Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Circunstancias Humanas
Eduardo García Gaspar
27 octubre 2015
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


«Las circunstancias me forzaron a hacerlo». Eso dijo una persona para justificar una conducta a la que todos juzgamos reprobable.

Fue une especie de excusa que pedía comprensión: «no soy culpable, no tengo la culpa, me forzaron las circunstancias».

Cada caso es distinto y tiene sus grandes diferencias, pero el principio general es uno, claramente uno. Lo ilustra muy bien la cita siguiente sobre el tema de la emigración:

«Una primera forma de hacerse cargo es sustituir el discurso: “Yo no me quería venir pero tuve que hacerlo, las circunstancias me obligaron” por “Yo decidí conscientemente venirme y asumo las consecuencias, en pro de una mejor calidad de vida y bienestar” Ambas frases son muy diferentes, en la primera hablamos como víctimas del entorno, la segunda nos ponemos a nosotros mismos como responsables de nuestro destino y además abrimos posibilidades de éxito». lamaletamigratoria.com/

Esto puede verse parte por parte, con dos posturas personales.

• En la primera, las circunstancias son interpretadas como la fuerza dominante que manda sobre la conducta personal; son lo que obliga a una conducta forzada y no libre.

• En la segunda, las circunstancias son interpretadas como una situación que necesita una decisión libre; siendo ellas, como decía J. Ortega y Gassett (1883-1955), «el dilema». Son la situación que llama a nuestra decisión.

Las dos posturas son especialmente atractivas para dos tipos de mentalidades.

Quienes valoramos y defendemos a la libertad como parte de la esencia humana, no tenemos más remedio que aceptar la postura de las circunstancias humanas como una realidad humana inevitable: cada uno de nosotros tiene que decidir en cada momento, en cada instante, aceptando la responsabilidad de los actos realizados.

Esta es la mentalidad central del liberalismo económico, de la libertad política, religiosa, educativa, expresión… de todas las libertades humanas. Es la mentalidad del conservadurismo. Es la de todos aquellos que entienden a la persona como un ser que puede pensar y que puede actuar dentro de sus circunstancias.

Hay otra mentalidad, sin embargo, la que prefiere ver a las circunstancias humanas como la fuerza dominante que determina conductas sin que pueda existir la libertad de decisión personal. Naturalmente, para esta mentalidad, la libertad es inexistente o irrelevante.

Esta es la mentalidad central del socialismo, del intervencionismo, del estado de bienestar; es la manera de pensar del progresista. La de todos aquellos que entienden a la persona como un ser incapaz, víctima de lo que sucede a su alrededor.

Son dos mentalidades diferentes, diametralmente opuestas. Son quizá el origen de las preferencias políticas y económicas de la gran mayoría.

Esto, que creo que bien vale una segunda opinión, tiene una manifestación frecuente la que aparece cuando se usa una palabra clave «víctima». Tomemos un caso clásico, el del un delincuente común que ha cometido un robo.

Para la primera mentalidad, ese delincuente ha realizado un acto reprobable y merece castigo, es decir, la consecuencia lógica de su acto, que fue libre (el ladrón pudo haber decidido no robar, pero decidió lo opuesto). El concepto clave en esta mentalidad es el de responsabilidad.

Para la segunda mentalidad, el concepto clave es el de víctima: el delincuente hizo lo que hizo forzado por las circunstancias y no tiene en realidad culpa. Las circunstancias humanas son la fuerza dominante y no puede realmente considerársele culpable, sino una víctima de sus circunstancias.

Es decir, todo depende de la manera en la que sean entendidas las circunstancias humanas.

Cuando ellas son entendidas como eso que conforma el drama mismo del humano, el dilema dentro del que tiene que decidir, usted verá que se tiene una visión optimista de la persona, alguien con capacidad, libre y que puede pensar.

Exactamente lo opuesto de quien cree que la persona no puede decidir dentro de sus circunstancias.

Ideas como las anteriores muestran algo que parece obvio, aunque solamente después de examinarlas: no hay en realidad problemas económicos, como tampoco hay problemas políticos, pero sí hay problemas morales, es decir, problemas sobre cómo entender a la persona humana.

Lo quieran o no, un socialista y un liberal entienden de maneras muy distintas a la persona y ese es el origen central de sus discusiones económicas y políticas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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