Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dos Fallas Humanas
Eduardo García Gaspar
29 abril 2015
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Tiene su gracia. Un humor involuntario que aumenta por la seriedad usada. androjo

Suele con frecuencia salir del gobernante.

Desde su púlpito predica y habla de, por ejemplo, la necesidad de corregir las fallas de los mercados.

¿Cómo exactamente? La respuesta es la que tiene gracia.

Será él y otros como él quienes se encarguen de resolver las fallas de los mercados.

Una afirmación cómica por su supuesto inevitable: el gobernante sabe más que usted y que yo y que el resto de la gente; el gobernante puede resolver las fallas y hacerlo sin tener fallas él mismo.

Puesto más esquemáticamente esto tiene dos partes.

Primero, los mercados libres tienen fallas. Segundo, la intervención gubernamental no tiene fallas.

Esto último es lo que resulta hilarante, puesto que lo que sabemos es que esa intervención suele tener más fallas y más grandes.

El tema merece una segunda opinión para intentar buscar la verdad. Vayamos al principio más claro: nuestro mundo es imperfecto, siempre tendrá fallas y defectos. Presuponer lo contrario es un error. Jamás llegaremos a una situación de cero fallas en nuestro mundo.

Visto del otro lado, eso significa la imposibilidad total de vivir una utopía ideal, sin errores, sin situaciones indeseables. Lo que nos lleva a preguntarnos la razón de tal realidad. La respuesta es obvia, somos imperfectos en dos sentidos.

Primero, cometemos errores y nadie está exento de esa posibilidad. Segundo, realizamos acciones reprobables, de lo que tampoco estamos exentos.

La imperfección de nuestro mundo es la propia imperfección nuestra. Y no hay remedio total, pero sí hay maneras de mejorar.

Tener más conocimientos ayuda a cometer menos equivocaciones. Comportarse más éticamente ayuda a cometer menos actos reprobables. Más conocimiento y más moral, en esto puede resumirse nuestra posibilidad de mejorar nuestra vida.

Regresando al tema de las fallas del mercado, entonces tendremos que aceptar que las tiene. Los mercados libres no son perfectos, tienen fallas y ellas se deben a errores de ignorancia y a acciones reprobables. Una realidad total.

Lo mismo debe concluirse de la intervención estatal en la economía. En ella se cometerán errores de ignorancia y fallas de inmoralidad. Esto significa que el intervencionismo económico no es garantía cierta de corregir las fallas del mercado.

El punto es digno de ser enfatizado porque el gobernante suele presuponer lo contrario.

Él y muchos otros acostumbran creer que las fallas que tiene el mercado no las tiene el intervencionismo estatal. Por supuesto que las tiene por la misma razón que las tiene el mercado libre. Ambos son realizaciones humanas.

Entonces, la posición más razonable es la de aceptar que si nuestra existencia no es perfecta, tampoco lo serán los mercados libres ni el intervencionismo económico. ¿Qué hacer entonces? El problema es fascinante y real.

Si el mercado libre fuera perfecto, ésta es la opción absoluta y descartaríamos al intervencionismo. Si el intervencionismo fuera perfecto, descartaríamos al mercado libre y asunto arreglado. Pero la realidad no es tan simple.

Nos manda a una decisión entre uno de las dos opciones, más una gama de posiciones intermedias que complican la decisión. El punto medio entre ellas no necesariamente es el mejor y la decisión se puede entender como la de por cuál de los lados debemos inclinarnos y con qué intensidad.

Este es el centro de la discusión entre liberales y socialistas, con cada grupo teniendo sus preferencias muy marcadas. Yo me inclino con fuerza por la opción liberal, que tiene a su favor sólidas evidencias teóricas y prácticas, como también antropológicas y filosóficas, pero no es mi ambición convencerlo de esto.

Lo que sí ambiciono es otra cosa más sencilla y simple, el persuadirlo de que también el intervencionismo económico tiene fallas y que ellas no son precisamente pequeñas. Es un error serio el creer que las fallas de los mercados libres serán corregidas con la intervención estatal en la economía.

Es equivocada la hipótesis de la que parte el intervencionismo económico, la de creer que sí corregirá todas las fallas del mercado.

Eso es lo que predica el gobernante, pero se equivoca por ignorancia o por inmoralidad, que son al final de cuentas las dos fallas humanas que padecemos.

Finalmente, es una situación curiosa que mientras las fallas del mercado libre son frecuentes sujeto del discurso político, las fallas del intervencionismo con apenas mencionadas.

Post Scriptum

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La explicación de fondo de la imperfección humana está en el Cristianismo y el pecado original: una perturbación en la Creación que significa una naturaleza humana que puede aspirar a la perfección futura como una opción decidida personalmente en esta vida.

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