Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estado de Bienestar: su Narrativa
Eduardo García Gaspar
10 marzo 2015
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una narrativa. Un relato que presenta una historia. androjo

La historia muestra e ilustra algo. En la narrativa política sucede lo mismo.

Se presenta una historia, sucesos encadenados que muestran algo.

Y que tratan de demostrarlo. Es una manera de persuadir.

El Estado de Bienestar tiene su narrativa, la historia que intenta demostrar su bondad. Más o menos lo mismo de la narrativa del vendedor que quiere vender sus productos al futuro cliente.

Un ejemplo muy bueno de la narrativa del estado de bienestar se encuentra en un texto de una instituto público mexicano (el Instituto Federal Electoral) y que cuenta la historia de la manera siguiente:

“Ahora bien, la ampliación de los derechos civiles y políticos a capas cada vez más amplias de la población, como los analfabetas, los asalariados, los campesinos, los grupos étnicos, los jóvenes y las mujeres, presionó para que el Estado, originalmente mínimo, se ampliara para dar respuesta a las demandas que formularon esos grupos, que ya eran otras que la simple protección de la propiedad, como lo querían los grupos pudientes. Así nació el Estado social: Si el núcleo de la doctrina liberal es la teoría del Estado mínimo, la práctica de la democracia, que si bien es una consecuencia histórica del liberalismo o por lo menos una prolongación histórica de él, ha llevado a una forma de Estado que ya no es mínimo, aunque no es el Estado máximo de los regímenes totalitarios. El liberalismo ortodoxo vio afectadas sus aspiraciones de mantener sin cambios al Estado mínimo, al surgir como un hecho histórico incontrovertible el Estado social.”

El breve relato es llamativo. Parte de una base, la de los derechos ampliados. Me imagino que se trata del aumento del número de derechos. Y esos derechos más numerosos puso presión al gobierno para que también se ampliara.

La relación establecida es clara, y desnuda, causa miedo: más derechos es igual a más gobierno.

¿Cómo opera este crecimiento estatal? De manera sencilla: con derechos más numerosos cierto grupos producen demandas. Más derechos es igual a más demandas y más demandas es igual a más gobierno.

¿Qué grupos hacen esas demandas al gobierno? El texto habla de analfabetas, los asalariados, los campesinos, los grupos étnicos, los jóvenes y las mujeres. Una parte importante de la narrativa.

No son todos los que demandan esos derechos más numerosos, sino algunas colectividades nada más.

Y el resto de la narrativa explica la modificación del gobierno, el que ya no es un gobierno reducido, sino otro mayor, al que califica de “social”. Y de inevitable.

Es una narración simple que relaciona a más derechos con más reclamos; y luego a los más reclamos con lo incontrovertible, un gobierno mayor.

El punto de arranque de la narrativa es el aumento del número de derechos. Esta es la causa del crecimiento gubernamental. La ampliación de derechos ha sido justificada como una modernización o una actualización. Y esto ha originado que se creen categorías de derechos.

• De Primera Generación. Estos son los clásicos y ortodoxos. Son las libertades que conocemos, como la de expresión, la religiosa y cosas similares. Son los originales.

• De Segunda Generación. Esta es una adición y se refieren a aspectos igualitarios en economía, cultura y demás. Aquí se añadieron cosas como el derecho al agua, al trabajo, a la salud.

• De Tercera Generación. Otra adición, referida a cuestiones un tanto vagas. Aquí están cosas como el derecho a Internet, al medio ambiente limpio, a la vida digna y similares.

Esto abre la puerta a derechos de Cuarta Generación y siguientes.

¿De dónde salen esos nuevos derechos? En realidad son simples ideas que salen de organizaciones como el Instituto de Derechos Humanos en Estrasburgo, de pactos internacionales, de la ONU, de los gobiernos mismos, de otras partes.

No tienen otra justificación que la de ser la opinión de algunos y tener la apariencia de ser ideales, sin que se considere otra cosa que el ser algo deseable.

Por ejemplo, el derecho al agua o a Internet, no considera costos, lo que produce que el gobierno se convierta en proveedor gratuito de esos servicios.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es entender que la narrativa del estado de bienestar está sustentada en una base muy endeble: la creación de una lista creciente de derechos que solo puede otorgar un proveedor único, el gobierno (sin atención mínima a los costos de tales servicios).

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