Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Independencia y Autarquía
Eduardo García Gaspar
13 abril 2015
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es quizá un asunto de visiones. Y de indefiniciones.androjo

Una muestra de opiniones sin rumbo. Desafíos al sentido común.

Estamos rodeados de esos casos. Una muestra de ellos es el siguiente.

Un editorial de hace ya tiempo.

Habló de la Independencia de México. Su punto de arranque es eso, el propósito de la independencia del país fue “acabar con la dominación española”. Y después “resultó difícil… la construcción de un Estado independiente”.

Después de un recuento histórico breve de lo sucedido desde 1821, comienzan las lamentaciones. Por ejemplo, “El reparto agrario se suspendió hace 20 años y ahora se privilegian las zonas petroleras sobre las de uso agrícola, mientras que importamos la mitad de lo que comemos”.

Y coloca ahora a la independencia como el opuesto a la globalización:

“Sin debate previo, en las últimas décadas los gobiernos decidieron adherirnos a una globalización de la que se benefician en mayor parte los nuevos imperios. Éstos imponen las reglas económicas y políticas al mundo. El capital no tiene patria, las utilidades tampoco”.

Insiste la columna en ese mismo punto:

“La Independencia perece ante la globalización desigual que es el nuevo coloniaje. La diferencia es que ahora lo aceptamos al no generar satisfactores sociales ni empleo suficiente y bien remunerado.

“Hace dos siglos la Independencia. Hace un siglo la Revolución. Hace dos décadas el libre comercio; hace dos semanas la apertura total de la economía.

“Ya nadie grita “¡mueran los gachupines!”. Ahora despachan dentro de los bancos.

“Lo que sigue es la llegada masiva de los nuevos colonizadores en busca del oro negro. Después de eso no quedará nada”.

¿Qué dice exactamente? Creo es eso es claro: el país no es independiente porque ha abierto sus fronteras. De lo que se deduce que el autor piensa que el tener fronteras cerradas es tener independencia.

El que ya no se grita que mueran los gachupines y que ellos ahora sean propietarios de bancos en México, es una manera que, con escasa caballerosidad, indica la misma idea: el país sería independiente si no hubiera bancos extranjeros.

El mismo punto se repite al final: la independencia del país solo es posible si el petróleo queda en manos del gobierno.

Examinar esta visión de “independencia” es algo que bien merece una segunda opinión. No la columna en sí misma, sino porque es una visión frecuente.

Empecemos con la esencia de la idea.

Independencia es, bajo esa mira, algo que se logra evitando la entrada de extranjeros al país. Muy específicamente, capital y bienes extranjeros. Hay una cierta dosis de xenofobia en esta manera de ver las cosas. También de nacionalismo exaltado. Son más sentimientos que razonamientos.

Un poco más en el fondo, es posible ver el error básico: la confusión de conceptos. Confunde a la independencia con la autarquía; a la autonomía con la autosuficiencia.

No son lo mismo. El centro del error es suponer que un país puede bastarse a sí mismo sin participación extranjera alguna.

Por supuesto, no puede. Tendría que haberse inventado dentro del país, por ejemplo, el iPad y fabricado los aviones de las líneas nacionales. Y las medicinas. No es un panorama agradable, pero es el que se desea en esa visión aislacionista.

El mundo ideal, para esa opinión, es la de un conjunto de países sin contacto entre sí, aisladas unas de otras. Cada una intentando bastarse a sí misma.

Algo extraño, pues de implantarse reduciría estándares de vida. Usted no podría, por ejemplo, tener máquinas de rayos X manufacturadas en el extranjero.

Me parece que esa visión de independencia entendida como autarquía es más sentimental que racional. Su alto contenido emocional oscurece las consecuencias de lo que propone. Y es en extremo limitada.

Definir a la independencia operativamente como el cierre de fronteras a capital y bienes es realmente sorprendente. Hay ejemplos de eso en Corea del Norte y ejemplos de lo contrario, en Corea.

En fin, otro caso de esa mentalidad que es causa de retraso y pobreza.

Post Scriptum

La columna a la que hago referencia es la de Sergio Elías Gutiérrez titulada ¡Viva la (In)dependencia! , del 16 de septiembre 2014 (El Norte, Monterrey).

En ContraPeso.info: Columnistas hay una buena cantidad de análisis breves de opiniones publicadas en editoriales de prensa.

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