Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estos Nuestros Tiempos
Eduardo García Gaspar
16 septiembre 2015
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Son tiempos curiosos, incluso fascinantes. Son únicos en sus detalles, me imagino, pero no muy diferentes de otros.

Si los percibimos como algo que nunca antes se había vivido, pecaremos de exagerados.

Vivir dentro de ellos es lo que mueve a verlos cómo únicos, aunque realmente no lo sean tanto.

¿Qué caracteriza a estos tiempos? La respuesta, una breve, requeriría varios libros. Uno de ellos es un tomo de cerca de mil páginas y difícil de leer:. El libro de Charles Taylor, A Secular Age de 2007. Seamos menos ambiciosos.

Uno de los rasgos de nuestros tiempos, uno muy propio de ellos, es la abundancia de información, de datos, de opiniones, de ideas. No es que antes no existieran, sino que ahora son fácilmente accesibles. ¿Ha mejorado eso las cosas? No lo creo.

No las ha mejorado en la misma proporción. El aumento de la información y de su accesibilidad es mayor al aumento de la capacidad para procesarla. Conocemos más pero no somos más sabios, como dice un amigo. Nunca ha habido tantas personas que hayan pasado por la escuela, pero eso no significa que sepamos más, ni que razonemos mejor.

¿No me cree? Lea usted algunos de los comentarios que se reciben en Internet. Recuerdo uno recibido en ContraPeso.info, que decía “caca, la musica [sic] clásica es caca, lo megor [sic] es la electronica [sic]”.

No son todos así, pero abundan y no debían, al menos en gente que ha recibido educación escolar como ninguna otra en la historia.

Otro de los rasgos de nuestros tiempos es algo difícil de explicar, o lo era hasta que encontré una frase que lo describe en tres palabras, “libertinaje administrado burocráticamente”. Tiene su sentido y caracteriza a nuestros tiempos.

El “libertinaje administrado burocráticamente” incluye un elemento clave de actualidad, el crecimiento de la burocracia, de los gobiernos. Entidades que han aumentado de tamaño como nunca en la historia. Jamás en tiempos pasados se tuvieron gobiernos del tamaño que padecemos ahora. Ni con el poder que ahora tienen.

Luis XIV era un niño de teta comparado con Mao, Pol Pot, o Lenin/Stalin.

Esta burocracia actual y gigantesca adopta una postura condescendiente con nosotros los ciudadanos y nos permite el libertinaje. Nos limita la libertad económica, nos reduce la libertad política, pone cercas a la libertad cultural, pero abre las puertas al libertinaje.

Esa burocracia emite leyes mas allá de lo razonable y reduce libertades de trabajo y transfiere los costos para su mantenimiento. Esa burocracia frena y obstaculiza la recuperación de la libertad política que eligiera opciones que la desmantelaran. Y pone frenos a la libertad cultural patrocinando conceptos políticamente correctos, los que anulan posibilidades de uso de la razón.

Pero, a cambio de esos cortes a la libertad, fomenta el libertinaje. El más obvio ejemplo es el libertinaje sexual, convertido en un derecho al gozo sexual. La burocracia provee leyes, servicios, que lo promueven y apoyan. Pero eso es la punta del iceberg. El fondo del libertinaje es el retiro de la idea de responsabilidad personal.

El “libertinaje administrado burocráticamente” puede ser visto como un error colosal en la interpretación de la idea de la caridad y la compasión. El deber de ayudar a otros ha sido convertido en una burocracia que sustrae toda noción de deberes y obligaciones y rendición de cuentas. Querer cuidar al ciudadano ha sido entendido como la anulación de sus deberes.

Hay otras cosas que caracterizan a nuestros tiempos. Solo he puesto atención en un par de ellas, la abundancia de conocimiento contra la ausencia de sabiduría; y eso que puede llamarse “libertinaje administrado burocráticamente”.

¿Peores estos tiempos que los anteriores? No lo creo, simplemente muestran la realidad de que jamás tendremos una situación perfecta en esta vida. Para mejorar, me parece, solo hay un remedio, recordar otra vez usar la razón.

Post Scriptum

La frase es de Feser, Edward. The Last Superstition: A Refutation of the New Atheism. First Edition, New edition, PB ed., St. Augustines Press, 2010.

Véase Asunto de Palabras para ver facetas de la vulgaridad que abunda en la generación más “educada” de la historia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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