Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Afán de Lucro Capitalista
Eduardo García Gaspar
31 agosto 2015
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


«En el Capitalismo, domina la lógica del lucro, lo que produce empobrecimiento económico y educativo en los trabajadores y beneficia a la clase capitalista», dijo la persona con contundencia.

Ver esa afirmación más de cerca es algo que bien merece una segunda opinión. Vayamos parte por parte.

Lo primero que vemos es la aseveración de que el Capitalismo produce pobreza masiva. ¿Es cierto eso? Realmente no. Y la evidencia es abundante.

Nada más hace falta ver el crecimiento y la prosperidad creciendo a partir de alrededor de 1800 (véase, por ejemplo, Crecimiento y Pobreza).

En otras palabras, la evidencia conocida no apoya esa aseveración, al contrario. En realidad, a partir de la implantación de economías libres, la pobreza comienza a disminuir notablemente. Y, más aún, existe una coincidencia llamativa entre libertad política-económica y prosperidad.

Segundo, la prosperidad generada difunde beneficios a todos, aunque no de manera igual. De una manera u otra, todos mejoran su posición y, lo mejor, la comunidad tiene más recursos para atender casos extremos de pobreza.

Tercero, esa idea de que «En el Capitalismo, domina la lógica del lucro y de la competencia». ¿Lo hace? Sí, al menos en parte. Para ver esto con una óptica más precisa debemos definir «lucro».

Se refiere al beneficio que la persona recibe como consecuencia de una acción suya, como, por ejemplo, trabajar. O invertir y ahorrar.

¿Es reprobable el lucro? Preguntar eso es como preguntar si se estaría dispuesto a trabajar gratuitamente. La respuesta general debe ser negativa. Se trabaja para tener un ingreso y usar tal ingreso para mejorar la vida propia. El lucro es una especie de recompensa al esfuerzo de quien trabaja.

El problema, me imagino, de quien ve como indeseable al lucro, es lo más interesante de examinar.

Comienzo confirmando que nada malo existe intrínsecamente es el buscar un beneficio personal como efecto del esfuerzo personal; es el medio por el que la persona puede vivir mejor. Así deja de ser pobre y de eso se trata, ¿o no?

Sin embargo, buscar ese beneficio puede presentar problemas éticos dependiendo de los medios usados. Si para buscar un beneficio personal, un lucro, se roba, defrauda, o engaña, no hay duda de que tendríamos un problema, no con el lucro en sí mismo, sino con el modo de lograrlo. En este caso, entran las leyes a castigar actos prohibidos.

Puede también haber problemas cuando el lucro se convierte en algo obsesivo, al estilo del avaro y el codicioso, que sucumben al vicio de la acumulación materialista sin sentido. Hay en ellos falta de caridad, por supuesto, pero sobre todo carencia de sabiduría y prudencia. En este caso, las leyes no tienen gran aplicación, pues se trata de actos indebidos, pero no ilegales.

Expliquemos esto un poco más con la parábola del buen samaritano.

Un hombre es atacado por ladrones y dejado al lado del camino, medio muerto. Pasa un sacerdote, lo ve y lo ignora. Pasa un levita, lo ve y lo ignora. Pasa un samaritano, lo ve y lo atiende, lo lleva a un mesón y paga porque sea atendido de sus heridas.

No hay duda de quiénes tuvieron una conducta mala. Los ladrones tenían un motivo de lucro y usaron un medio reprobable. El sacerdote y el levita tenían oportunidad para atenderlo, pero no lo hicieron. El samaritano fue el compasivo y pudo atenderlo mejor gracias al dinero que poseía.

La conclusión, me parece, es obvia: perseguir un beneficio personal no es reprobable en sí mismo, incluso puede ser loable y admirable. Sin embargo, el beneficio personal por métodos inmorales o ilegales es reprobable, no por el beneficio en sí mismo, sino por la manera en la que se logra.

Y luego está la virtud personal, el uso de los beneficios obtenidos, una consideración moral también, no por el beneficio en sí mismo, sino por los usos a los que él se destina.

Lo que es posible obtener de lo anterior es algo más útil que la afirmación de la persona con la que empecé la columna.

El Capitalismo, mucho me temo, no tiene una lógica de lucro que produce empobrecimiento. Quien sí puede tener esa lógica de lucro que produce empobrecimiento es la persona humana, cuando actúa de cierta manera.

Concluyendo, lo dicho por la persona es contrario a lo que muestra la evidencia histórica y, peor aún, asigna a un sistema económico fallas morales que solo pueden tener las personas. No son errores pequeños.

Post Scriptum

Me parece llamativo que lo dicho por esa persona sea aún repetido intensamente por personas que no se han puesto a pensar sobre eso. Un amigo explica el fenómeno de esta manera:

«Es curioso que quienes más critican al afán de lucro y beneficio sean esos que no trabajan en el sentido tradicional de producción de bienes y servicios, como son los académicos y profesores, los gobernantes y políticos y los ministros religiosos, además de los activistas sociales. Ellos se sienten superiores y desprecian al ser que busca por propio esfuerzo producir algo útil a los demás y que les produzca un ingreso».

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