Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Abundancia de Opiniones
Eduardo García Gaspar
16 marzo 2015
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La conversación fue ilustrativa. Mostró una de las facetas de nuestros días. androjo

La multiplicidad de opiniones. Pero también, la carencia de fundamentos.

Abundaron las expresiones de creencias y convicciones. Escasearon las ideas y explicaciones.

Quizá sea esto parte de nuestros tiempos de demasiada televisión.

El tema fue el aborto, pero podía haber sido cualquier otro. Algunos se manifestaron en contra, otros a favor. Algunos más, pocos, callaron. Fuera de la expresión de las opiniones, que abundaron, la inhabilidad para justificarlas fue notoria.

Es que en nuestros tiempos, la igualdad ha hecho estragos intelectuales. Mientras se fomenta el derecho a expresarse, igual para todos, la tolerancia ha hecho que sea aceptable la opinión que sea.

No importa lo ingenua que sea, ni la debilidad de su explicación, ella merece tolerancia, se nos dice.

No es un escenario agradable este. Uno de multitud de opiniones que chocan entre sí, que se oponen y contradicen. Opiniones que han sido liberadas de su responsabilidad de ser razonables, lógicas, justificadas. La justificación no importa, el tener una opinión es lo que cuenta.

Me recuerda una ocasión en la que una persona de avanzada comentó el nuevo papel de los profesores en las universidades: un moderador de discusiones entre alumnos que tiene la obligación de apoyar la emisión de opiniones sin el deber de examinarlas.

No sé qué pueda aprender un alumno de otro en Economía, por ejemplo, cuando ninguno de los dos saben un comino de la materia.

Puede esto explicarse de varias maneras. Una que es relativamente común, nos manda hasta la idea de nominalismo, eso que afirma que no hay conceptos universales ni trascendentales. Otra, aún más común es la obsesión igualitaria, esa que llega al extremo de decir que cada quien tiene su verdad.

Lo fascinante de esta faceta de nuestros tiempos es eso precisamente, el escenario en el que todos tienen una opinión que se obliga a respetar y no existen conceptos universales que ayuden a distinguir entre opiniones acertadas y descabelladas, entre razonables y desacertadas.

No es un escenario agradable: lleno de conflictos que no tienen una probabilidad pacífica de solución. La liberación de la mente, que ya no tiene obligación de pensar, de usar la lógica, de encontrar la verdad, da entrada a una solución indeseable, la fuerza. La imposición de una de las creencias como la solución a los conflictos entre creencias.

Han existido y existen escenarios de ese tipo y son recientes.

En el siglo 20 tuvimos a la URSS, al nazismo, al fascismo, al maoísmo. Subsisten aún algunos en Corea del Norte, en Cuba, Y versiones de esto están desarrollándose en Venezuela, Nicaragua y otras partes.

Donde aún existen libertades, el peligro está latente. Es el riesgo de la obsesión igualitaria, por el que se crea la idea de la opinión igualitaria, la que para serlo debe ser librada de la obligación del pensar y de la aplicación de ideas universales y abstractas.

Cualquier intento de afirmar que una opinión es superior a otra, se rechaza como una imposición ideológica en otros, una violación de la igualdad. Una situación particularmente llamativa dentro de la obsesión igualitaria: si todos son exactamente iguales, cómo justificar la elección de gobernantes que emiten leyes impuestas por la fuerza.

Insisto en la idea central, la profusión de opiniones, una copiosidad de opiniones, cuyo número tiene una causa central, la de no requerir análisis, ni justificación, ni proceso lógico. Liberadas de esas obligaciones, las opiniones se reproducen sin límites.

Tal vez sea este exceso de opiniones lo que ha creado la necesidad de solución por medio de la adopción de creencias incuestionables, eso que se conoce como lo políticamente correcto. Una forma de impedir pensar y adoptar sin cuestionar eso que ha sido declarado masivamente aceptable.

En resumen, me parece, nuestros tiempos son de demasiadas opiniones e insuficiencia de neuronas.

Post Scriptum

Un buen ejemplo de lo que he escrito arriba está en

“Los niños y niñas [sic] tienen opiniones propias y fundadas en sus experiencia y conocimiento, normalmente acorde con su edad. Los menores tienen derecho a opinar sobre todos los procesos sociales que les concierne, así como formar parte de debates sobre temas de actualidad, cultura y sociedad, y ser escuchados; por lo que la sociedad tiene el deber de tomar en cuenta la opinión de los mismos”. emiliosangar.wordpress.com

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