Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fallas de Mercado
Leonardo Girondella Mora
1 septiembre 2015
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


La opción de que las fallas de los mercados libres sean solucionadas por medio de la intervención estatal puede ser examinada de manera analítica —que es lo que hago a continuación.

Primero, debe verse la naturaleza de las personas en dos grupos —las personas que conforman a los mercados libres y las personas que conforman al gobierno.

• Es imposible negar que ambos grupos tienen un mismo origen, el de las personas que son parte de una comunidad cualquiera —y entre ellas no existen diferencias esenciales.

Todas las personas en una sociedad son imperfectas, definiendo esto como gente que no toma siempre las decisiones correctas y que no siempre tiene una conducta completamente moral.

• De allí se concluye que ni los mercados libres ni el intervencionismo estatal tienen la posibilidad de ser conducidos por personas perfectas.

Ambos, los mercados libres y el intervencionismo estatal, están sujetos a las consecuencias de la imperfección humana —en los dos habrá personas que tomen malas decisiones y que tengan comportamientos inmorales.

• Entonces, el intervencionismo estatal no puede afirmar que sus acciones dirigidas a corregir fallas del mercado libre, estarán libres de errores y de conductas indebidas. Tampoco el mercado libre.

La hipótesis siempre subyacente en el intervencionismo estatal de de contar siempre con gobernantes sin esos defectos es totalmente irreal.

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Segundo, debe verse la cantidad de personas en ambos grupos —el número de personas que actúan en los mercados libres y las que forman al gobierno interventor.

• Es imposible negar que el número de personas que forman un mercado libre es muy superior al número de personas que forman un gobierno interventor.

Lo anterior tiene un impacto directo en el talento, habilidades y capacidades que ponen en funcionamiento cada una de las dos opciones, el mercado y el gobierno.

• Los mercados libres, por definición, están formados por un número mucho mayor de personas que el gobierno interventor —lo que significa un fondo muy superior de habilidades, talentos, ingenio, aptitudes. Por un simple factor de número, el gobierno cuenta con menor cantidad de todos esos recursos.

• Entonces, el intervencionismo estatal no puede afirmar que tomará decisiones mejores, de mayor sabiduría ni con mayor inteligencia. Todos esos recursos son más abundantes en los mercados libres por una cuestión simple de números.

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Tercero, debe verse el conocimiento que cada uno de esos dos grupos tiene sobre la economía —el saber del mercado en cada una de sus partes, un asunto de sapiencia acerca de los mercados.

• Es imposible negar que las personas que forman el mercado tienen una cercanía mayor con los asuntos de decisiones económicas y de negocios que los gobernantes. Para ellas es un asunto cotidiano y próximo a ellas —el manejo de sus propios recursos personales.

Los gobernantes, es obvio decirlo, no tienen un contacto cercano con las decisiones diarias de tipo económico que toman las personas en un mercado libre —ellas están más alejadas de la cotidianidad económica y no manejan sus propios recursos en el mercado.

• El conocimiento de la información económica, en un mercado libre, está fragmentado entre quienes forman ese mercado —cada uno de ellos conoce lo que necesita saber y no necesita saber todo lo que sucede en el mercado libre.

Pero, para intervenir, los gobernantes necesitan tener ese conocimiento total del mercado, sin el que su intervención estaría llena de errores debidos a ignorancia —algo tan grande que es imposible recolectar.

• Entonces, el intervencionismo estatal no puede afirmar que conoce mejor que la gente a la economía de esa comunidad y, mucho menos, asegurar que su intervención corregirá fallas del mercado, como es común que suponga.

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Lo que he querido hacer en lo anterior es mostrar tres argumentos —de varios que existen— que arrojan severas dudas sobre las bondades del intervencionismo económico.

En América Latina la creencia en un intervencionismo sin errores ha sido una idea incuestionable:

«La historia económica latinoamericana del último siglo es la historia del intervencionismo económico, esa política inspirada en la errónea idea de que un burócrata puede asignar los recursos económicos (léase traer la prosperidad económica) mejor que los mercados, o resolver las crisis de inflación o recesión que cada cierto tiempo afligen al capitalismo.»

Sí, los mercados libres tienen fallos, nadie lo niega, al final es una obra humana. Suponer que el intervencionismo puede corregir esos fallos es una hipótesis exagerada, sin fundamento real y de un optimismo desbordado.

Nota del Editor

Una buena manera de expresar lo que afirma Girondella es la siguiente:

«La idea que existen “fallas de mercado” que pueden o deben ser corregidas por el estado es absurda, porque un mecanismo solo se puede corregir por medio de otro mejor: no podemos corregir algo malo usando otra cosa peor. Como la intervención del estado es arbitraria, porque manejan mucha menos información que el mercado, cada vez que ocurre solo puede empeorar las “fallas” del mercado, no puede corregirlas. Es como pensar que un ciego puede corregir los errores de lectura de un corto de vista».

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