Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tipos de Libertad
Selección de ContraPeso.info
1 mayo 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: AmaYi
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La defensa de la libertad hace bien al tratar de encontrar maneras que la expliquen. La más popular es la de I. Berlin (libertad negativa y positiva).

No es la única. Otra clasificación, la de M. Adler, aunque menos conocida, ayuda a llegar a una definición de libertad y, por eso, a defenderla con mayor precisión.

La idea fue encontrada en la obra de Adler, M. J. Six great ideas, (1997, New York London: Touchstone), pp. 140 y ss.

El capítulo 19, titulado The Freedom to Do as One Pleases (la libertad de hacer lo que uno quiera), inicia de inmediato con la idea de que hay tres grandes formas de libertad, un punto de partida que llevará al autor a otro tipo y sus consecuencias.

• La primera forma de libertad es la propia de la naturaleza humana, aquella con la que se nace. Es la libertad natural, que distingue al ser humano como lo hace su racionalidad y su idioma sintáctico.

Esta libertad es la libertad de escoger, de seleccionar, lo que en conjunto logra la libertad natural para decidir lo que se quiera ser.

Es la libertad que separa al humano de la dependencia total de sus instintos y de las condiciones externas.

• La segunda forma de libertad es la que se relaciona con “la sabiduría y la virtud moral”.

Es una libertad diferente a la anterior, una que se desarrolla y, por eso, puede llamársele libertad adquirida, en oposición a la natural con la que se nace.

Esta libertad adquirida puede ser llamada también “libertad moral” y es el haber desarrollado una voluntad que predispone a querer lo que debe hacerse.

Es la libertad que da una conciencia educada que es virtuosa, es decir, ha creado una disposición hacia las cosas que deben quererse.

La libertad adquirida puede entenderse mejor si se anotan a sus enemigos: apetitos, instintos y pasiones que van en contra de lo realmente necesario, que llevan a decisiones malas.

Esta libertad moral es, en otras palabras, el control de la razón sobre las pasiones, logrado por esa predisposición a lo correcto.

Y ella es por necesidad una consecuencia de la libertad natural: no podría haber responsabilidad moral sin antes tener la libertad natural de elegir.

• La tercera forma de libertad es “completamente dependiente de circunstancias externas favorables”.

El monto en el que esta libertad se tenga varía de lugar a lugar y de momento a momento. Varía dependiendo de las condiciones externas bajo las que la persona se encuentre.

Esta libertad, entonces, puede llamarse libertad circunstancial. Consiste en la capacidad de hacer lo deseado por la persona; la habilidad de realizar la acción decidida, buena o mala.

Influyen ahora las circunstancias externas, ajenas a su control, para realizar acciones que pueden ser correctas o incorrectas, buenas o malas. Es decir, la persona puede ser en niveles variados, circunstancialmente libre para hacer lo decidido.

La restricción de una prisión altera la libertad circunstancial, pero no la libertad de elegir ni la libertad moral. Un animal enjaulado tiene limitada su libertad de acción, pero carece de las otras libertades.

Esta es la única de las libertades que necesita ser regulada por la justicia: lo que la persona quiere hacer, lo que ella desea realizar, puede ser lastimar a otros. Esto es lo que crea la diferencia entre libertad y licencia.

Siendo licencia un ejercicio injusto, ilegal, indebido o ilegítimo de la libertad. Si la libertad se entendiera como el poder hacer lo que sea que se quiera, ello no correspondería a lo necesitado en una sociedad en la que viven otros.

Esta licencia para hacer lo que sea que se quiera puede ser entendida como una soberanía personal autónoma, por la que la persona es su propia autoridad y no se somete a ninguna otra. Esta situación es posible en el caso de personas viviendo totalmente aisladas de otras, pero no en una sociedad.

Vivir en una sociedad, para sobrevivir y prosperar, necesita evitar esa autonomía soberana total y la libertad absoluta de hacer lo que sea. Esto es lo que hace posible entender que las personas son libres a pesar de vivir bajo restricciones justas a sus libertades.

Lo anterior lleva a una forma especial de libertad circunstancial, la libertad política.

Es la libertad que se tiene como ciudadano, fuera del poder arbitrario del tirano. La libertad que da el vivir bajo un estado de derecho, donde se tiene voz en la emisión de leyes.

Para entender esta libertad puede verse su opuesto: quienes viven bajo un régimen déspota, no la tienen. Carecen de ella incluso en el caso de vivir bajo la autoridad de un tirano benevolente, sin derecho al sufragio.

Las leyes justas, cuando son aplicadas, amplían la libertad de la persona, lo contrario de lo que la sucede a las que viven bajo leyes injustas y regímenes tiránicos.

No hay pérdida de libertad en el régimen que castiga la violación de la ley, sólo se pierde la licencia.

La libertad circunstancial de hacer dentro de ciertos límites lo que uno quiera, es una libertad contra la coerción, pero también una libertad que se amplía con la disponibilidad de medios personales.

Los tipos de libertad que M. Adler (1902-2001) propone permiten una sana profundización en la comprensión que se tiene de la libertad y que va mucho más allá de la reducida visión de creer que se trata de hacer lo que sea que venga en gana.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección Grandes Ideas en ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Tipos de Libertad”
  1. linda aguadalupe Dijo:

    me encanta su articulo de divulgacion a relacionarlo con mitrabajo de formacion civica es excelente este trabajo la persona que lo aga escrito muchisimas felicidades





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