Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Sentido De Lo Sagrado
Eduardo García Gaspar
27 agosto 2015
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las ideas tienen consecuencias. Consecuencias que muchas veces son difíciles de ver.

Se suelen ver con tanta dificultad que las ideas se consideran inofensivas. No lo son en realidad, al contrario.

Es común encontrar una idea expresada de diferentes maneras. Se nos dice que aunque no hayamos leído ciertos libros, y ni siquiera sepamos de la existencia de ciertos pensadores, sus ideas nos afectan todos los días.

No hace mucho que un amigo habló de un caso de estos. Lo que cito a continuación es un resumen de lo que dijo.

No soy un tipo religioso, ni siquiera estoy seguro de que Dios existe, pero hay algo de lo que estoy seguro. En el caso de que Dios no exista, entonces debe concluirse que el universo no es su creación; pero en el caso de que Dios si exista, debe aceptarse que el universo es su obra. Las conductas de las personas serán totalmente dependientes de cualquiera de esas dos cosas que ellas crean, y lo serán seguramente sin que se den total cuenta de su efecto.

Creo que tiene razón. Otro caso de ideas que tienen consecuencias.

Quien crea en Dios tenderá a comportarse de una cierta manera distinta a la de quien no cree en Dios. Ciertamente que las dos personas podrán comportarse a veces admirablemente y en algunas otras ocasiones de manera reprobable.

Pero una de ellas, la que cree en Dios, entenderá al universo como una creación divina y es muy posible que ella sienta un deber de agradecimiento a Dios. Es lo que le dará una fuerte razón para obedecer los mandamientos divinos. Su vida y sus actos tendrán un propósito dirigido hacia Dios. Tendrá ella un sentido de lo sagrado, de lo divino.

No sucederá lo mismo con quien no crea en Dios. Para esta persona el universo simplemente existe sin propósito alguno que pueda dar una justificación a sus actos. Será la persona la que tenga que justificarse según sus propias ideas, sin pensar siquiera en lo sagrado.

Pero lo que bien creo que vale una segunda opinión es otra cosa.

La persona que cree en Dios admite dentro de ella un componente espiritual; no es que deseche algo material, sino qué reconoce que hay otras cosas más allá de lo material. Por el contrario, quien no cree en Dios, tiene solamente una posibilidad, el creer que no hay nada más allá de lo material.

El único recurso que le queda al materialista es tomar a la ciencia y considerarla la fuente máxima de sus creencias. Esta es la razón por la que la ciencia está tan bien vista por los ateos, quienes niegan todo aquello que no sea científicamente demostrable.

La ciencia, por supuesto, no es perfecta. Tiene fallas notables, historias graves de mentiras, errores teóricos y descubrimientos falseados.

Cuando la ciencia es exaltada a pesar de todos sus fallos, lo que puede ilustrarse es que quien niega a Dios ha tomado la negación de lo espiritual como punto de partida y eso le obliga a recurrir a la única fuente que le parece sólida.

Toma, entonces, la ciencia como la fuente que justifica principios morales como el no matar y el no robar, principios que sin el componente espiritual quedan incompletos. Se crean entonces contradicciones, como el considerar reprobable pescar delfines o ballenas o a Cecil, el león, y al mismo tiempo pensar que es perfectamente justificable el aborto.

Lo que quiero hacer es apuntar que los humanos necesitamos un componente espiritual. Lo necesitamos porque al final de cuentas somos en parte espirituales.

Cuando nuestras ideas dejan de considerar a ese elemento, comienzan a presentarse problemas con nuestras ideas. Ideas que son incompletas por esa razón, causando consecuencias indeseables en nuestra conducta.

Un caso concreto puede demostrar esto. Cuando la sexualidad humana es concebida como algo meramente material, ella no pasa de ser entendida como un derecho al placer. Ha perdido su componente espiritual, la connotación sagrada que de otra manera tendría.

No sorprende, por tanto, que la sexualidad humana, vista como un derecho a placer, lleve a acciones como el reparto de condones y pastillas anticonceptivas entre adolescentes. A ellos se les ha enseñado que nada espiritual hay en el sexo, cuyo propósito materialista sólo puede ser el placer sin responsabilidad.

Inicié la columna diciendo que las ideas tienen consecuencias. Que creer o no creer en Dios tiene efectos en nuestra conducta.

Una de esas consecuencias es la pérdida del elemento espiritual de nuestra naturaleza. Sin ese elemento espiritual, nuestras acciones pierden también el sentido de lo sagrado.

Es una pérdida sustancial porque lo sagrado también es parte de nuestra naturaleza. Sin el sentido de lo sagrado las cosas solamente pueden verse como materiales y sin mucho sentido en sí mismas, excepto por la posibilidad de que ellas puedan causarnos placer.

No sorprende por tanto que nuestra cultura occidental busqué, por todos los medios, que la libertad carezca responsabilidades.

Post Scriptum

Si le gustó la columna, quizás también En Defensa De La Vergüenza.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras