Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bigot
Selección de ContraPeso.info
23 septiembre 2015
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
Catalogado en: , ,


El concepto de intolerancia o bigotry, ilustrado con un ejemplo es la idea en esta columna de Jorge Ramón Pedroza.

«Los que nunca razonarán, son bigots. Los que no pueden razonar, son tontos, Y los que no se atreven a razonar, son esclavos». Lord Byron

Parece increíble que a pesar de sus indignantes declaraciones en contra de los mexicanos, las mujeres, y sus contrincantes, Donald Trump encabece las encuestas entre los aspirantes a la candidatura republicana para la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

La única manera de explicarlo es que Trump es o juega a ser el bigot que está despertando el monstruo de la intolerancia en el pueblo estadounidense.

Bigot es una palabra de origen francés que, al traducirla al castellano como intolerante, no alcanza a reflejar la amplitud del fenómeno que representa.

Esta denominación va mucho más allá de la incapacidad de convivir con grupos de personas diferentes a uno, y entra en el terreno del odio hasta llegar al fanatismo extremo que no entiende razones.

El bigot no solo odia sino que participa activamente en propagar y ejercer su odio. Puede ser el yihadista islámico de hoy, o el cruzado católico de la edad media.

Hay bigots entre los xenófobos que odian a los extranjeros, los homofóbicos que detestan a los homosexuales, los racistas de todas las razas, los misóginos que desprecian a las mujeres, y hasta los clasistas que pueden detestar una persona por el simple hecho de tener menos dinero que ellos.

Los bigots han sido parte de la historia de la humanidad, empezando quizá con la historia de Caín, que odiaba tanto a su hermano Abel por gozar del favor paterno que lo llevó a matarlo.

Hoy en día los bigots existen en todas partes y quizá un poco en nosotros mismos también.

Para demostrarlo un par de profesores de la Universidad de Harvard crearon el Proyecto Implicit y sus resultados pueden ser consultados en un muy interesante libro llamado Blind Spot, donde Banaji y Greenwald presentan la idea de que todos hacemos juicios implícitos acerca de los demás sin darnos cuenta conscientemente.

Para ello han desarrollado un test que mide qué tan racista es uno implícitamente. Si está interesado en tomarlo seguramente se llevará una sorpresa si piensa que usted no es en algún grado racista.

La intolerancia hacia la diversidad es de hecho un comportamiento tribal del ser humano. Durante milenios vivimos en pequeños grupos que competían por los mismos recursos naturales. Esto creó una mentalidad de «nosotros» versus «ellos» que hoy en día se complica en las grandes ciudades donde conviven individuos de diferentes razas, religiones, clases, y preferencias sexuales.

Lo que antes era un mecanismo de defensa es ahora un potencial generador de odio.

Uno de los mecanismos esenciales de la intolerancia es la formación de estereotipos. Estos son atajos mentales que usamos a diario para pre-juzgar a la gente, es decir, para formar prejuicios.

Tomamos datos de nuestra experiencia y formación para concluir que todos los afroamericanos son criminales, todos los mexicanos narcotraficantes, todos los musulmanes terroristas y, sí, todos los blancos, incluyendo a Trump, racistas.

El origen de los estereotipos puede venir de cualquier parte, de hecho adquirimos muchos de ellos a través de la educación. En un muy comentado experimento durante los años 60, una profesora de Iowa llamada Jane Elliot decidió enseñarles a sus estudiantes, todos blancos, lo que era el racismo haciéndolo sentir en carne propia.

Les dijo a sus estudiantes que en el experimento iban a asumir que todos los estudiantes que tuvieran los ojos azules eran superiores a los de ojos cafés. Para remarcar la diferencia hizo que los estudiantes de ojos cafés llevarán un cuello negro. Al principio los alumnos, especialmente los de ojos cafés, resistieron la idea pero acabaron aceptándola.

Muy pronto los niños de ojos azules discriminaban de verdad a los de ojos cafés. Lo más impresionante fue que los resultados escolares de los estudiantes de ojos azules comenzaron a mejorar significativamente sobre sus compañeros. Incluso buenos estudiantes de ojos cafés pronto se volvieron apáticos y empezaron a obtener malas calificaciones.

En otras palabras las diferencias que percibimos entre nosotros no son genéticas si hablamos de razas, y mucho menos reales cuando se trate de religiones, nacionalidades, sexos, y capacidades económicas, o, el colmo, preferencias por un equipo de fútbol diferente al nuestro.

Sin embargo, la carta de la intolerancia es un as para los demagogos que apelan a estos odios para capturar votos.

Si Donald Trump es o no es un bigot no es tan grave como la respuesta de millones de norteamericanos que están polarizando la agenda política de la elección de 2016.

Convendría recordarles a todos ellos el segundo mandamiento de la religión que casi todos ellos profesan: Amarás al prójimo como a ti mismo.

Y eso incluye también a nuestro prójimo, el Señor Trump.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras