Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Igualdad Como Moda
Eduardo García Gaspar
29 julio 2015
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son una especie de modas. Temas célebres de los que todos hablan.

Se convierten en tópicos imposibles de ignorar. Los medios los popularizan aún más. Y la fuerza de su repetición los modifica.

De ser temas como cualquier otro, mutan como los virus, volviéndose verdades incuestionables que merecen atención urgente y global.

Uno de ellos, en la actualidad, es “la desigualdad que va en aumento y requiere una solución inmediata”. Por ejemplo:

«La Organización Internacional del Trabajo (OIT) indicó que en 2015 seguirá aumentando la desigualdad en los ingresos, lo que tendrá un enorme impacto en la recuperación de la economía mundial».

Otro ejemplo, más integral:

«La concentración de la riqueza en unas cuantas manos es apenas una cara de la desigualdad. Hay que agregar las desigualdades regionales, raciales, étnicas, culturales, educativas, religiosas, de género, de edad, etc. Todas forman parte de un conjunto que somete a la mayor parte de la población a condiciones de vulnerabilidad sistemática. Aparte de ello debe tomarse en consideración la desigualdad histórica, centenaria. Desde la conquista y durante el periodo colonial, la mexicana fue una sociedad de clases y castas, lo que incluía, por ejemplo, la prohibición de matrimonios entre ciertas castas, siendo predominantes la criolla y la mestiza. […] La desigualdad es el problema social más grande que enfrenta el Estado mexicano».

Una vez establecido el problema, convertido en algo enorme e incuestionable, se procede al planteamiento de soluciones urgentes, las que son asombrosamente simples: la intervención gubernamental, o como suele expresarse «la política social de Estado».

Es este caso, la solución es un gobierno redistribuidor con una función sencilla: quitar a unos para dar a otros. Lo demás no importa. La redistribución es la solución sagrada, moral y correcta. Quien sea que la cuestione carece del más mínimo sentimiento de solidaridad social.

Con lo anterior, llego ahora a algo que creo que bien vale una segunda opinión. Primero, no sé usted, pero yo me niego a estar de acuerdo con algo sin antes examinarlo algo más de cerca siquiera. Esto me hace ser alguien que rechaza consistentemente las modas intelectuales que producen soluciones preaprobadas.

Segundo, me gusta llevar a las modas intelectuales hasta su extremo y ver sus consecuencias. Imagine usted una sociedad en la que ya no hay desigualdades económicas, «regionales, raciales, étnicas, culturales, educativas, religiosas, de género, de edad», como se dijo en esa cita. Un mundo de pesadilla con el estándar promedio considerado como la excelencia misma.

En ese mundo extremo de igualdad, inventar el iPad sería mal visto, casi ilegal, porque produciría desigualdades. No es broma, el mundo de la igualdad total produciría ese tipo de medidas.

Tercero, una buena experiencia práctica en el Gran Bretaña:

«La experiencia en [Gran Bretaña] en los últimos 100 años indica que el crecimiento va la mano con la desigualdad mientras que el igualitarismo va de la mano con el estancamiento y el decrecimiento económico»

Según ese análisis los períodos de menor desigualdad en esa parte del mundo fueron también períodos de empobrecimiento: recesiones y guerras; y cuando la economía crece, todos los grupos elevan sus ingresos.

Es una buena pieza de información esta coincidencia entre mayor igualdad y menor crecimiento. Tiene su lógica: cuando la desigualdad económica es la consecuencia de acciones que empujan la economía a crecer y eso beneficia a todos aunque de diversas maneras.

Cuarto, algo que es obvio pero que ha escapado a casi todos. ¿Es desigualdad igual a pobreza? Claramente no. Solo se necesita un sillón para entenderlo.

Suponga un país en el que todos ganan lo mismo, dos dólares diarios sin excepción. Este país será la admiración de quienes persiguen la igualdad, pero no para quienes desean remediar la pobreza.

Usted puede lograr la igualdad absoluta siendo el presidente de un país y ordenando que todo se reparta por igual. Por supuesto, el único desigual será el presidente porque tiene el poder para dar y para quitar (un detalle sin importancia para quienes están obsesionados con la igualdad).

Las ideas que son modas tienen un grave defecto. Sus partidarios las defienden queriendo evitar que los otros piensen.

Post Scriptum

La idea de Robert Nozick sobre la igualdad es una de las clásicas; una buena lectura.

Una buena ilustración de la política igualitaria puede verse en las propuestas de Podemos, en España; como el tener derecho al crédito, es decir, al dinero de otros.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras