Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fair Play
Selección de ContraPeso.info
5 agosto 2015
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
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La disyuntiva moral ante un penalti inexistente es el tema de la columna de Jorge Ramón Pedroza. La misma disyuntiva que todos tenemos en otras situaciones.

Imagine usted que está jugando la semifinal del campeonato de fútbol, y va perdiendo por un gol.

Es ya el minuto 90, y el equipo contrario está totalmente agotado después de defender heroicamente su meta por más de 60 minutos con un jugador menos, injustamente expulsado por el árbitro.

En ese momento se da otro error arbitral que le favorece de nuevo, otorgándole un penalti que usted está plenamente consciente que no existía.

De meter el gol, usted probablemente ganará el juego en tiempo extra ante el cansancio del rival, pasando a la final por la copa.

La tribuna, su propia afición, le grita a usted que lo falle adrede, porque no es justo ganar así.

Usted piensa entonces en todos los millones de dólares que significa jugar una final, además de cómo le tratarían quienes tienen mucho que perder si usted entrega el partido.

Patrocinadores, televisoras, y sus mismos jefes podrían estar sumamente irritados con usted si falla el gol a propósito. No faltaría uno que otro mafioso apostador que pudiera pensar en hacerle daño.

¿Metería usted el gol o practicaría el fair play, es decir perdería a propósito por el bien del juego?

Ahora piense en un ascenso que usted recibe cuando sabe que un compañero del trabajo lo merece más.

Piense en una beca que le dan a su hijo, cuando sabe que hay gente que la necesita más.

Piense también en todos los privilegios que usted goza, simplemente por ser el hijo de sus padres y no el hijo de quien le lava el automóvil.

El concepto de fair play se extiende incluso al plano económico incluso, cuando se busca que la competencia sea pareja para todas las empresas, es decir, que ninguna salga injustamente beneficiada por tal o cual regulación gubernamental.

¿Renunciaría usted al ascenso, a la beca, a sus privilegios o incluso a sus ventajas competitivas como empresa para que hubiera fair play?

Muchos no lo harían aduciendo que el otro tampoco lo haría. Que nadie lo hace o lo haría jamás. ¿Por qué habría alguien de hacerlo si todos los demás ven por su bien antes de ver por el bien de los demás?

Para jugar el fair play hay que ser altruista, esa conducta que va contra nuestro propio bien y que beneficia a los demás por encima de uno mismo. El altruismo es lo opuesto al egoísmo, tal como lo definió Auguste Comte a mediados del siglo 19.

Este comportamiento ha sido encontrado hasta en los animales, y es piedra de toque de las más importantes religiones modernas, como el Cristianismo, centrado en el acto más altruista de todos, la crucifixión de Jesús.

De hecho el altruismo es la base de la supervivencia de la sociedad. Si no fuéramos altruistas en cierto modo, seríamos gobernados únicamente por nuestro propio interés, y viviríamos en una sociedad salvaje.

Vamos, es altruista pararse en un semáforo en rojo, para que pase el otro que tiene la luz verde, por el bien del tráfico rápido y fluido de todos los automóviles.

Piense usted ahora en nuestro dilema inicial y las consecuencias de sus decisiones. Si mete el penalti injusto, entonces el incentivo del deporte entero estará en conseguir que el árbitro nos marque faltas inexistentes. Entonces creamos una cultura de simulación de faltas y generación de trampas para ganar los partidos.

Si no metemos el penalti, entonces el error del árbitro, intencional o no, se vuelve irrelevante en el resultado del partido y el incentivo a simular faltas desaparece.

Entonces hay que dedicarse a meter goles legítimos y no hacer trampa. ¿Sería un juego mucho más bello, no cree?

Lleve el caso a la competencia económica y las compañías no buscarían influir indebidamente en los legisladores, preocupándose por hacer mejores productos a mejores precios.

En el caso de la beca, usted haría el esfuerzo de sostener a su hijo en sus estudios sin quitarle la oportunidad a algún genio sin recursos económicos.

El ascenso de su empresa quedaría en mejores manos, y quizá todos se beneficiarían de las decisiones de un mejor ejecutivo.

Y piense que es hora de compartir algo de sus privilegios con quienes por casualidad tienen menos que usted.

Bueno, en el mundo real el jugador sí metió el gol y pasó a la final.

De haberlo fallado intencionalmente, en el mundo de las ideas, hubiera pasado a la historia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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