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Crisis de valores, la queja frecuente y que es mejor explicada examinando dos tipos de conciencia. La clave de la crisis de valores está en una de ellas, la conciencia distorsionada.

Introducción

Es común en estos tiempos el lamento de que las personas no se comportan como debieran. Esto ha sido verbalizado como “falta de valores” o “crisis de valores”.

Quizá ella pueda ser mejor comprendida y analizada, no como carencia ni crisis de valores, sino como distorsión de conciencia.

Si se presupone que existen dos tipos de conciencia, la crisis de valores podrá explicarse mejor, especialmente viendo las causas por las que uno de esos dos tipos de conciencia está distorsionada.

La idea que reporta este resumen fue encontrada la obra de Budziszewski, J. What We Can’t Not Know: A Guide. Ignatius Press, 2011.

Punto de partida: dos tipos de conciencia

El autor comienza esta parte de su obra señalando que los viejos pensadores del derecho natural utilizaban dos palabras que describen dos facetas distintas de la inteligencia moral humana.

Variables en cuanto a su profundidad, las dos conciencias tienen una naturaleza propia. Antecedente que servirá al autor más tarde para explicar a la crisis de valores y la conciencia distorsionada.

  • La menos profunda es llamada consciencia.
  • La otra, sindéresis, y es la que se encuentra más adentro de la naturaleza humana.

Sindéresis, la conciencia profunda

La conciencia profunda del humano, la sindéresis, es igual en todas las personas, algo que no puede anularse, algo que tampoco puede cometer errores.

Es por esta razón que las personas la conocen y no pueden evitarlo.

Es en esta conciencia profunda donde se encuentran las ideas de cosas buenas, como la de no hacer daño a otros, la de la amistad y las normas de justicia.

El punto clave de esta conciencia profunda es que ella contiene un conocimiento básico de lo bueno, de normas formales y de reglas morales cotidianas. Un conocimiento que la persona no puede hacer desaparecer voluntariamente, incluso aunque exteriormente exprese lo contrario.

Budziszewski dice que la conciencia profunda es la causa por la que incluso un hombre que afirma que no existe ni el bien ni el mal se abstiene de matar a otro. La causa por la que una persona que ha anulado su sentido de remordimiento muestra evidencias de un conocimiento culpable.

En nuestra conciencia no hay sentimientos de culpabilidad, sino conocimiento. Que una persona carezca de sentido de arrepentimiento no significa que carezca de una conciencia profunda. No tener sentimientos no es igual a no tener conocimiento.

Consciencia, la conciencia inmediata

Si en la conciencia profunda no puede haber error, en la conciencia inmediata esa es una posibilidad real. La conciencia en la superficie puede ser anulada, puede variar entre individuos.

Budziszewski apunta que hay posibilidades por las que la conciencia que está en la superficie puede errar y volverse borrosa. Es la conciencia distorsionada y está relacionada con la crisis de valores.

Las siguientes son posibilidades que explican la distorsión de la conciencia inmediata o superficial.

Inexperiencia personal

La inexperiencia de la persona puedes llevarle a cometer errores por causa de su falta de conocimiento.

Ella no tiene el suficiente cúmulo de experiencias que le permitan obtener conclusiones sólidas.

Fallas de razonamiento

Puede ser también que la persona carezca de habilidades del pensamiento que le ayuden a obtener conclusiones sólidas.

Este es un problema de educación, de desconocimiento de formas de razonamiento.

Pereza

Es posible que la persona haya decidido dejar de pensar. Es una decisión de pereza e inactividad mental que lleva a la persona a permanecer pasiva ante lo que le rodea.

Otra de las razones o causas de la conciencia distorsionada que produce la crisis de valores.

Pasiones

También es posible que la persona se deje llevar por la pasión. En este caso, los sentimientos fuertes ciegan a la razón de la persona.

Tiene ella miedo de que usando la razón reconozca que está en el error y por eso deja de pensar. La pasión termina dominando a esta conciencia.

Confusión y sesgo

Sucede también que esta conciencia se equivoca y confunde cuando una persona piensa y razona de manera sesgada, para llegar a las conclusiones a las que ella quiere llegar.

Ideología

Otra causa de error en esta conciencia es la interpretación torcida de principios morales conocidos. El autor lo llama ideología depravada.

Maldad

Finalmente, la malicia personal. Esto se produce cuando la persona se niega a razonar porque ha tomado una decisión, la de hacer lo que ella quiere a toda costa.

Concluyendo

El resumen que hace Budziszewski de esos dos tipos de conciencia facilita el diagnóstico de las causas por las que se sufre lo que ha sido llamado «falta de valores».

Posiblemente no sea falta de valores en sí misma, sino errores en el manejo de la conciencia propia, formas en las que ella es engañada o ignorada. La conciencia distorsionada es la que produce la crisis de valores.

Como consecuencia del anterior, puede concluirse que los alegatos el favor de distintas normas morales que justificarían la idea de que no hay una moral universal, muy bien puede estar equivocados.

No es que no existan principios morales universales, sino que la conciencia ha cometido errores, sean involuntarios o no.

Pero no solo eso, también hay otra idea prometedora. La existencia de eso que se llama conciencia profunda, conocimiento esencial a la naturaleza humana y que no puede ser engañada ni ignorada. Una idea que también va muy en contra del relativismo moral.

Y unas cosas más…

Conviene ver Argumentos contra el relativismo: un análisis.

Bonus track: más sobre la conciencia distorsionada y la crisis de valores.

Crisis de valores: algo personal

Por Eduardo García Gaspar 

Es otra manera de decir «crisis de moral». Con un problema, el abuso de la palabra ‘crisis’. Demasiado usada como para poder mantener su significado original.

Quizá sea mejor hablar de otra cosa, como «peligro ético», una expresión más descriptiva. O algo como «ruina moral». Lo de ‘crisis’ es demasiado abstracto para ser útil.

Los valores no están en crisis

Fulton J. Sheen lo explica bien en un libro de los años 30 del siglo pasado.

¿Está esa crisis en la moral, en la ética, en los valores? No realmente. La moral no está en crisis; tampoco la ética ni los valores. Todos ellos se mantienen igual.

La crisis de valores está en las personas y es producida por una conciencia distorsionada.

Es como hablar de una crisis en las leyes cuando lo que en verdad sucede es una crisis de acciones de delincuentes. Personas que violan esos preceptos y que son el problema.

Una petición de relajación moral

Con algo adicional, propio de estos tiempos: considerar que los valores, la moral, la ética tienen estándares muy altos que son imposibles para la gran mayoría.

Suponer que la conducta humana no podrá cumplir con esas reglas lleva sin remedio a la noción de aligerarlas. Relajarlas las haría más accesibles y la gente podría cumplir con ellas.

«Gana en Nayarit candidato que dijo “sí robé, pero poquito”»  animalpolitico.com

Es como si en una universidad el examen de admisión se suavizara para que todos o casi todos pudieran aprobarlo. Una reducción de exigencia académica que no es diferente a la reducción de exigencia moral.

Si acaso alguien se declara como incapaz de vivir de acuerdo con los valores, pues ellos se cambian a esos que ella pueda cumplir y el problema está resuelto: la persona ya actúa moralmente.

La situación es una comedia tomada en serio.

«Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros». Groucho Marx

La conciencia distorsionada

Piense usted en competencias deportivas en los que las reglas cambian para acomodarse a las capacidades de los participantes. Si no pueden correr velozmente, se les coloca a poca distancia de la meta. Como cancelar el fuera del lugar a unos pero no a otros.

¿Qué sucede al relajar las reglas morales? Usted puede imaginarlo al pensar en lo que sucede con la educación cuando se reducen los estándares académicos; o cuando se bajan los estándares de competencias deportivas.

No se requiere mucha imaginación para pensar que habrá eso que se llama crisis de valores y que en realidad es un problema de conductas inmorales. El resultado de la conciencia distorsionada que relaja las normas.

Las dos opciones

Dice Sheen que en última instancia existen solamente dos posible ajustes que podemos hacer a nuestras vidas.

  • Una alternativa es ajustar nuestra vida a los valores y preceptos que no cambian. Esto es guiarse por una conciencia que no se relaja.
  • La otra es cambiar esos valores a nuestras vidas sin modificarlas. Esto es producir una conciencia distorsionada.

Esta segunda alternativa es la que produce el problema de la crisis de valores, de inmoralidad pues por más que quieran cambiarse las reglas, mantendremos una cierta noción de ellas y veremos que las conductas que bajo las nuevas reglas aparecen como correctas, bajo los preceptos inamovibles son indebidas.

Un ejemplo, el de una crisis mundial en matemáticas si cambiamos las reglas y aceptamos como correcto que el resultado de 4 X 4 que dé el alumno será correcto si se encuentra entre 8 y 24.

Esto puede verse como una relajación de estándares. Es debilitar normas. Aflojar exigencias. Destruir los incentivos del esfuerzo. Anular el sentido de la responsabilidad, del empeño y del trabajo.

Y se encuentra en todos esos reclamos de democratizar a la moral, de quitarse de encima pensamientos anticuados, de liberarse de imposiciones morales.

Cuando se hace eso, no habrá otro resultado que esa crisis de valores que agrava el suponer que la moral es simple convención social cambiante.

¿El remedio? Volver a la idea de moral absoluta, de ética universal, de normas inamovibles. De que las nociones de exigencias, de estándares altos y de sacrificio producen buenos resultados. De que el sentido de culpa y remordimiento corrige acciones futuras.

[La columna fue actualizada en 2019-12]