Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Despidos de Personal: su Moral
Eduardo García Gaspar
9 enero 2015
Sección: ETICA, NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La declaración tuvo momento de fama. No mucha la verdad. androjo

Surgió del mensaje del Papa Francisco. El mensaje para la Celebración de la XLVII Jornada de la Paz Mundial.

Uno de sus párrafos fue clave en esto:

… la paz… Sólo es posible alcanzarla realmente y gozar de ella, como mejor calidad de vida y como desarrollo más humano y sostenible, si se asume en la práctica, por parte de todos, una «determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común» Lo cual implica no dejarse llevar por el «afán de ganancia» o por la «sed de poder». Es necesario estar dispuestos a «‘perderse’ por el otro en lugar de explotarlo, y a ‘servirlo’ en lugar de oprimirlo para el propio provecho. […] El ‘otro’ –persona, pueblo o nación– no [puede ser considerado] como un instrumento cualquiera para explotar a bajo coste su capacidad de trabajo y resistencia física, abandonándolo cuando ya no sirve, sino como un ‘semejante’ nuestro, una ‘ayuda’.

Por supuesto, allí están los elementos necesarios para generar una idea entre socialistas: El papa Francisco critica la conducta del capitalismo.

Pero también del otro lado, el liberal puede ver aquí lo mismo, y pensar que el Papa efectivamente está en contra del capitalismo.

No entro en esa discusión, sino en otro punto que me parece central en ese texto. Está bien representado en eso de “no dejarse llevar por el afán de ganancia o por la sed de poder”.

Dos fuerzas que, me parece obvio, no son exclusivas de ningún sistema económico. Dos rasgos humanos que se padecen en el capitalismo, pero también en el socialismo.

Lo que me parece que sucede es que hay una confusión en este tema. Una que ninguna de las partes trata explícitamente. Creen que hay una oposición irreconciliable entre egoísmo y altruismo.

Peor aún, cometen el error lógico siguiente: dicen que el capitalismo es egoísta y que el socialismo es altruista; lo que hace al socialismo moralmente superior.

El error consiste en definir al altruismo como el presuponer que todo acto que se realiza en favor de otros es bueno y que todo acto realizado en favor de uno mismo es malo. Es decir, el criterio para distinguir entre lo bueno y lo malo es el receptor del bien que produce el acto: mientras no sea uno mismo, cualquier acto es bueno.

No digo que exista una definición formal y oficial de altruismo que establezca eso exactamente. Lo que digo es que esa definición es la que se adivina en las discusiones sobre el tema.

Tomemos el caso que quizá sea el más representativo, el del despido de personal en una empresa que pasa por una mala situación.

Visto superficialmente, el caso hace ver el drama personal de los despedidos, que es real. Ese drama, con una inmediata urgencia es comparado con el bien del propietario de la empresa. La conclusión es la única que permite el sentimentalismo: el propietario, en su afán de lucrar, ha sacrificado a las familias de los despedidos.

Esta visión superficial es la común y acostumbrada. Sin embargo, viendo las cosas más de cerca, la realidad se muestra más complicada. Los despidos reducen costos y eso reduce pérdidas o aumenta ganancias, lo que permite mantener el empleo de los no despedidos.

El problema, entonces, debe verse como uno que presenta dos opciones básicas.

Una la de no hacer despidos y debilitar a la empresa hasta el punto potencial de quiebra, que significaría el despido de todos. Otra, la de despedir a algunos y poner a la empresa en una situación menos desfavorable, que permite mantener el empleo de otros.

Mi ambición es persuadir de que las cosas son más complejas de lo que permite el análisis del sentimentalismo inmediato. Resulta irracional que, por ejemplo, el despido de algunos sirva para explicarse por medio de un afán de ganancia indebido que muestra la inmoralidad capitalismo.

La cosa es aún más compleja porque cada caso es distinto en sus circunstancias, aunque el principio se mantiene. Me refiero al principio de prudencia que lleva a considerar las consecuencias de las acciones, bajo la noción de tratar a otros como uno quisiera ser tratado.

Finalmente, hago explícito esa idea en la frase de “no dejarse llevar por el afán de ganancia o por la sed de poder”.

Me imagino que ella se inspire en lo que forma el corazón del Cristianismo: amar a otros como a uno mismo. Una posición que debilita la supuesta oposición irreconciliable entre egoísmo y altruismo. Uno puede amar a otros sin necesidad de odiarse a uno mismo.

Post Scriptum

Es francamente fascinante el fenómeno mediante el cual las declaraciones papales (véase un ejemplo en 5 Cabezas de Periódico), se acomodan a opiniones previas de tantos. Tanto socialistas como capitalistas corren a buscar apoyos católicos a sus ideas, llegando al extremo de distorsionar las ideas originales.

En El Papa y el Capitalismo se explora esta idea en un caso específico.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras