Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Regreso al Feudalismo
Eduardo García Gaspar
23 abril 2015
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Otro caso más de efectos no esperados. De consecuencias no intencionales. androjo

Creyendo estar realizando un gran bien, se ha terminado por producir un gran mal.

Me refiero a los efectos del Estado de Bienestar.

A ese gobierno paternalista que quiere cuidar al ciudadano desde que nace hasta que muere.

El efecto más fácil de percibir es el de su quiebra económica. Las deudas públicas, los déficits públicos, todo eso es producto del Estado de Bienestar.

Asume él tantas responsabilidades que es imposible financiarlas todas. Este tipo de gobierno consume más de lo que permite producir a las personas.

Poca discusión puede haber sobre el tema. La realidad es innegable. El Estado de Bienestar no es sustentable, no es sostenible. Puede mantenerse solamente tomando fondos de quienes producen riqueza y esta riqueza no es ilimitada. Negarse a reconocerlo es otro problema, no menor.

Pero la cosa no queda solo en quiebras económicas gubernamentales. El Estado de Bienestar ha sido el mayor intento jamás implantado para hacer el bien. La escala del bien que trata de lograr el Estado de Bienestar es gigante, tan grande como el tamaño de las poblaciones que gobierna.

Y, sin embargo, esa escala enorme ha logrado producir efectos contrarios a su objetivo. Piense usted en esto.

Es intención del Estado de Bienestar mejorar a la sociedad entera: reducir consumo de drogas, índices de criminalidad, aumentar empleo permanente, riqueza. Incluso fomentar educación, valores, civilidad.

No lo ha logrado por supuesto. El problema es que ha causado lo opuesto. Más consumo de drogas, más criminalidad, más violencia social, más hijos ilegítimos, poblaciones en reducción. La sociedad producida por el Estado de Bienestar quizá sea la opuesta a la que quisiéramos tener.

¿Por qué? Después de todo, la promesa del Estado de Bienestar es una sociedad mejor, con más felicidad y bienestar, más justa y educada. Haber producido lo opuesto es digno de examen. Podemos comenzar con una cita:

“El estado de bienestar totalmente desarrollado es una versión moderna del castillo medieval, protegido por sus murallas y fosos, y ofreciendo seguridad y protección a la población leal que se reúne a su alrededor”. Irvig Kristol (1920-2009)

La comparación no es exagerada. El castillo medieval es asombrosamente similar al Estado de Bienestar.

Si antes había súbditos que vivían bajo la protección del señor del castillo, ahora los ciudadanos son súbditos también, cuya existencia depende de la protección del gobierno. Una especie de encomienda colonial dentro de la que los indígenas esperan protección paternal.

El mismo autor lo expresa así:

“…el ciudadano es metamorfoseado en un sujeto. El sujeto cede solo su derecho de autogobierno a cambio de seguridad de la cuna a la tumba… La transferencia de importantes áreas de responsabilidad al estado de bienestar, combinada con una tolerancia permisiva y flácida de la irresponsabilidad moral entre la ciudadanía, es una descripción tan correcta como la que puede uno imaginar de la decadencia nacional”.

Sí, decadencia nacional producida por el Estado de Bienestar que tanto bien se propone hacer y que tanta caridad pretende realizar.

Otro caso de compasión que ha salido mal. Muy mal. En busca de la igualdad como tema central, han producido una ciudadanía irresponsable.

Si bien la crisis económica del Estado de Bienestar es el más visible de sus efectos, no debe olvidarse la otra crisis que ha producido, la espiritual.

Puede ella verse muy bien en la desintegración familiar, justo la columna central que sostiene a la sociedad entera. El Estado de Bienestar la ataca una y otra vez, con medidas como su redefinición aceptando matrimonios homosexuales, como la legalización del aborto, el fomento de la promiscuidad como derecho.

Dos crisis ha producido el Estado de Bienestar cuya justificación es el proteger al ciudadano de la cuna a la tumba. Una crisis de quiebra financiera que produce daños materiales y una crisis espiritual que causa daños morales.

Y la conclusión es la obvia: no retirar al Estado de Bienestar es un acto irresponsable, quizá el mayor de toda nuestra historia.

Post Scriptum

Es mi impresión que buena cantidad del apoyo al Estado de Bienestar por parte de personas comunes proviene de buenas intenciones y gran ingenuidad. Su inquietud por resolver un problema, como la pobreza, les hace suponer que la única vía posible es el gobierno. Su candidez es extrema y, en ocasiones, su terquedad también.

Las citas y otras ideas fueron tomadas de Kristol, I. (2011). The Neoconservative Persuasion: Selected Essays, 1942-2009. Basic Books.

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1 comentario en “De Regreso al Feudalismo”
  1. Bienestar | casaitaliablog




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