Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Capitalismo: Sus Correcciones
Leonardo Girondella Mora
13 mayo 2015
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en: , ,


Los monopolios capitalistas y la competencia salvaje fueron el tema central de una conversación que tuve con una persona y que reproduzco en lo que sigue.

— Debe siempre entenderse que el Capitalismo contiene elementos dañinos al bienestar, como sus monopolios y, además, la competencia salvaje que produce —dijo la persona.

— ¿Quiere usted ahondar sobre el tema? —le pedí.

— Digo que el Capitalismo debe ser domesticado por medio de la intervención estatal para suavizar y evitar los riesgos que producen sus monopolios y la terrible competencia que caracterizan al Capitalismo.

— Gracias. ¿Al mismo tiempo monopolios y competencia? Resultaría difícil tener al mismo tiempo monopolios capitalistas y competencia capitalista.

— Son las contradicciones del Capitalismo a las que me refiero y por las que necesita que se le pongan riendas para que no se sufra el capitalismo manchesteriano.

— Perdón, por insistir, pero la contradicción más me parece de usted. Lo digo porque no puede tenerse competencia y al mismo tiempo monopolios.

— No, no, lo que estoy diciendo es que la regulación estatal de la economía capitalista debe regularse por medio de la acción estatal para que así se eviten los excesos de monopolios y competencia salvaje.

— Dejo de lado la contradicción entre monopolios y competencia. Quiero ahora preguntarle si en el Capitalismo hay excesos y cosas indebidas, ¿no las habrá también en el intervencionismo económico?

— No entiende usted. Los gobiernos entran a regular las deficiencias y fallas de los mercados libres y eso es bueno.

— Sí, la verdad es que no entiendo. Solo quiero preguntar si la entrada gubernamental para regular a los mercados libres tiene o no también deficiencias y fallas. Eso es todo.

— Mire, es conocido que el Capitalismo y los mercados libres tienen defectos. Y, ponga atención, las medidas regulatorias de los gobiernos tienen como objetivo solucionar esos defectos.

— ¿Tienen también las medidas regulatorias de los gobiernos defectos y fallas o no? Bastaría un “sí” o un “no” de su parte.

— Las medidas gubernamentales corregirán esas fallas capitalistas, le vuelvo a repetir.

— Correcto, el capitalismo tiene deficiencias, pero es una posibilidad muy real que las medidas gubernamentales que buscan solucionarlas, tengan también deficiencias, las que podrían ser mayores.

— Pero un mercado libre, capitalista, siempre está regulado por disposiciones gubernamentales. Nunca es realmente libre. Un mercado libre siempre está regulado por leyes y reglamentos, es decir, que los capitalistas deben aceptar que sus mercados libres son una ilusión.

— Pero si son una ilusión y en realidad no existen, quisiera preguntarle cómo es que usted sabe que tienen defectos y deficiencias. No lo entiendo.

— Esa es la realidad —dijo la persona.

— Tal vez lo siguiente pueda ayudar a que nos entendamos. No puede acusarse a una escuela económica, la que sea, de promover monopolios y al mismo tiempo de fomentar competencia. Solo defiendo al sentido común.

— Podría ser, pero no puede usted negar la existencia de grandes intereses económicos y financieros que pueden dañar a la gente.

— Totalmente de acuerdo, hay intereses económicos que son muy grandes y poderosos. ¿Podría usted negar que también existen grandes intereses políticos que también pueden lastimar a las personas?

— Podría ser, pero recuerde usted que la intervención de los gobiernos en la economía para solucionar las fallas y deficiencias del Capitalismo está motivada por los intereses de las mayorías y que el gobernante actuará siempre anteponiendo el interés común a su beneficio personal.

— Podría parecer que estoy cambiando de tema, pero no. ¿Cree usted en las hadas?

— No entiendo su pregunta —me dijo

— Suponer que los capitalistas tienen siempre una conducta malévola y que, por el contrario, los gobernantes serán siempre perfectos, mucho me temo, es una suposición demasiado débil. Vea a su alrededor y dígame si los gobernantes son como usted los ha descrito.

— Lo que digo es que eso debe suponerse y que a veces puede encontrarse uno con gobernantes que no sean así.

— ¿A veces? Si usted necesita de gobernantes perfectos para corregir las fallas del Capitalismo, me temo que en la vida real se llevará chascos continuos y situaciones peores a las que intenta corregir.

— Lo que no puede negarme es que existen esos grandes intereses económicos.

— No lo niego, es cierto, como también son reales los grandes intereses políticos. Más aún, le digo que si usted quiere corregir deficiencias de mercados libres por medio de la intervención gubernamental, usted acabará uniendo a los grandes intereses económicos con los grandes intereses políticos en un centro de poder aún peor que el que quería evitar.

Nota del Editor

Si le gustó la columna, de seguro también El Peligro de lo Perfecto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras