Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Grandes Riesgos, Grandes Errores
Eduardo García Gaspar
18 agosto 2015
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El riesgo es inevitable. Podrá aumentar o disminuir, pero no desaparecer.

Es parte de la vida misma. Parte de nuestra imperfección. Necesita eterna vigilancia.

Me refiero al riesgo de caer en el error.

Algo que creo que merece una segunda opinión. Algo que nació, en parte, con el comentario de un amigo, un liberal.

Dijo sentirse desesperado por la falta de aceptación de ideas de mercados libres, a lo que ha dedicado buena parte de su vida… sin gran resultado, según él. No ha llegado el momento, me dijo, en el que se acepte a la libertad económica sin mucha discusión.

Tiene y no tiene razón. Tiene razón en hacer lo que hace, en tratar de corregir el error. Pero no la tiene si cree que llegará un momento determinado en el que se llegue a ese momento victorioso final. La tarea de defender la verdad nunca termina. Jamás.

Es interminable porque el riesgo del error siempre existe. Y si ese riesgo no desaparece, tampoco, la tarea de defender la verdad, de corregir el error. Tome usted otro caso, el del relativismo. Por siglos se ha insistido en la realidad de una moralidad absoluta y universal.

¿Terminará alguna vez esa defensa? No lo creo. Estoy seguro de que no acabará. Ésa es nuestra vida, una especie de escenario de riesgo de estar en el error. Sea el sucumbir a ideas económicas malas o a ideas morales equivocadas.

Vista de esta manera, nuestra existencia personal es un continuo manejo de riesgos de errores a evitar o corregir.

Y los riesgos son variados. Los más obvios son cosas como comprar un automóvil de mala calidad, casarse con la persona equivocada, entrar a trabajar en una mala empresa, estudiar una carrera sin futuro, hacer una mala inversión, cosas por el estilo.

Algunos serán riesgos pequeños, otros mayores. Algunos aceptables, otros no.

Los riesgos a los que quiero referirme están entre los más grandes. Los que importan porque sus consecuencias son enormes. Podemos entenderlos como el riesgo general de vivir de acuerdo a creencias equivocadas, lo que trastorna toda nuestra vida y lleva a errores consistentes.

Mi amigo, el que se queja de los errores de políticas económicas que desdeñan a la libertad personal, se refiere a este tipo de grandes riesgos y grandes errores. Adoptar medidas económicas sustentadas en creencias equivocadas es grave, realmente grave. Puede condenar a millones a la pobreza.

O bien, adoptar una postura moralmente relativista lleva a lo mismo. La persona cometerá errores en decisiones de su vida. Errores que pueden ser costosos e irreparables.

Son los riesgos de error en las ideas básicas y más esenciales. Esas que alteran decisiones y que las hacen equivocadas. La conclusión es la natural: debe ponerse la más alta prioridad en las ideas que tenemos, las creencias que alteran las decisiones que tomamos.

Momento de resumir. Nuestra vida es un continuo escenario de riesgos y los mayores de ellos son los errores en las ideas y creencias que tenemos.

Me refiero a creencias e ideas esenciales, las más básicas. Las que nos sirven de guía para tomar decisiones. Un error en ellas produce cadenas de errores posteriores.

Me imagino que lo anterior sea lo suficientemente razonable como para ser aceptado, una vez que se hace explícito. Mi punto es que no creo que el riesgo de ideas y creencias erróneas sea reconocido comúnmente. Es algo que se ignora.

Visto de cierta manera, el riesgo que corremos es el de no hacer filosofía suficiente, no pensar lo que debemos. En otras palabras, no examinar nuestra vida lo suficiente como para atender a las ideas que tenemos: los cimientos de nuestras decisiones.

Un amigo lo expresa de manera cruel, “deben ser curiosas las ideas de la celebridad que basa su popularidad en una cirugía estética pectoral y, peor aún, de la gente para la que eso es un tema de conversación”.

Tiene su punto mi amigo, no puede negarse.

La columna fue detonada, también, cuando una persona me habló del número de divorcios entre los hijos de amigos mutuos. ¿Qué ideas de la vida se tienen para entender al matrimonio de tal manera que el divorcio sea una opción fácil?

He escrito muchas veces que estos son tiempos de demasiada televisión y poco seso. Tiempos en los que se pone muy poca atención en las ideas y en las creencias que uno tiene. Cuando las ideas y las creencias más básicas se descuidan, es cuando más aumentan los riesgos a los que me he referido.

Si el riesgo de cometer un error las ideas y creencias más básicas nunca desaparece, mucho me temo en nuestros tiempos sean unos en los que ese riesgo ha aumentado estrepitosamente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras