Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y Ahora, Tres Más
Eduardo García Gaspar
4 agosto 2014
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un resultado obvio. Cualquier economista lo hubiera predicho. androjo

Un efecto de incentivos.

Cuando ellos se ofrecen se acaba con más de lo que había.

Sucede en todas partes, como una regla universal.

La noticia lo muestra: México tiene ahora tres nuevos partidos políticos. Es el resultado obvio.

Los partidos en México reciben dinero, algo más de 300 millones de dólares em 2014 entre todos.

Los nuevos partidos son los siguientes: Partido Humanista, Partido Encuentro Social y Movimiento de Regeneración Nacional.

Ellos se suman a los que ya existen: Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional, Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo, Partido Verde, Nueva Alianza y Movimiento Ciudadano.

Total, los mexicanos tenemos ahora a 10 partidos entre los que elegir. ¿Es una mejoría? No necesariamente.

Entre ellos está representada de más la doctrina socialista y otra similar, la del intervencionismo. Se mantiene la indefinición ideológica acomodaticia en otros. Y no hay partido alguno que sea claramente liberal, ni conservador… cuando mucho de centro.

Que existan 10 partidos, entonces, no amplía realmente la variedad de posiciones políticas, la que permanece igual para todo propósito práctico.

Quizá sólo haya variaciones, como entre el socialismo del PRD y el de MORENA, siendo este último un socialismo-mesiánico sustentado en su líder.

Podemos incluso comparar a 10 partidos en la muy joven democracia mexicana con las mucho más viejas democracias, en las que dos o tres partidos parecen dar muy buenos resultados.

La evidencia no corrobora que la abundancia de partidos mejore a la democracia (quizá sea lo opuesto).

También, podemos especular sobre los tamaños de los partidos. Si los clasificamos en mayores y menores, podemos entender que los desacuerdos entre los mayores pueden ser solucionados con el voto de los menores. Un fenómeno curioso que resulta en un gran poder dado a quien es clara minoría.

Existe también otra posible área de especulación: el de la razón por la que los fundadores de los partidos han preferido hacer eso y no unirse a partidos de doctrinas similares a las suyas. Y del otro lado, la razón por la que los partidos ya existentes no han atraído a esos que han fundado sus propios partidos.

Un ejemplo obvio: el PRD y Morena tienen una idea socialista muy parecida de gran gobierno, gran gasto, mucho intervencionismo y estado de bienestar. ¿Por qué no unieron fuerzas logrando un partido de más peso?

Si no lo hicieron es porque al menos una de las partes pensó que era mejor y de mayor beneficio actuar separado que unirse. Quizá esto muestre cierta personalidad individualista, más próxima a la terquedad que a la negociación (un rasgo necesario en la democracia).

O quizá sea que los partidos mexicanos tengan mucho celo doctrinal y gran centralización de poder. Esto volvería a los miembros activos del partido, miembros pasivos que reciben órdenes del alto mando del partido para votar leyes, por ejemplo.

Me parece sumamente razonable suponer que los partidos se niegan a aceptar independencia de sus miembros. Sería inadmisible, por ejemplo, que un miembro del partido A votara en la cámara de manera distinta a la que la dirigencia de su partido le haya ordenado.

Puesto de otra manera, puede ser que los partidos mexicanos y su gran número sea el producto de líderes que buscan miembros de partido que sigan sus instrucciones sin chistar.

Si esto es así, el gobierno mexicano no sería en realidad democrático sino partidocrático. En otras palabras, una oligarquía con facciones en pugna.

Estas grandes facciones llamadas partidos se regulan a sí mismas con actos de gobierno y tienen solamente un contacto formal y legal con la ciudadanía: cada determinado número de años deben enfrentar elecciones, es decir, competencia entre ellos para llegar a posiciones de poder.

¿Cómo lograr votos en esta democracia joven? La solución que ha sido convertida en uso y costumbre electoral es la de campañas convertidas en subastas de votos. Programas de gobierno que toman la forma de ayudas de diversos tipos. “Si me eliges te daré una beca”, es el formato típicamente usado.

El resto del tiempo, los gobernantes realizan acciones de relaciones públicas en medio de ataques de las facciones opuestas, lo que suele producir un estado de cosas más o menos pasivo en el gobierno.

En resumen, creo, la adición de tres nuevos partidos a la democracia mexicana no tendrá un efecto benéfico en la política del país. Quizá todo lo opuesto.

Post Scriptum

Para esta columna tomé datos de PanamPost.

Si le gustó la columna, quizá también:

Demasiados Partidos

No Más Subsidios Políticos

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras