Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Emigrantes: Significado
Eduardo García Gaspar
12 octubre 2015
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Emigración, inmigración, migración. Palabras que necesitan definición, sobre todo en estos días.

Las cifras son impresionantes. Las tomo de una columna de P. Noonan (The Migrants and the Elites, WSJ, 10 septiembre 2015).

«La mayor migración hacia Europa desde el fin de la II Guerra Mundial», la califica ella: 381 000 migrantes detectados (contra 216 000 en todo 2014); 3 000 de ellos muertos; el 53% vienen de Siria; 72% son hombres. La mayoría, islámicos.

Comencemos con las definiciones necesarias.

Migración es el movimiento de personas que abandona el lugar de su residencia habitual y va a otro lugar con la idea de fijar una nueva residencia, al menos temporal. La noción connota un número importante de personas, lo suficiente como para ser percibido (casi 400 000 en estos días es un ejemplo claro).

Emigración tiene igual significado y su aplica a la misma idea de cambio de lugar de residencia de un país a otro, o de una región a otra. Tiene un complemento en la idea de inmigración, dependiendo de la perspectiva que se use. Me explico.

Se usa la palabra emigrados para describir a quienes salen de un país o región. Desde el punto de vista de su país, se trata de personas que han abandonado a su país, son emigrados.

Y, esas mismas personas que para su país de origen son emigrados, serán descritos como inmigrados por parte del país al que han llegado. En su nuevo lugar de residencia serán descritos como inmigrados, pero en su país de origen son llamados emigrantes o emigrados.

No es complicado y tampoco es nuevo, nada nuevo. Los movimientos de poblaciones y personas de un lugar a otro han sido una constante humana. Una constante que tiene causas posibles de examinar.

¿Por qué decide alguien abandonar el lugar en el que vive e irse a otro casi siempre lejano? La única respuesta posible es una decisión que indica que dejando atrás el lugar original se vivirá mejor en el nuevo. La decisión de emigrar es, en su fondo, una respuesta a la calidad de vida propia que se quiere tener.

Es el resultado de una valoración entre el lugar original y el lugar posible. Claramente, la emigración es producida por un desbalance de condiciones de vida entre esos dos lugares. Un desbalance lo suficientemente grande como para absorber los costos y riesgos de la emigración en sí misma (precio, riesgo, ilegalidad, discriminación, incertidumbre…).

Por ejemplo, la muy frecuente emigración, desde principios del siglo 20, de mexicanos a EEUU es un indicador de las valuaciones de los emigrados: han calificado a su país de origen como claramente inferior al país de destino; tanto como para asumir costos y riesgos elevados. unos 12 millones de mexicanos en la actualidad, poco más de la cuarta parte del total de inmigrados a EEUU.

En Alemania, por ejemplo, viven unos 7 millones no nacidos en el país; 5 en el Reino Unido y 4.7 en España.

Lo que puede decirse con buena base es que esos movimientos forman un indicador sólido sobre la calificación que se da a los países. La cantidad de emigrados sirios en estos días es una evaluación claramente reprobatoria para Siria. Algo sucede en ese lugar que ha producido una decisión masiva de emigración.

¿Causas? Las más obvias son económicas: en el nuevo lugar de residencia se producirán significativas mejores condiciones que en el lugar de origen. Se tendrá una mejor vida emigrando que permaneciendo en el mismo lugar. Esta es una emigración voluntaria.

Pero hay más. Como en el caso de la emigración en Europa actualmente, también hay factores políticos: una situación de tal naturaleza que es preferible salir que permanecer. Guerra, terrorismo, inestabilidad, totalitarismo, hambruna y otras (como en las fugas del muro de Berlín). Esta es una emigración que llega a lo forzado.

Lo que bien creo que vale una segunda opinión es el apuntar la conveniencia de usar a las cifras de migración como un indicador de la «calidad» de un país. Calificaría positivamente el país que produjera más inmigrados; y calificaría negativamente aquel que produjera más emigrados.

Mi pronóstico sería la de una alta correlación de ese indicador de calidad del país, producido por la emigración/inmigración, con los índices de libertad económica. Los países con menor libertad, como Cuba, producirán más emigrantes que países con mayor libertad, como Canadá (que tenderá a ser más atractivo para ellos).

Post Scriptum

Hay un buen resumen de conceptos generales en la OIM.

Un caso interesante es el de Argentina, que «ha sido primariamente un destino de la emigración pero que en las últimas décadas se ha convertido en el origen de flujos migratorios a Europa y Estados Unidos». Véase también el caso de México.

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