Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Importancia De La Producción
Leonardo Girondella Mora
8 abril 2015
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Quiero tomar la célebre idea de Malthus para mostrar una política económica errónea separador.001—por lo que primero, explicaré brevemente esa idea, para más tarde mostrar cómo ella puede usarse para defender la libertad económica.

La esencia de la idea del Malthus afirma que el crecimiento de la población es superior al crecimiento de la capacidad para producir alimentos —es decir, crece más rápidamente la población que la producción de medios de sustento.

Por ejemplo, la población crece con un ritmo de: 1, 2, 4, 8,16… Al mismo tiempo, la producción crece con un ritmo de: 1, 2, 3, 4… Esta forma simplificada del verlo, ilustra la inevitable creación de un escenario apocalíptico de hambre.

En otras palabras, según el autor, el estándar de vida no tiene posibilidad de elevarse de manera constante, ya que al incrementarse ese nivel de vida la población crecería a tasas mayores que las de crecimiento de la producción de alimentos.

La proyección de un escenario de hambre y miseria, por lo tanto, está basada en dos proyecciones –la del crecimiento de la población y la del crecimiento de la producción de alimentos. Los dos crecimientos, se supone, tienen ritmos diferentes, uno mayor que otro.

¿Son ciertas esas hipótesis de ritmos de crecimiento? No, no son verdaderas. Las dos son falsas, lo que hace que ese escenario de hambre y miseria no pueda justificarse.

El ritmo de producción de alimentos es mucho mayor al supuesto por el autor y el ritmo de crecimiento de la población es menor al supuesto que él tomó.

El ritmo de crecimiento de la población está claramente disminuyendo —incluso, pudiendo predecir que hacia mitad del siglo 21 la población mundial podría estabilizarse en alrededor de 9,000 millones.

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El esquema de Malthus, si se considera o no constante el crecimiento de la población, tiene la virtud de mostrar la importancia de la otra variable: la producción de alimentos.

Hacer que ella crezca a tasas superiores al crecimiento la población parece ser el secreto del incremento del estándar de vida —y no sólo de alimentos sino de la producción de bienes y servicios que satisfagan necesidades.

En otras palabras, lo que se haga para aumentar la producción de bienes y servicios conducirá en lo general a una elevación del estándar de vida de la población. De lo que se puede deducir lo contrario: lo que se haga para obstaculizar esa producción, producirá una reducción de dicho estándar.

La mejor política económica, por tanto, es la de fomentar y facilitar las libertades de trabajo e iniciativa económica —cuanta más gente aproveche estas posibilidades, mayor producción habrá y en lo general, aumentará el nivel de calidad de vida de las personas.

Por el contrario, cuando se obstaculicen y limiten las libertades económicas, la producción tenderá a reducirse y eso ocasionará un descenso en la calidad de vida.

Eso es lo que he querido demostrar utilizando la falsa teoría de Malthus. Aunque sea errónea, ella muestra una de las varias formas en las que pueden justificarse políticas económicas orientadas al fomento de la libertad de trabajo y de iniciativa económica.

Sin importar la tasa de crecimiento de la población, es obvio que el estándar de vida de esa población se elevará conforme se aumente el número de satisfactores de sus necesidades.

Esta es otra forma de demostrar que las políticas de orientación intervencionista y socialista operan en contra que la calidad de vida de la población —ya que ellas en lo general tienden a limitar a las iniciativas económicas que conducen al aumento de la producción.

Por el contrario, las políticas económicas de corte liberal tenderán a elevar la producción, ya que ellas fomentan la libertad de trabajo y de iniciativa económica —sobre todo, al permitir mantener incentivos a quienes tienen iniciativas exitosas.

Mi tesis es muy simple. Los problemas de pobreza y miseria no se deben a las tasas de crecimiento de la población. Sus causas son políticas económicas erróneas porque limitan la capacidad de producción que existe en toda sociedad.

Reducir la tasa de natalidad como una solución al problema de pobreza es una forma de disfrazar los efectos negativos de políticas económicas equivocadas. Además, existe cierta evidencia que señala cuando los estándares de vida se elevan, las tasas de nacimiento se reducen —a veces hasta llegar a tasas inferiores a las deseables.

Nota del Editor

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