Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Conservador versus Progresista
Leonardo Girondella Mora
3 marzo 2015
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


¿Diferencias entre progresistas y liberales? Varias y de fondo, especialmente las ideas de las separador.001que parten.

Los puntos de vista —ideas que son premisas de pensamiento y opinión— forman obstáculos para la discusión productiva de nociones opuestas, como es el caso del conservadurismo y el progresismo.

En lo que sigue me propongo apuntar algunos de esos puntos de vista de ambas posiciones.

• El territorio que tal vez representa mejor la dificultad de discutir productivamente entre progresistas y conservadores es el religioso.

Para el conservador, en lo general, lo religioso es una dimensión humana esencial —una fuente de gran influencia en las opiniones políticas, económicas y sociales. La más sana posición conservadora es la que reclama libertad religiosa aceptando un estado laico.

Para el progresista, en lo general, lo religioso no es parte esencial de lo humano —sino una especie de terreno mágico e irrelevante que satisface a mentes primitivas que poco caso hacen de la racionalidad.

La diferencia entre esos puntos de vista produce dos entendimientos muy distintos del ser humano —el proveniente de la perspectiva Cristiana que da a la persona altos fines divinos y el proveniente de la perspectiva secular que da a la persona fines materiales.

Un buen ejemplo del contraste entre las dos mentalidades es la actitud frente al sexo. Para el conservador, la sexualidad es un asunto serio y sujeto a limitaciones y obligaciones, mientras que para el progresista es un tema de gozo y entendido como un derecho al placer.

• Las dos distintas interpretaciones de laicismo colaboran significativamente a la falta de entendimiento en las discusiones.

Para el conservador, al menos muchos de ellos, el laicismo es un mecanismo de división del poder político que impide la unión de lo religioso con lo político —y manifestado claramente en la libertad religiosa.

Para el progresista, en cambio, el laicismo es un mecanismo que sirve para aislar y retirar de la esfera política a la religión —dejando así más libre y sin contrapesos al gobierno en su legislación.

La forma más visible de estas dos interpretaciones es la frase usual de los progresistas, los que argumentan que las religiones no deben imponer sus ideas en los demás. La frase tiene alguna dosis de verdad, pero olvida que en sentido opuesto, entonces los progresistas son los que imponen sus ideas.

• Otro punto de partida que separa a conservadores de progresistas es la distinta concepción que tienen de las funciones de gobierno.

Para los conservadores, los gobiernos deben gobernar y eso significa crear y mantener un estado de cosas que permita a las personas confiar en la posibilidad de gozar de los frutos de su trabajo —un estado de derecho dentro del que el gobierno proteja las libertades de las personas y sus propiedades. El énfasis es la libertad humana.

Para los progresistas, los gobiernos deben hacer mucho más que gobernar —deben ser responsables del bienestar de las personas, de su felicidad material, solucionando problemas sociales con acciones y planes de gobierno. El énfasis es la igualdad humana.

• Cuarto, entre ellos tienen dos entendimientos muy diferentes respecto a los derechos humanos. Ninguna de las dos posiciones los desprecia —solamente los definen de manera muy distinta.

Para el conservador, los derechos están contenidos en la misma persona y no le pueden ser retirados —todo lo que puede hacer la ley es reconocerlos y hacerlos respetar. Esos derechos se entienden como libertades que imponen en los demás la obligación de no interferir.

Para el progresista, los derechos nacen y se definen en comités y organismos de expertos que llegan a acuerdos, y que las leyes tienen que aceptar. Los derechos son comprendidos como reclamos que necesitan la intervención estatal para ser realidad.

Un ejemplo de esta diferencia es el derecho al trabajo, que para el conservador significa libertad de trabajo e iniciativa —pero para el progresista significa cosasa como una legislación que dificulte despidos.

• Por último apunto otra diferencia de puntos de vista, la concepción del los asuntos públicos y cómo se atienden.

Para el conservador, lo público es un asunto que toca a las personas tratar y resolver bajo la idea de la subsidiariedad —lo que manda al gobierno al papel de último recurso.

Para el progresista, lo público es siempre un terreno que necesita la intervención gubernamental, como un agente solucionador de problemas personales y que suele resultar en un número elevado de leyes y planes de gobierno.

Todo lo que he intentado hacer es examinar algunas de los que creo principales puntos de vista de conservadores y liberales, con el objetivo de apuntar que ellos dificultan las discusiones entre ambos.

Nota del Editor

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