Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Desigualdad, Hay Varios Tipos
Leonardo Girondella Mora
30 abril 2015
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La fijación igualitaria es tal vez la mayor de las compulsiones modernas —un error de separador.001consideración que quiero examinar en lo que sigue.

¿Son los seres humanos todos iguales? La respuesta puede ser positiva o negativa y además la pregunta es demasiado vaga.

• Si la igualdad se refiere a la esencia humana, la respuesta es positiva. Los seres humanos tienen todos la misma esencia innegable, la de pertenecer al género humano y, por tanto, poseer todos el mismo valor.

• Si la igualdad se refiere a aspectos no esenciales del ser humano, la respuesta en negativa. No todos los seres humanos son iguales y eso es también innegable.

La conclusión válida a la que llego es que hablar de igualdad humana es inútil si es que no se hace explícito el tipo de igualdad del que se habla —algo que tiene repercusiones significativas en la realidad cotidiana.

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La igualdad esencial de la naturaleza humana en todos lleva a la aceptación de reglas que se cimientan en el principio de tratar a todos por igual, sin excepción. Algo que en las leyes, por ejemplo, evitaría tratamientos distintos a personas que son iguales en su esencia.

Es la idea que bien se ilustra en la prohibición de matar y lastimar a otros: entre iguales nadie puede estar justificado para hacerlo.

Pero la desigualdad no esencial en la naturaleza humana crea diferencias reales entre las personas. La diferencia entre ser mujer u hombre es real, aunque en su esencia ambos sean iguales.

La idea anterior es sencilla y comprensible, pero se complica muy significativamente al introducir la idea de a libertad —una parte de la igualdad humana que hace a la persona libre, capaz de decidir sus actos, lo que por necesidad absoluta amplía la desigualdad no esencial humana.

Presuponiendo dos personas iguales en su esencia y libertad puede mostrarse cómo se altera la igualdad no esencial humana.

• Una de ellas toma la decisión de emigrar a otro país buscando oportunidades de trabajo y tiene un éxito razonable que le permite vivir sin grandes carencias.

• La otra decide permanecer en su país, donde logra ser muy exitosa hasta que estalla una guerra civil que la arruina y manda al exilio.

Mi objetivo es mostrar que las decisiones personales son un factor que crea desigualdad no esencial —y que esa desigualdad es afectada también por factores fuera del control personal.

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Con lo anterior en mente, entro ahora a explorar los tipos de desigualdades que pueden presentarse.

• La desigualdad en la consideración esencial del ser humano, siendo las leyes discriminatorias el ejemplo más claro —como cuando alguna raza es tratada como inferior a otra; o como cuando los fieles de una cierta religión no tienen acceso a ciertos derechos.

La esclavitud es el mayor de los ejemplos posibles. Son situaciones en las que se tiene una base que acepta la desigualdad esencial, creando categorías de personas inferiores a quienes se da un trato distinto.

Esta es una desigualdad reprobable por ir en contra de la idea de una misma esencia humana.

• Las desigualdades no esenciales al ser humano son muchas y muy variadas y no pueden ser consideradas de manera inmediata como reprobables.

Puede haber desigualdades físicas notables, que produzcan otras diferencias —como el que es muy alto y tiene más probabilidades de jugar ciertos deportes; o como el que tiene ciertas mayores capacidades mentales y que tiene más probabilidad de ser experto en algo.

Puede haber desigualdades generadas por las decisiones personales libres —como la del que invierte todo su dinero en cierto negocio que resulta un fracaso y pierde su capital; o la del que decide hacer una carrera diplomática.

Puede haber desigualdades causadas por situaciones personales ajenas a todo control —como la del que queda huérfano y deja sus estudios; o la de la persona que nace en un país gobernado por un déspota.

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La desigualdad que debe preocupar es la esencial, la que viola la idea de una naturaleza igual en todos —y la desigualdad no esencial no debe ser tratada como indebida por definición. Puede ser que ella sea justa y debida; o que sea producto de factores externos; o de decisiones personales.

Querer que todos sea iguales es una meta imposible que, si se intenta, conducirá a la pérdida de libertades y a la imposición de un sistema totalitario.

Nota del Editor

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