Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dilema y Decisión
Eduardo García Gaspar
10 febrero 2015
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Ha sido entendido como un dilema. Una forma dual de ver las cosas. androjo

Una decisión entre esto o lo otro. Es el seleccionar entre izquierda y derecha.

O, de otra manera, entre socialismo y capitalismo. Lo mismo que decir, entre progresismo y conservadurismo.

Y es cierto, pero hay otra manera de ver estas cosas, la del descontento indeciso.

Es la decisión del que piensa que será mejor inventar la tercera opción. La tercera vía, la que no sea ni socialista, ni capitalista; ni de derecha ni de izquierda.

Suele suceder que al intentar esa tercera vía, se termina sin mucho darse cuenta de ello en la opción socialista y de izquierda. Como Perón en Argentina. Sí, los nombres cambiarán, pero suele terminarse en políticas de intervencionismo creciente.

Lo que bien creo que vale una segunda opinión es refinar esa decisión entre dos opciones. Tiene dos facetas. Una es la de qué dirección seguir, la del socialismo o la del liberalismo; la del progresismo o la del conservadurismo. No es difícil de entender. Es sencilla la decisión.

La otra faceta es la de la intensidad con la que se aplique la decisión. Si se opta por el socialismo, se trata de decidir qué tanta intensidad tendrá.

Podrá ser una versión fuerte, como la de la URSS, o Cuba, o Venezuela. O podrá ser una versión más diluida,, como la de la Unión Europea. Igual sucedería del otro lado, si se decidiera irse por el rumbo liberal.

Pero lo que hay que entender es que se trata en el fondo de una decisión entre lo malo y lo bueno, entre lo correcto y lo incorrecto. Entre lo que dará buenos resultados y lo que no los dará. Una de las dos opciones, la que usted quiera, es mejor que la otra.

Mejor en el sentido de dar mejores resultados, pero también mejor en otro sentido, el de ser congruente con nuestra propia naturaleza. Eso significa que es una decisión vital y que puede tratarse racionalmente buscando la verdad.

¿Cuál de las dos opciones es la mejor? Tampoco es difícil de entender.

Con una adición importante, el aceptar que ninguna de las opciones es perfecta. Ninguna dará resultados ideales, ni perfección total. Parece una observación tonta, pero no lo es. Sucede que con frecuencia las imperfecciones de una de las opciones son causa de que sus opositores la tomen como prueba de su falla total.

Y tampoco debe acudirse a la trampa de comparar al sistema contrario aplicado en la práctica con el otro sistema explicado en papel. La realidad de las imperfecciones debe aceptarse en cualquiera que sea la decisión.

En fin, tenemos el planteamiento de una decisión clara, la de cuál sistema adoptar en un país, el que sea. Y tenemos de un lado, los sistemas fundamentados en un intervencionismo gubernamental y pocas libertades. Del otro lado, los sistemas sustentados en lo opuesto, menos gobierno y más libertades.

¿Cómo facilitar la decisión entre ambos sistemas? Pueden hacerse varias cosas.

La más obvia es la de examinar resultados históricos. Tenemos datos para hacerlo. Tome usted serie de tiempo, de mucho tiempo. Y con esos datos examine los resultados obtenidos.

La clave es tener períodos de tiempo largos, porque el examen no puede basarse en lo sucedido en un solo punto, sino en la acumulación de muchos. Un sistema no perfecto tendrá problemas en algunos momentos, pero es no es prueba de fracaso. Debe verse la tendencia general.

Por ejemplo, usted puede tomar los datos de la URSS desde 1917 hasta 1989, de Cuba a partir de 1959, o de Venezuela a partir de 1999. O mejor aún, un largo período de Gran Bretaña de, digamos, 1800 a 1900.

Los datos existen y presentan evidencias fascinantes. Presentan conclusiones convincentes.

O, también, puede tomarse datos de serie de tiempo más cortas, como los índices de libertad y correlacionarlas con riqueza de cada nación. Existen y también indican conclusiones similares a las anteriores.

Pero hay un problema, el desfase entre implantación y resultados. Más o menos como los tratamientos médicos que no dan resultados inmediatos, necesitan tiempo. Esto complica el análisis, pero no tanto como para no poderse hacer.

Otra posibilidad de análisis es el teórico que busca explicaciones del funcionamiento concreto de cada sistema. Y se trataría de ver la capacidad de cada uno para explicar la realidad. No un sistema utópico, sino uno racional, apegado a la verdad y medido con estándares científicos.

Finalmente, otra avenida de análisis es el examinar la adecuación del sistema a la naturaleza humana. Cuanto más se adecúe, mejor. Especialmente en el aspecto de minimizar las consecuencias de la imperfección humana, un requisito indispensable.

En fin, lo que he tratado de hacer es plantear que la decisión entre adoptar un sistema liberal o uno socialista, es posible y racional. Si no se ha podido realizar, las razones quizá en mucho se deban a terquedad mental y egoísmo personal.

Post Scriptum

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