Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Discriminación Homosexual
Leonardo Girondella Mora
27 julio 2015
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
Catalogado en:


La legalización de matrimonios de dos personas del mismo sexo, en varias partes del mundo, ha producido la consecuencia natural —la de una ola de aprobación y la de otra de rechazo.

En esta columna quiero examinar uno de los elementos que he encontrado más frecuentemente en la ola de aprobación, el de evitar discriminación y promover inclusión —de los homosexuales, por supuesto.

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El razonamiento expresado es relativamente directo: gracias a la legalización de los matrimonios homosexuales se remediará la discriminación y la exclusión de esas personas.

Los homosexuales casados tendrán acceso a todo lo que también tienen los matrimonios tradicionales (o naturales, como también se les suele llamar).

Esta medida, se razona, da dignidad a los homosexuales, los pone en la misma situación del resto heterosexual y logra que se les respete por medio de la emisión de leyes que consideran matrimonios a sus uniones.

Esto ilustra un caso de intervencionismo moral : el gobierno convertido en un emisor de normas éticas que determinan a lo bueno y a lo malo —en este caso juzgando como buenas, como derecho civil, a las uniones homosexuales que ahora se registran como matrimonios legales con rango idéntico al de las uniones heterosexuales.

Esto pone sobre la mesa consideraciones como las siguientes:

• ¿Tienen los gobiernos capacidades de ser árbitros éticos? Responder afirmativamente significaría aceptar una función adicional a los gobiernos, una que elevaría su poder de por sí ya demasiado grande.

Esto tiene consecuencias colaterales dañinas para todos, pues dando aún más poder al gobierno, las libertades de todos se ven amenazadas y crece el riesgo de totalitarismo.

Los gobiernos, convertidos en árbitros morales, son el instrumento cuya fuerza buscan quienes tienen agendas éticas que no encuentran otro modo de éxito que el de la imposición.

• ¿Logran las leyes construir respeto personal? No, el respeto de la persona es una obra personal e individual. La ley que aprueba uniones homosexuales como matrimonios no es una fuente de aprobación ni admiración, sino una orden obligatoria enviada a la sociedad entera.

Si parte del argumento homosexual es el haber sido objeto de malos tratos, burlas y acoso, el reconocimiento legal de sus uniones no remediará eso —pero puede ser usado en una discriminación inversa, por la que el homosexual ahora usa a la ley como una venganza contra quienes piensa que están en su contra. La intolerancia se mantiene, pero ahora va en dirección opuesta.

No apruebo ni justifico el acoso que haya sufrido el homosexual, por ejemplo, en las escuelas —pero temo que el acoso dé ahora un giro de 180 grados y se discrimine en contra de quienes no aprueban esas uniones (lo que ha sucedido).

Cualquier hecho por minúsculo que sea, podrá ser usado como una causa para venganza en el sentido opuesto.

• ¿Hay alteraciones de libertades? Sí, y su posibilidad es muy real. No está claro cómo se manejarán situaciones conflictivas, las que surgen de actos de libertad de expresión y religión.

Si un profesor decide hacer un estudio de los efectos de las uniones homosexuales en los hijos y los resultados indican que los hijos tienen un efecto negativo, será imposible difundir ese estudio —y el profesor seguramente será expulsado.

Una situación posible es la de religiones que se nieguen a dar su bendición a uniones homosexuales, lo que plantea un problema severo: ¿están esas religiones violando la ley y si se les obliga, entonces se estaría violando la libertad de creencia?

Un comentarista de radio o un columnista de periódico tendrán arriba de ellos una espada que puede caer sobre ellos si tienen el atrevimiento de emitir una opinión contraria —una de las formas de autocensura que se desprecian tanto.

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Lo que he tratado de hacer es ir siquiera un poco más al fondo del tema de la legalización de uniones homosexuales —verla como una victoria neta y absoluta es tremendamente miope; también tiene sus peligros y sus efectos colaterales indeseables.

El peor de todos ellos es el desconocimiento de los efectos en el largo plazo. Todo lo que es posible calcular es que la sociedad futura será muy diferente a la que se hubiera tenido de otra forma —no creo que nadie sepa exactamente los detalles, pero será una sociedad radicalmente distinta.

¿Por qué? La razón es obvia: la familia tradicional que ha dado forma a la sociedad durante miles de años ha sido modificada —los efectos que eso tendrá son múltiples y desconocidos. Solo un ingenuo creerá que no los tendrá.

Nota del Editor

Es particularmente llamativo que un cambio de tal envergadura para la civilización haya tomado una forma tan apretada en los EEUU:

«The Supreme Court ruled 5-4 that homosexual marriage is a right. Justice Anthony Kennedy, also a Catholic, wrote the majority opinion, and was joined by Justices Stephen G. Breyer, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan and Sonia Sotomayor. The four dissenting justices were Clarence Thomas, Samuel Alito, John Roberts, and Antonin Scalia, all of whom are Catholic». CNS News.

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