Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Encontrar lo Buscado
Eduardo García Gaspar
8 enero 2015
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un error simple. Incluso pueril e inocente. Al mismo tiempo difícil de hacer notar. androjo

Quizá aún más difícil de aceptar.

Consiste en la forma de razonar, especialmente en discusiones políticas y económicas.

Merece una segunda opinión y, mejor aún, es un buen ejercicio mental.

Comencemos por el principio. Deme un poco de tiempo solamente, para este punto de partida, un tanto académico.

Los dos sistemas principales de razonamiento son el inductivo y el deductivo. La deducción va de lo general a lo particular y la inducción de lo particular a lo general. Esta diferencia en las direcciones del razonamiento es la clave de lo que intento explicar.

Y el error al que me refiero es que en la forma de razonar deductivamente hay un peligro serio. Tome usted, por ejemplo, la idea general de que la sociedad está dividida entre explotados y explotadores. Siendo general esa idea, es llevada a la realidad y usada para interpretarla.

No será sorpresa que quien crea que la sociedad está dividida de esa manera encuentre que en la realidad esa idea se confirma. Con una idea general, arraigada e implantada en la mente, no será sorpresa que se crea que la realidad confirma esa idea previa.

La persona encontrará lo que busca porque desde un principio tenía una idea general muy enraizada, lo que la llevará a ver a la realidad de la forma que ella espera. Razona de manera deductiva, lo que es correcto, pero su premisa o idea original es errónea (o al menos no se verifica).

De la manera inductiva, la dirección es la opuesta: de la observación particular se trata de lograr llegar a lo general. Un ejemplo muy popular es el de “todos los cisnes son blancos”, lo que se toma como una verdad hasta que se encuentre evidencia contraria.

Es otra mentalidad, más abierta, que no contiene ideas generales preconcebidas y se interesa más en encontrar que en verificar lo previamente supuesto.

Entonces, el error al que me refiero está claro, aunque sea un tanto difícil el explicarlo y aún más el aceptarlo. Cuando alguien tiene una idea previa, enraizada y de la que es poco consciente, tomará a la realidad y la percibirá de manera que esa realidad se acomode a la idea arraigada.

Le sucede a todos, liberales y socialistas, progresistas y conservadores, religiosos y ateos. No creo que haya excepciones, aunque es mi impresión que esto lo padecen en una ligera mayor proporción los socialistas y progresistas. Tienen ellos, me perece, mayor cantidad de ideas preconcebidas.

Un ejemplo real. Un hombre, jefe de una mujer ejecutiva, criticó un trabajo de ésta considerándolo de baja calidad. Ella acomodó esa realidad a una percepción de machismo que significaba violencia de género, sin considerar otras explicaciones posibles. La idea de violencia de género, creo, estaba demasiado arraigada en ella.

Otro ejemplo, el de la idea de una persona que cree en multitud de conspiraciones. Piensa que el simple hecho de que no se hable de alguna conspiración es prueba de que existe, pues si se hiciera pública no sería conspiración. Buscando conspiraciones, las encontrará, existan o no.

Este error de encontrar lo buscado, sin que la realidad importe, creo, es muy frecuente y común. Encontrar que la realidad niega la idea ya implantada, es un shock de consideración, que trata de evitarse.

Los ejemplos abundan. Tome usted al que sostiene que sin religión ya no habría guerras y muéstrele casos numerosos de guerras no religiosas; seguramente constate que se negará a aceptar la evidencia. O muestre la injusticia que contiene la idea de la igualdad material a quien eso propone, y verá la misma reacción.

La clave del error está en la dirección del razonamiento. De la manera deductiva, se parte de premisas, ideas previas que deben ser verdaderas si se quiere tener una conclusión verdadera.

Mi punto es que al percibir a la realidad desde premisas previas, erróneas o inexactas, esa percepción estará viciada y será inexacta al menos. Esto puede mostrarse con lo siguiente.

• Un razonamiento deductivo correcto sería así: todos los humanos son mortales; Mónica es humana. Por lo tanto, Mónica es mortal.

• Uno erróneo: todas las mujeres sufren violencia de género; el trabajo de Mónica fue criticado. Por lo tanto, Mónica ha sufrido violencia de género.

Post Scriptum

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