salarios mínimos era una obligación moral, cuando esa medida no funciona de la manera en la que el lo supone. En ocasiones, dependiendo de quién lo opine, las consecuencias pueden ser desastrosas.

Lo que bien vale esta segunda opinión es apuntar este fenómeno, el de la tentación irresistible de crear una teoría económica propia y sugerir implantar las conclusiones que de ella salen. Decir, por ejemplo, que lo mejor sería producir nacionalmente todos los granos o cultivos, es un caso de estos.

Un caso en el que sin mucho darse cuenta, los lectores reciben una opinión que tenderán a aceptar. Pensarán que es mejor tener independencia alimentaria que importar algunas cosas y exportar otras. Algo que les puede llevar a conclusiones erróneas.

Post Scriptum

La cita está en Friedman, D. D. (1996). Hidden order : the economics of everyday life. New York, NY: HarperBusiness.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras