Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ciclo Intervencionista
Leonardo Girondella Mora
7 septiembre 2015
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
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En toda propuesta de un sistema económico, sea liberal o sea socialista, la primera consideración que debe hacerse es la obvia: ninguno de ellos va dar resultados perfectos —siempre habrá errores y fallos.

Con esto inicio el tema que quiero explorar en esta columna. Si ningún sistema económico está libre de errores, entonces puede concluirse que esos errores querrán ser solucionados —algo muy natural y lógico.

Un caso muy claro es el que se presenta cuando se percibe un problema económico y el gobierno interviene en la economía con la intención de solucionarlo —por ejemplo, ampliando la cantidad de dinero en circulación para remediar una economía estancada.

Otro caso similar es el de los salarios mínimos —que los gobiernos elevan con el objetivo de aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores. Del mismo tipo es la medida gubernamental que ordena la reducción de tasas de interés de hipotecas con el objetivo de ayudar a las personas que no tienen casa propia y la desean.

El escenario clásico de este tipo de situaciones se presenta en las medidas gubernamentales que tiene por objeto corregir las fallas percibidas de un mercado libre —bajo el supuesto de que esas medidas de corrección son las correctas.

Este es precisamente el punto que quiero tratar: la hipótesis de que un error percibido en un mercado libre será solucionado por medio de una medida gubernamental, lo que se hace suponiendo que esa medida no tiene errores.

En otras palabras, cuando un gobierno entra a corregir un problema económico, cualquiera que éste sea, esa intervención supone que la solución gubernamental es la perfecta —una suposición que no tiene fundamento.

Un ejemplo concreto. La economía se encuentra estancada; el gobierno decide reanimar a la economía; y toma la decisión de reducir tasas de interés —lo que en teoría debe animar a inversionistas a realizar sus proyectos y a consumidores a comprar a crédito.

La reducción de tasas de interés, que es el remedio introducido por el gobierno, es una decisión cuya implantación necesariamente supone que no tendrá errores. Claramente sí los tiene.

Es razonable poder concluir, dada la experiencia de muchos años, que cuando los gobiernos intervienen la economía con la intención de solucionar un problema, casi nunca los solucionan — y por si fuera poco, esa intervención crea a su vez uno o más problemas adicionales que serán tratados de resolver, de nuevo, con una intervención adicional.

Con lo anterior no pretendo decir que los mercados libres son perfectos, sino que están constantemente amenazados por un intervencionismo que se autoalimenta —una intervención cualquiera causa problemas adicionales, usualmente imprevistos, que querrán ser solucionados con otras intervenciones.

Una de las facetas dignas de mencionar es que no suele presentarse el ciclo inverso —el de un problema causado por el intervencionismo gubernamental que quiera ser solucionado con una mayor dosis de libertad económica, es decir, con una disminución del intervencionismo estatal.

Parece ser una regla general que todo problema económico quiera ser solucionado por medio del intervencionismo —sin considerar la posibilidad de resolver ese problema económico reduciendo el intervencionismo e incrementando la libertad económica.

En conclusión, con lo anterior quiero señalar un problema: la aparición de un ciclo intervencionista creciente cuya motivación central es corregir problemas económicos que presuponen son causados por la libertad económica —lo que en consecuencia conduce a un intervencionismo cada vez mayor.

Si la hipótesis del intervencionismo es que todo problema económico que se presenta, cualquiera que éste sea, es responsabilidad del libre mercado, esta forma analizar el problema siempre conducirá a una solución intervencionista —cuando muy bien pudiera ser que el intervencionismo fuera la causa del problema.

Es decir, el ciclo creciente de intervencionismo económico está inducido artificialmente por un mal planteamiento de la situación, que es el de suponer siempre que cualquier problema económico es causado por la libertad de mercado —sin jamás siquiera pensar en la posibilidad de que el problema haya sido causado por el mismo intervencionismo.

Nota del Editor

Si a usted le gustó la columna, quizás también La Atracción De Lo Visible. O bien, Fallas Del Intervencionismo.

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