Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Economías Florecientes
Leonardo Girondella Mora
12 octubre 2015
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es una ambición universal el tener una economía floreciente—una economía que crezca, lo que permitirá elevar el nivel de vida de las personas, especialmente las que se encuentran que los niveles más bajos de ingreso.

Teniendo en cuenta ese objetivo, lo que sigue es establecer cómo se logra tener esa economía floreciente.

Conviene recordar una opinión al respecto —la de que eso puede lograrse cuando las personas trabajan libremente persiguiendo la satisfacción de sus propios intereses.

Esta idea es la que me propongo explorar en los siguientes puntos:

• La primera consideración es una de números —cuantas más personas trabajen, mejor; cuantas más personas tengan iniciativa, mejor.

Esto va en contra de la idea de centralizar las decisiones económicas en unas pocas personas, las que necesariamente tendrán sólo unas pocas iniciativas y así desperdiciarán el talento y las ideas de otros muchos más.

La conclusión en este sentido es la natural, una economía floreciente es el producto de millones de iniciativas, esfuerzos e ideas individuales, que son de tal cantidad y calidad que no puede ser logradas por un pequeño número de personas.

• La segunda consideración es una de libertad —la libertad que necesitan las personas para realizar sus proyectos de manera autónoma, con un mínimo de limitaciones obvias.

Esta es la condición que permite el aprovechamiento del talento de las ideas de millones de personas —y va en contra de la idea de una economía planeada centralmente, la que anularía a millones de iniciativas personales.

• La otra consideración establece que las personas persigan sus propios objetivos personales —los que en general pueden resumirse como un deseo de vivir mejor, es decir, tener mayores ingresos.

Esto significa que una economía floreciente debe permitir a la persona disfrutar los frutos de su trabajo en la mayor proporción posible —con, por ejemplo, tasas bajas de impuestos y muy escasa regulación económica.

También significa que los gobiernos deben cumplir con una función básica, la de proteger a las personas y sus posesiones —es el respeto a los derechos de propiedad.

• Una economía floreciente debe tener también la posibilidad abierta de competencia en la oferta de productos y servicios, sin que existan exclusivas de producción —algo que prohíbe a los monopolios.

La competencia en conjunto con la libertad de iniciativa y la posibilidad de disfrutar los esfuerzos del trabajo personal, es lo que producirá innovación —y por medio de ella podrán reducirse costos, bajar precios, desarrollar tecnologías y crear innovaciones.

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Las consideraciones anteriores muestran la esencia básica de una economía floreciente, que es la ambición básica de una sociedad que aspira a tener mejores estándares de vida —especialmente para resolver problemas de pobreza.

Lo anterior lleva a otra conclusión —cuando los problemas de pobreza quieren resolverse por medio de medidas que violan las consideraciones anteriores, se tendrá un efecto indeseable, el de reducir el potencial económico y, por tanto, tener menos medios para resolver los problemas de pobreza.

Lo que he querido establecer en esta columna es esa esencia básica de una economía floreciente —basada en permitir la libertad de iniciativa y el talento de millones de personas cuyo esfuerzo conjunto crea esa economía

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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