Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Intervencionismo: Tipos
Leonardo Girondella Mora
14 diciembre 2015
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


¿Deben los gobiernos intervenir en la economía? Las respuestas varían enormemente, dependiendo de la manera de pensar que se tenga —los socialistas por ejemplo, y en general los progresistas, opinan que los gobiernos deben intervenir intensamente en la economía.

Por su lado, los liberales piensan lo opuesto —que los gobiernos deben abstenerse lo más posible de intervenir en la economía, creyendo que la libertad de iniciativa de las personas provoca mayor prosperidad.

Es creencia mía que los liberales tienen la razón. La libertad económica produce mayor bienestar general para todos, y lo hace gracias a que aprovecha el talento y las iniciativas de toda la población, un recurso que se desaproveche notablemente cuando el gobierno interviene.

La oposición liberal, por tanto, puede muy bien expresar la función de un gobierno dentro de un régimen de libertad económica usando una frase: «el gobierno debe siempre proteger la libertad natural del comprador para comprar y del vendedor para vender».

La frase es de un economista parisino, A. R. J. Turgot (1727-1781) y es en extremo afortunada. Define a la función del gobierno entendiéndola como una defensa de las libertades —es decir, los gobiernos sí deben intervenir en la economía, no hay duda de ello.

Pero su intervención, según los liberales, tiene una modalidad muy especial, claramente diferente a las ideas que sostienen los socialistas y progresistas. Según Turgot, el gobierno interviene en la economía para proteger las libertades de decisión de compradores y vendedores, no para sustituirlas, ni limitarlas.

En cambio, para los socialistas y progresistas, la intervención del gobierno es de otro tipo: cuando el gobierno interviene en la economía lo hace para tomar decisiones que habrían tomado esos compradores y vendedores.

Si se toma el ejemplo del control de precios, esto puede verse muy claramente. Dentro de un régimen liberal, no tiene cabida el control de precios —suban o bajen estos, el gobierno sólo interviene para proteger las libertades de compradores y vendedores y las decisiones que ellos tomen.

Pero dentro de una economía intervenida, se puede apreciar claramente que es un control de precios ha sido al gobierno quien ha sustituido las decisiones del comprador y del vendedor —quienes ya no pueden tomar entre ellos la decisión de precio de venta y de compra, pues ha sido el gobierno quien ha fijado un precio que obliga a todos.

Lo que he querido mostrar es que la respuesta a si los gobiernos deben o no intervenir en la economía, tiene una respuesta más compleja que el responder simplemente sí o no.

Todo depende del tipo de intervención que se solicite al gobierno.

Dentro de un régimen liberal es claro que se pide una intervención que coloca al gobierno como un defensor de las decisiones libres de compradores y vendedores —mientras que en un régimen de economía intervenida, será el gobierno quien tome esas de sus decisiones que hubieran correspondido a las personas.

Añado otra idea del mismo economista. Con un gran perspicacia, Turgot apunta que quienes solicitan que el gobierno intervenga limitando las libertades de compradores y vendedores, lo hacen generalmente basados en su interés personal.

Es decir, cuando se pide que el gobierno sustituya las decisiones de los particulares, esa petición suele estar motivada por ganancias personales — como cuando una industria solicita que se prohiban las importaciones de productos competitivos, medida que beneficiará a quien pide la prohibición pero dañará al resto.

Puede concluirse entonces, que la discusión entre liberales y socialistas sobre la intervención del gobierno en la economía puede ser resumida en un punto central: decidir si se protegerán o si se limitarán las libertades de los ciudadanos en el campo de la economía.

Por consiguiente, puede decirse que quien cree en la libertad humana aceptará como mejor alternativa eso que se llama libre mercado —y que quien no crea en la libertad humana, se inclinará hacia la economía intervenida.

Addendum

Para esta columna utilicé el libro editado por Holcombe, R. G (1999) 15 great Austrian economists. Auburn, Ala: Ludwig von Mises Institute. El capítulo 3, A.R.J. Turgot, Brief, Lucid and Brilliant, de Murray N. Rothbard.

Nota del Editor

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