Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estado De Bienestar, Un Examen
Eduardo García Gaspar
9 abril 2015
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es el riesgo de las simplificaciones. androjo

El peligro de las nociones que facilitan el entendimiento, pero no explican la realidad.

La realidad es más compleja. Más sutil.

Un ejemplo de esto es la discusión sobre el estado del bienestar.

El estado de bienestar tiene sus proponentes, pero también tiene sus enemigos. La oposición al estado de bienestar tiene sus razones.

Bien vale una segunda opinión examinar las causas por las que el estado del bienestar puede muy bien no ser lo mejor que nos pueda suceder.

Comencemos con una de las causas del rechazo del estado de bienestar. Es una razón claramente económica.

La irresponsabilidad financiera pública suele ser un acompañante eterno del estado de bienestar. En otras palabras, produce quiebra en las finanzas públicas. Crisis como las de Grecia y otros países son un buen ejemplo de esto que estoy diciendo.

Al igual que la irresponsabilidad financiera, el estado de bienestar suele tener otro acompañante eterno. Me refiero al tono paternalista que el gobierno usa para justificar sus programas sociales

Detrás del estado de bienestar suele existir una idea vergonzosa: el gobernante necesariamente parte de la idea de suponer que las personas, los ciudadanos, son en realidad menores de edad.

Si los ciudadanos son menores de edad, o eso se supone, no veo cómo suponer también que los gobernantes son adultos responsables.

Hay otra razón que es importante. Oponerse al estado de bienestar también tiene otra razón. Me refiero a su desprecio por la idea de la subsidiariedad.

El estado de bienestar supone que desde el gobierno central todos los problemas locales pueden ser solucionados. Este es un problema de distancia. No creo que tenga justificante el despreciar a los recursos locales, que conocen mucho mejor sus problemas.

Es un asunto de simple sentido común. Quién está más cerca del problema es quien más y mejores soluciones puede ofrecer. La lejanía del gobierno central, además, viene acompañada de otro efecto.

Me refiero al crecimiento burocrático que produce y consume recursos que podrían ser mejor usados.

Hay otra razón para el rechazo del estado de bienestar. Es una que es más filosófica. Una que tiene que ver con la naturaleza de los gobiernos. La razón de ser de un gobierno es la aplicación de la justicia que protege a personas y a sus bienes. Eso es lo que justifica a los gobiernos.

Sin embargo, el estado de bienestar transforma esa naturaleza gubernamental. En lugar de ser un agente de justicia, el estado de bienestar convierte a los gobiernos en un agente de terapia social que resuelve problemas personales.

Esto tiene un efecto a las personas, las que pierden incentivos para tener iniciativas personales.

Es usual también que el estado de bienestar haga uso de la ideología de lucha de clases. Usa esta ideología para justificarse así mismo. Su procedimiento es claramente redistributivo. Quita a unos para dar a otros, con lo que obviamente altera y daña su función de aplicación de justicia.

Y no sólo eso, el uso de la ideología de lucha de clase tienes un efecto negativo en la sociedad. La divide creando rencores entre las personas, las que pueden llegar a pensar que su situación mala es producto de la situación buena de otros.

En un sentido más práctico, el estado de bienestar tiene un defecto serio. Pretende justificarse a sí mismo simplemente usando los beneficios que intenta lograr. Ignora que lo que debe evaluar es la forma en que esos beneficios se lograrán. El estado de bienestar está lleno de buenas intenciones pero eso no es suficiente.

No significa lo anterior un rechazo absoluto y total a toda medida de ayuda gubernamental.

Sin duda, por ejemplo, puede justificarse la ayuda gubernamental en casos de catástrofes, como inundaciones y terremotos. También en casos de epidemias. Son cosas que tienen un carácter extraordinario y grave, que son más excepciones que regla.

No cabe duda de que las intenciones del estado de bienestar son admirables. Rechazarlo no significa rechazar también sus intenciones.

Lo que sí significa es reprobar fuente y claramente una manera de lograrlas que es mala e insostenible. El estado de bienestar no es la única vía posible para lograr una vida mejor en la sociedad. Hay otras y algunas de ellas son superiores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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